La crisis relacionada con el cribado de cáncer afecta a 2.000 mujeres, según datos proporcionados por la Consejería de Salud y Consumo. De ese total, 1.800 corresponden al hospital Virgen del Rocío de Sevilla, detalló el presidente de la Junta, Juanma Moreno, durante su explicación al respecto esta semana.
Este dato, según fuentes del Gobierno andaluz, evidencia dos aspectos: primero, que se ha identificado el problema; segundo, que la crisis del cribado no compromete al sistema sanitario en general, sino que se trata de un problema «de un área específica» dentro del mencionado hospital sevillano, enfatizó Moreno en el Parlamento recientemente.
Pero, ¿cuál es el origen de esta situación? Desde el hospital Virgen del Rocío explican a EL ESPAÑOL que el llamado «tapón» resulta de una coincidencia desfavorable: mayor número de mujeres sometidas a exámenes, la misma cantidad de médicos a pesar del aumento del servicio, y un cambio en las políticas de comunicación del hospital.
Por partes. ¿Qué sucede con las mujeres? «La población envejece y cada vez más mujeres se suman al cribado de cáncer de mama», comenta un integrante del equipo del centro sevillano.
Además, las mujeres viven más años y, «afortunadamente, la supervivencia ante el cáncer de mama ha mejorado, lo que implica que se realizan más pruebas de seguimiento«, aseguran fuentes del hospital que prefieren mantenerse en el anonimato, pero participan en la gestión del centro.
Virgen del Rocío
Así, el número de mujeres que se someten a pruebas en el Virgen del Rocío ha aumentado debido a que el Gobierno andaluz amplió los rangos de edad para la vigilancia del cáncer de mama. Además, la longevidad y la tasa de supervivencia de las pacientes oncológicas se han incrementado.
«Y todo esto se realizaba con el mismo personal que existía antes del crecimiento en el número de pacientes«, resaltan las fuentes del centro médico.
Al combinar más pacientes con el mismo número de radiólogos, surge el tercer factor de esta crisis: la comunicación hacia las pacientes con resultados dudosos. El protocolo de 2011, aprobado cuando María Jesús Montero era consejera de Salud, no obligaba a informar sobre casos inconclusos, defienden desde el Gobierno andaluz.
A las pacientes con pruebas no definitivas «se dejó de enviar la carta que informaba de esto porque oficialmente no aportaba valor, era una carta exclusivamente informativa», asegura una persona vinculada al Virgen del Rocío.
«Como no se les asignaba fecha ni hora para la revisión de su posible caso, que en el 99% de las veces resultaba negativo, se terminó por omitir el envío de la carta», añade.
«La carta, cuando se enviaba, solo indicaba que el resultado era sospechoso. Nada más. Luego las pacientes se incorporaban a las consultas, donde coincidían con mujeres derivadas por su médico de cabecera u otros circuitos distintos al de cribado del cáncer de mama«, explica la misma fuente.
Ahí radica el problema. Los médicos desconocían qué pacientes provenían del cribado o de sus centros de salud. Priorizaban casos según datos estadísticos y clínicos. Las mujeres del cribado tampoco sabían que tenían un caso sospechoso, por lo que no realizaban reclamaciones. Se configuró así la tormenta perfecta.
De esta manera, si una mujer presentaba antecedentes familiares o factores como la edad, se le daba cita rápida. Sin embargo, otra paciente sin esas condiciones, pero con una mamografía dudosa, podía tardar mucho más en ser vista por un médico, advierten fuentes del Virgen del Rocío.
Comunicar
«Solo el 2 por ciento de las pruebas sospechosas se confirman como cáncer», aseguran profesionales del mismo hospital. «La probabilidad es tan baja» que dejaron de informar porque quienes recibían la carta asumían que tenían cáncer, lo cual no era cierto.
Desde el Virgen del Rocío celebran que la Junta, dentro del plan de choque para resolver el problema del cribado, haya anunciado la contratación de más médicos. «El personal era insuficiente», reconocen.
El equipo actual «prioriza» entre todas las mujeres en lista de espera. Fue ahí donde se originó el inconveniente. Limitado al Virgen del Rocío, claro, pero afectando a 1.800 mujeres. Por suerte, señalan expertos sanitarios, muy pocas tendrán diagnósticos graves.
Para enfrentar esta crisis, el Gobierno andaluz ha puesto en marcha un plan de choque con un presupuesto de 12 millones de euros orientado a contratar personal sanitario. Se incorporarán radiólogos en el Virgen del Rocío para desbloquear el servicio de oncología.
Esta medida controla el problema inmediato. Las pruebas se efectuarán de lunes a viernes, en horarios matutinos y vespertinos, así como fines de semana y festivos. La prioridad del Gobierno andaluz es atender a las mujeres que pudieron experimentar demoras en el resultado de sus pruebas de cáncer de pecho.
Con estas acciones, desde el Ejecutivo andaluz consideran que se está atendiendo lo más urgente: las mujeres afectadas por este caso. No obstante, existe otra estrategia en marcha: la de información y análisis. Desde la Junta se examina minuciosamente cómo pudieron producirse los retrasos y qué unidades o áreas del sistema podrían haber fallado.
Cuando se cuente con todos los datos, el propio presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, aseguró que habrá consecuencias. No se descartan ceses. La auditoría, explican fuentes oficiales, busca ser muy rigurosa y por eso está tomando tiempo recopilar toda la información.
Cariñanos
Como resultado de esta crisis en el cribado de cáncer de mama, dimitió la consejera de Salud, Rocío Hernández. Posteriormente, el presidente de la Junta anunció la creación de una nueva unidad de cáncer de mama y otra de cáncer de colon en el hospital Muñoz Cariñanos de Sevilla. Además, se incorporará Inteligencia Artificial al sistema sanitario andaluz para mejorar la detección de casos oncológicos.
El Gobierno andaluz es consciente de la relevancia de la salud, especialmente considerando que las elecciones regionales están próximas. Por ello, prevén implementar más medidas. De hecho, los Presupuestos de 2026 contemplarán partidas específicas para combatir el cáncer.

