El club azulgrana continúa avanzando en su regreso a su estadio. Se espera que el próximo 22 de noviembre se juegue un partido contra el Athletic.
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El 7 de noviembre de 2025 quedará marcado en la historia del barcelonismo como una fecha inolvidable. Tras 893 días desde aquel último encuentro, el 28 de mayo de 2023, cuando el Barcelona cerró la temporada con un contundente 3-0 frente al Mallorca, los seguidores pudieron regresar al Spotify Camp Nou. Aunque fuera únicamente para presenciar un entrenamiento, este reencuentro despertó una gran carga emocional.
Desde las primeras horas del día, los alrededores del estadio rebosaban entusiasmo y una mezcla de nostalgia. Familias completas, grupos de amigos, veteranos que rememoraban noches memorables y jóvenes con la esperanza de vivirlas compartían risas, fotografías y charlas, unidos por un mismo anhelo: volver al lugar que consideran su hogar.
“Expectativa” y “deseo” fueron, probablemente, las palabras que se escucharon con más frecuencia. Algunos inmortalizaban el momento delante de las obras, otros narraban recuerdos de partidos anteriores, pero todos compartían esa misma sensación: revivir el latido del Camp Nou.
Los jugadores del Barça se ejercitan en el Camp Nou. EFE
En el interior, la atmósfera combinaba festejo y solemnidad. Las voces entonaban himnos en cada espacio, bufandas ondeaban al ritmo de la emoción, la mascota ‘CAT’ animaba el ambiente y una nueva capa de césped parecía dar la bienvenida al inicio de una nueva etapa.
No obstante, el regreso fue parcial. Solo 23.000 espectadores tuvieron acceso al estadio, correspondientes a la fase 1A del proyecto, que incluye la tribuna y el Gol Sur. A pesar de esta limitación, la energía colectiva fue absoluta. Volver a pisar ese césped, escuchar el clamor de la afición y observar las gradas renovadas sigue siendo un símbolo esencial para los seguidores culés.
La tercera gradería, donde ya se alzan los bloques de cemento que sostendrán los nuevos asientos, reflejaba el progreso desde la última visita, el 23 de septiembre. El interior está casi finalizado, pero el exterior aún evidencia el trabajo en curso: maquinaria en funcionamiento, materiales pendientes y el ruido constante de la construcción recuerdan que el templo azulgrana sigue en transformación, aunque su espíritu ha resurgido.
Cuando los jugadores pisaron el campo, el ambiente alcanzó un nivel casi mágico. Para muchos fue la primera vez que entraban en el renovado estadio y se notaba su admiración: miradas sorprendidas, gestos de respeto, sonrisas que expresaban todo.
Primera vez
Hansi Flick, en su debut al frente del equipo, mostró una emoción profunda pero contenida. Fue el primero en aparecer junto a Marcus Sorg, cuidando cada detalle; pidió que toda su plantilla posara unida para la foto grupal. No cesó de aplaudir ni de saludar al público, recibiendo el afecto de una afición que le correspondió con pasión.
Como si el destino hubiera reservado el momento más significativo para el final, Lamine Yamal, acompañado por Roony Bardghji, fue el último en salir. En ese instante, el nuevo Spotify Camp Nou explotó con la ovación más sonora del día: un homenaje al joven ‘10’ de Rocafonda, símbolo de una generación que promete despertar nuevas noches de gloria en el santuario barcelonista.
Lamine Yamal se entrena en el Camp Nou. EFE
El equipo realizó varias vueltas al campo entre vítores, saludos y gestos de complicidad. Después iniciaron los estiramientos y ejercicios de activación; los porteros tomaron posición bajo los palos y el resto formó los tradicionales rondos, despertando la emoción y los aplausos de los asistentes, testigos de un reencuentro largamente esperado.
Por unos momentos, esos 893 días de ausencia desaparecieron. Solo permaneció la certeza de que, pese a que el estadio aún no esté completamente terminado, el corazón del Barcelona volvió a latir con fuerza en el hogar que siempre le ha pertenecido.

