Los incidentes alteraron la calma en el barrio madrileño durante la madrugada del miércoles al jueves, dejando como resultado un detenido y al menos un herido.
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El distrito madrileño de Vallecas experimentó una de las madrugadas más convulsas de su reciente historia futbolística.
Los alrededores del estadio sirvieron de escenario para violentos altercados protagonizados por grupos radicales del Rayo Vallecano y del Lech Poznan, en los días previos al enfrentamiento de Conference League entre ambos equipos.
La Policía Nacional intervino con firmeza para dispersar a los ultras, que protagonizaban una auténtica batalla en las calles del distrito.
Duro enfrentamiento entre BUKANEROS (Rayo Vallecano) y LPH (Lech Poznan). Pelea de varios minutos sin armas donde acaban corriendo los de blancos. Un herido grave. Honor para los dos. pic.twitter.com/2vehuxYylf
— Zona Ultra (@Zona_Ultra) November 6, 2025
Los disturbios no surgieron sin motivo. Horas antes, un seguidor polaco logró colarse en el estadio de Vallecas saltando un muro de seguridad para pintar un grafiti y cubrir el recinto con pegatinas de su grupo ultra.
El vídeo del acto vandálico se difundió con rapidez en redes sociales, evidenciando la facilidad con la que el intruso accedió a las instalaciones, un claro indicio de fallos en la vigilancia del campo franjirojo.
Un ultra del Lech Poznan (KAWU) 🔵⚪️🇵🇱 se cuela en el estadio de Vallecas hace un grafiti y lo llena de pegatinas.
Mañana es el partido y se esperan casi 1.000 polacos.
Rayo Vallecano – Lech Poznan.#ConferenceLeague pic.twitter.com/7MncfeQMko
— ULTRAS 𝕳 PRESENT (@UltrasPresent) November 5, 2025
La provocación no pasó inadvertida. En la madrugada entre miércoles y jueves, grupos radicales polacos salieron a las calles del barrio y se toparon con los ‘Bukaneros’, el grupo ultra local.
Lo que empezó como un reto territorial degeneró en una pelea multitudinaria con lanzamiento de objetos, bengalas y enfrentamientos físicos que terminaron con un detenido y un herido que requirió hospitalización, aunque sin gravedad.
Las imágenes compartidas en redes mostraban episodios de violencia urbana poco frecuentes en las inmediaciones del estadio rayista. Cristales rotos, restos de bengalas y prendas quedaron dispersos por las calles como prueba del enfrentamiento.
Los vecinos manifestaron su preocupación por sucesos que rompían la calma del barrio, tradicionalmente orgulloso de su equipo pero ajeno a este tipo de episodios extremos.
El encuentro fue clasificado como de alto riesgo por la Comisión Estatal contra la Violencia en el Deporte. La llegada de casi 1.000 seguidores polacos y las diferencias ideológicas entre ambas hinchadas anticipaban posibles incidentes, por lo que se desplegó un operativo con aproximadamente 400 agentes policiales.
Entre las medidas, se prohibió la venta de entradas el mismo día del partido, siguiendo los protocolos establecidos para encuentros de máxima peligrosidad.
La tensión aumentó tras otra polémica la víspera. El Lech Poznan difundió un vídeo en sus redes oficiales donde se mostraba el vestuario visitante en Vallecas, evidenciando un estado deteriorado y carencias visibles.
Un integrante del equipo polaco comentaba con ironía: «Es una reliquia del pasado. Aquí se respira el auténtico fútbol de antaño», declaraciones que provocaron debate entre los seguidores rayistas, conscientes de las limitaciones de su estadio.
🔍 El vídeo que ha subido el Lech Poznan mostrando el vestuario visitante de Vallecas y criticando el aspecto en que se encuentra.
pic.twitter.com/umad2t

