Juanma Moreno ha sido confirmado nuevamente como presidente del PP andaluz con un 99,95% de respaldo en el XVII Congreso del partido, reafirmando su liderazgo en Andalucía.
Moreno ha ratificado el compromiso del PP andaluz con el centrismo y el andalucismo, tomando distancia tanto de Vox como del PSOE, y subrayando su énfasis en lo social y la gestión pública.
La nueva Ejecutiva regional incorpora a Carolina España y Antonio Sanz, resaltando el partido su gestión frente a los recortes y los escándalos de corrupción vinculados al PSOE.
El PP andaluz encara la precampaña electoral defendiendo su posicionamiento moderado, la inversión en los servicios públicos y la meta de obtener una mayoría absoluta para gobernar solo.
El XVII Congreso del PP andaluz ha ratificado a Juanma Moreno como presidente del partido por cuarta vez con un impresionante 99,95% de votos. Un resultado categórico para un líder que se consolida como uno de los principales ‘barones’ dentro de la formación en España.
Moreno llega a esta instancia, en la antesala de las elecciones andaluzas, contando con el respaldo prácticamente unánime de su partido, tras profundizar en su centrismo y su enfoque moderado, al que denomina «la vía andaluza».
Así se ha manifestado durante el congreso popular y también en su intervención, en la que ha presentado su nueva Ejecutiva regional, que incluye a Carolina España y Antonio Sanz.
Tanto en público como en privado, la dirección del PP andaluz mantiene su distancia con Vox. Definen al PP como una agrupación «centrista, andalucista y con un claro enfoque social». Niegan ser «una mala sucursal de nadie, como le ocurre a otros, somos el PP de Andalucía», enfatizó el presidente andaluz en su discurso.
Esto lo separa de quienes, según fuentes internas, constituyen su principal rival en los próximos comicios andaluces, Voz. La cuestión relevante, señalan en privado, no es si Moreno gana, sino si vence con un Vox más o menos potente.
Moderación
Alejados de la formación de Abascal, desde el PP andaluz evitan que su imagen centrada y moderada se confunda o asemeje al PSOE. Esto se ha subrayado en el discurso de Moreno y también en las conversaciones internas de la cúpula andaluza.
El PSOE, han remarcado el secretario general del PP, Miguel Tellado, y el presidente de Murcia, Fernando López Miras, representa un adversario a evitar. Tellado fue contundente, criticando duramente a la candidata socialista a la Junta, María Jesús Montero, a quien calificó de «manos quemadas» y acusó de poseer «un máster en corrupción».
López Miras también mencionó a Vox: «Quienes están a la derecha emplean más tiempo en atacar al PP que a la izquierda. Eso ya anticipa cómo se desarrollarán las campañas andaluza y nacional».
En el fondo, la estrategia del PP andaluz supone competir para las próximas elecciones con el partido de Abascal y no con el PSOE, al que consideran en sus momentos más débiles.
Frente a un PSOE «corrupto» y un Vox «que brinda soluciones sencillas a problemas complejos«, se encuentra el PP andaluz. Sus líderes, Moreno incluido, defienden su posicionamiento como centrista, andalucista y comprometido con los servicios sociales.
Fuentes del partido insisten en este planteamiento y detallan que son estos tres ejes los que han guiado el discurso de Moreno ante los compromisarios. Primero, ha señalado lo que el PP ha logrado en la Junta desde 2019, provincia a provincia. La gestión se presenta como un factor clave, según indican allegados al presidente, para la próxima campaña andaluza.
Luego desglosó el legado dejado por el PSOE: casos de corrupción, recortes en servicios públicos. Y lo que el PP ha invertido en este ámbito. En la dirección de Moreno existe molestia por la asociación del partido con privatizaciones, pues, aseguran, las cifras respaldan que han sido los mayores inversores en la historia de Andalucía en servicios públicos.
Finalmente, el presidente abordó la responsabilidad y la gestión durante la crisis del cribado de cáncer de mama. Según Moreno, esta crisis ha significado que un Gobierno andaluz tome una medida inédita: «Hemos asumido responsabilidades, diseñamos un plan, reconocimos el problema».
«¿Alguien dimitió en el PSOE por el mayor caso de corrupción, el de los ERE? ¿Alguien renunció por los recortes en sanidad que implementó María Jesús Montero?», se preguntó Moreno. Para el presidente andaluz, esta diferencia marca una distinción importante en el manejo de la crisis.
Este domingo está convocada una manifestación contra el Gobierno andaluz y «en defensa de la sanidad pública«. Desde el Gobierno andaluz confirman que hay poca preocupación porque, según indican, detrás están los sindicatos de clase y el PSOE. Consideran que se trata de una protesta «ideológica», no de la población, en la cual los sindicatos profesionales se han desvinculado.
Con ese perfil «centrista, andalucista y comprometido con los servicios públicos«, el PP de Juanma Moreno encara una precampaña que será tan breve como decida Pedro Sánchez, ya que si adelanta las elecciones, Andalucía lo seguirá.
De no ser así, los comicios se celebrarán a finales de primavera. Hasta entonces podrán aprobar el Presupuesto -«el octavo en ocho años, insisten desde el Gobierno andaluz- este mes de diciembre y leyes decisivas como la de Universidades y la de Vivienda.
Mayoría absoluta
Apoyados en su gestión y alejados de extremismos y corrupción, el PP andaluz considera que la mayoría absoluta es alcanzable y necesaria, según fuentes internas presentes en los corrillos del congreso.
El PP en este congreso, que Juanma Moreno y el presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, clausuraron, pasó de una primera jornada de saludos y preparación a una segunda marcada por ausencias —destaca la no asistencia, pese a estar anunciada, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso— y cierta inquietud por las modificaciones en la Ejecutiva regional.
Finalmente, los cambios fueron menores a lo previsto. El día transcurrió entre fotografías y planificaciones, pues las delegaciones provinciales aprovechan el encuentro para convivir. Para esta noche está organizada una gran fiesta a la que el acceso exige un QR, con el fin de evitar la entrada de ‘espías’.

