El PP considera que la legislatura está «concluida», aunque su líder en Cataluña opina que la decisión del partido de Puigdemont es un montaje similar a un episodio de «Sálvame».

La rueda legislativa vuelve a girar, retornando a un punto ya familiar, o al menos a una sensación ya experimentada en La Moncloa: Junts rompe su alianza con el Gobierno. En lo que supone un escalón más allá de las palabras previas, la formación dirigida por Carles Puigdemont ha especificado, por fin, en qué consiste esa separación decretada por su dirección y respaldada por sus bases: el rechazo absoluto a todas las leyes que el Ejecutivo tramita tanto en la mesa del Consejo de Ministros como en el Congreso. «La legislatura queda paralizada», afirman. El reto recibe una «mano tendida» desde el complejo presidencial, donde la estrategia, al menos por ahora, es evitar agravar el conflicto y mantener un marco abierto al «diálogo».
Mientras Junts no tome la iniciativa de apoyar una moción de censura junto a PP y Vox, opción que actualmente el Ejecutivo descarta, la postura de Pedro Sánchez continúa siendo intentar no deteriorar el escenario y demostrar que, pese a la fragilidad de la coalición, que ha perdido ya a dos socios clave en dos años —Podemos y Junts—, su intención de prolongar el mandato hasta 2027 persiste. «El Gobierno mantiene la disposición abierta al diálogo y al entendimiento con los grupos que quieren mejorar la vida de las personas, tanto en Cataluña como en el resto de España«.
Tras la propuesta de diálogo desde el Ejecutivo, la contestación de Junts ha sido clara: «Querrán que esperemos su diálogo tanto como hicimos con los Presupuestos. Esto se ha acabado», informa Marisa Cruz.
En La Moncloa se piensa que, a pesar de la postura de Junts, resulta complicado que voten en contra de iniciativas que beneficien a Cataluña y a sus habitantes. Esta circunstancia podría forzar un cambio en la postura gubernamental dentro de este trato delicado; sin embargo, por el momento, la indicación del presidente es mantener la voluntad de entendimiento, consciente de que los siete diputados de Junts son cruciales para sostener su gobierno. «El Gobierno cumple con sus compromisos y aquellas iniciativas que dependen exclusivamente del Ejecutivo o ya se han cumplido o están en proceso de serlo», destacan desde el complejo presidencial.
Es habitual que Junts critique al Gobierno por incumplimientos relacionados con la amnistía para Carles Puigdemont, el traspaso de competencias en inmigración a Cataluña o el reconocimiento del catalán como lengua oficial en Europa. Todos estos asuntos, no obstante, no están en manos de Sánchez, sino que dependen de la Justicia, socios políticos y los países de la UE. «En aquellos compromisos que no dependen exclusivamente del Gobierno trabajamos sin demora para que se cumplan», explican fuentes oficiales.
Junts simboliza la ruptura con PSOE y Sumar mediante enmiendas a todas sus leyes
La percepción dentro del Gobierno es que Junts ha dejado claro durante meses que no integra el bloque de gobernabilidad, como lo evidencia al tumbar repetidamente iniciativas de La Moncloa, algunas de gran relevancia que han implicado reveses significativos. Por eso, su valoración es que la situación legislativa «no varía» y que la coalición tendrá que continuar negociando medida a medida y enfrentando dificultades cada vez que se presente ante el Congreso.
Fuentes socialistas profundizan en que su objetivo es «asegurar que los acuerdos se traduzcan en hechos y sigan mejorando la calidad de vida de la gente, tanto en Cataluña como en el conjunto de España».
Desde la perspectiva de Sumar, socio minoritario del Ejecutivo, el líder de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, ha calificado el anuncio de Junts como «fuegos artificiales» y le resta importancia porque no apoyarán una moción de censura junto a PP y Vox, informa Álvaro Carvajal. «Esa es la única consecuencia concreta que implicaría una ruptura efectiva con el Gobierno. Lo demás nos parece fuegos artificiales, que no cambian la volatilidad ni la dificultad para sacar adelante las leyes clave de la legislatura», indicó en declaraciones a la prensa, añadiendo que cerrarse en banda sin conocer lo que se va a presentar demostraría que «en el partido de Puigdemont no hay mucha madurez política».
Por este motivo, IU apuesta por que Sumar presione para que el Ejecutivo presente unos Presupuestos Generales del Estado ambiciosos que expongan a la oposición con una propuesta «irrechazable». También Junts, por ejemplo, plantea inversiones en Rodalíes.

PP: legislatura «fallida» y «concluida»
«¿Cómo era eso del Gobierno más estable de Europa?». Alberto Núñez Feijóo reaccionó con sarcasmo ante el anuncio de Junts per Catalunya de bloquear todas las iniciativas del Gobierno a partir de ahora. Para el PP, esto implica que la legislatura no sólo ha sido «fallida», sino que ya está «concluida».
El partido independentista, con siete votos clave en el Congreso, anunció el veto a todas las leyes que tramita el Gobierno en la mesa del Consejo de Ministros y en el Congreso. «La legislatura queda paralizada», aseguró la portavoz de Junts en la Cámara Baja, Míriam Nogueras. La única alternativa que queda para el Ejecutivo es un acuerdo con el PP o Vox, que rechazan esa posibilidad categóricamente.
La vicesecretaria de políticas sociales del PP, Carmen Fúnez, advirtió que las enmiendas a la totalidad anunciadas por Junts contra Sánchez son «insuficientes», ya que «no eliminan a los imputados, ni los procesos judiciales abiertos, ni que uno de los número dos del presidente del Gobierno esté en prisión y el otro enfrente un juicio oral».
Durante su visita al Congreso de las Personas Mayores, Fúnez describió esta legislatura como «fallida» y «finalizada», señalando una carencia total de Gobierno, presupuestos y gestión: «Lo que buscamos es devolver la voz a los españoles en las urnas» y «propiciar un cambio y un nuevo Gobierno», concluyó.
No obstante, el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, no cree en esta ruptura. En un tuit destacó que para él esto se trata de un divorcio estilo «Sálvame», es decir, «decir que se separan pero seguir cobrando juntos la exclusiva».

