Los líderes de Estados Unidos, China e India, los tres mayores contaminantes globales, no asistirán a la COP30 en Brasil, mientras la Unión Europea promete mantenerse activa pero enfrenta dificultades financieras internas.
Mientras los dirigentes europeos se reúnen en la COP30 para tratar la mitigación climática y el financiamiento para los países en desarrollo, los principales emisores mundiales no estarán presentes en la cumbre anual de Naciones Unidas sobre el clima que inicia el lunes en la ciudad brasileña de Belém.
En su mayoría, Estados Unidos, China e India se ausentarán del encuentro, reflejando un descenso en el impulso global por combatir el cambio climático y dejando a la Unión Europea casi en solitario en sus esfuerzos por apoyar a naciones en desarrollo que buscan recursos tecnológicos y financieros para enfrentar los impactos del cambio climático.
Para Europa, resulta un desafío delicado mantener su compromiso y cumplir sus promesas climáticas, mientras aborda prioridades cambiantes internamente, centradas en el rearme y el fortalecimiento de sus capacidades de defensa. Al mismo tiempo, Estados Unidos, China e India concentran sus esfuerzos en fortalecer sus industrias nacionales y agendas internas.
El presidente chino Xi Jinping no participará en la COP30, aunque su Viceprimer Ministro Ding Xuexiang representará a Pekín. Por su parte, el primer ministro indio Narendra Modi delegó la representación del país en el embajador en Brasil, Dinesh Bhatia.
Estados Unidos optó por boicotear completamente la COP30, sin enviar delegados a la cumbre climática de la ONU. La ausencia de Washington era previsible tras su retirada del Acuerdo de París, que cumple 10 años desde que los líderes mundiales se comprometieron a limitar el calentamiento global a 1.5°C respecto a niveles de 1990.
Con base en datos del Centro Común de Investigación de la UE para 2024, China (29.2%), Estados Unidos (11.1%) e India (8.2%) suman casi la mitad de las emisiones globales, mientras que la UE27 contribuye con apenas un 5.9%.
Agobiados por responsabilidades
Los líderes mundiales trabajan en ampliar el financiamiento climático para países en desarrollo, con el objetivo de abordar fenómenos como inundaciones, olas de calor y problemas en la seguridad alimentaria.
Dado que los grandes emisores se han retirado, especialmente Estados Unidos durante la era Trump, los países europeos quedan prácticamente solos en la difícil tarea de recaudar fondos imprescindibles para continuar con la acción climática global.
Solo en 2024, la UE y sus estados miembros aportaron 42.7 mil millones de euros en financiamiento público y privado internacional, según el Consejo Europeo.
Tras la COP29 en Bakú el año pasado, el Sur Global reclama al menos 1.3 billones de dólares (1.12 billones de euros) anuales a las naciones más ricas. Los países desarrollados prometieron desbloquear 300 mil millones de dólares (259 mil millones de euros) al año para enfrentar el cambio climático, pero las naciones en desarrollo consideran esa cifra insuficiente.
«En la COP30, las naciones en desarrollo exigen más que promesas vagas (…) Belém debe producir un plan concreto donde los responsables aporten más», señaló un comunicado en X de Power Shift Africa, un centro de análisis especializado en clima y energía.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró que la COP30 debe ser la cumbre que entregue resultados a los países vulnerables al cambio climático. Se dirigió a los líderes en Belém durante un evento previo a la COP en Brasil, en el que también participaron el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer.
«Seguimos siendo el mayor contribuyente de financiamiento climático en el mundo (…) a través del Global Gateway, continuaremos movilizando inversiones en la transición limpia global», añadió von der Leyen, refiriéndose a la iniciativa de la UE para invertir en infraestructura verde y crítica fuera de Europa.
El comisario europeo para la Acción Climática, Wopke Hoekstra, afirmó que el bloque mantiene su rumbo, cumpliendo con su parte para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, y animó a otras naciones a enfrentarse al calentamiento global.
“El mundo entero debe unirse para alcanzar emisiones netas cero. Europa representa solo el 6% de las emisiones globales. Instamos a otros a cumplir con su parte —especialmente los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo clasificados como de ingreso medio alto,” dijo Hoekstra a Euronews.
Urgencia climática y escepticismo
La COP30 arranca en un contexto marcado tanto por la urgencia como por el escepticismo.
Los científicos del clima insisten en la necesidad de acelerar las acciones para mantener el calentamiento por debajo de 1.5°C. Por otro lado, los críticos señalan que la cumbre no generará cambios significativos ni resultados concretos.
El legislador europeo austriaco Roman Haider (Patriotas por Europa) manifestó su preocupación por el rumbo de la transición energética y climática de la UE, asegurando que está empobreciendo a Europa al trasladar empleos e industrias a países con normativas menos estrictas.
“Las cumbres COP se han convertido en poco más que un cajero automático global, diseñado para extraer miles de millones de los contribuyentes europeos y destinarlos a subsidios climáticos interminables que no generan resultados”, afirmó a Euronews.
“Nuestros líderes en Bruselas están comprometidos con una cruzada verde suicida mientras China e India se ríen en privado,” agregó.
No obstante, los grupos ambientalistas continúan unidos en su defensa del clima.
Chiara Martinelli, directora de la ONG Climate Action Network Europe, instó a los líderes de la UE a presentar un paquete global ambicioso y justo, y a “restaurar la confianza en la cooperación internacional” aunque Estados Unidos retroceda.
“La fuerza política de la UE en la COP30 debe ser firme y trabajar incansablemente para cerrar las brechas en emisiones, financiamiento, justicia y solidaridad — colaborando con otros para mantener vivo el objetivo de 1.5°C (…) el multilateralismo aún puede proporcionar justicia, estabilidad y seguridad en un mundo cada vez más fragmentado,” expresó Martinelli.

