Se atribuyen al ex ministro delitos relacionados con organización criminal, cohecho, malversación de fondos y tráfico de influencias.
Los puntos clave sobre el primer juicio del caso Koldo y la decisión del juez
El proceso judicial inicial en torno al caso Koldo ya está en marcha. El magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente cerró ayer la fase de instrucción con una resolución que propone juzgar al ex ministro de Transportes José Luis Ábalos, a su asesor en ese momento Koldo García, y al empresario Víctor de Aldama, en la parte de la investigación que surge a raíz de los contratos relacionados con mascarillas durante el comienzo de la pandemia. El juez detecta indicios de cohecho, pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y malversación de fondos públicos.
Recordando cómo se conocieron —Koldo fue chófer de Ábalos y el hermano de Aldama ejercía como escolta del ministro—, el juez detalla que los tres procesados «prontamente vieron la posibilidad de obtener un beneficio económico». «Los tres acordaron que, aprovechando el cargo que ostentaba el Sr. Ábalos en el Gobierno de España, podrían favorecer, a cambio de un beneficio económico en el que todos participarían, la contratación con la Administración Pública, siempre que surgiera la oportunidad, a través de empresas cuyos intereses captaría y promovería el Sr. de Aldama».
La actividad emprendida generó una lista de nueve hechos delictivos que el juez enumera y que podrían conllevar una larga condena para los implicados. En el caso del empresario, la pena se ve considerablemente reducida por su colaboración con la Justicia, que el juez considera valiosa:
PISO Y MENSUALIDAD
El juez inicia la descripción de las maniobras de los investigados señalando que, para ganarse la voluntad del político y su asesor, Aldama acordó pagar mensualidades de 10.000 euros a Koldo García. En cuanto a Ábalos, se planificó otorgarle un piso en el Paseo de la Castellana que, tiempo después, el entonces ministro podría comprar por 750.000 euros, un precio notablemente inferior al valor de mercado.
LAS MASCARILLAS
La resolución apunta que Aldama, gracias a sus vínculos con Ábalos y Koldo, «pudo haber accedido a información privilegiada y anticipada sobre las necesidades derivadas de la urgencia, lo que le permitió diseñar una oferta –con la aprobación de ambos y el compromiso de que los contratos le serían adjudicados– para asegurar la adjudicación del suministro a favor de la empresa cuyos intereses promovía, Soluciones de Gestión». Para ello se recurrió a las dos entidades públicas con mayor liquidez, Puertos del Estado y Adif, que adquirieron 13 millones de mascarillas.

TORRE DE MADRID
Con el mismo fin de obtener «un trato preferencial», Aldama gestionó que un socio suyo cubriera el alquiler de un piso de lujo en la Torre de Madrid, que sería ocupado por la entonces pareja sentimental del ministro, Jéssica Rodríguez. Ella seleccionó personalmente el inmueble. Sumando las mensualidades, el empresario desembolsó algo más de 82.000 euros.
TRABAJO SIN TRABAJAR
La novia del ministro logró también que empresas públicas (Ineco y Tragsatec) la contrataran sin ningún proceso selectivo. Esto es tráfico de influencias, pero aún más grave porque nunca estaba previsto que realmente trabajara, lo que implica malversación.

OTRO EMPLEO PÚBLICO
Las influencias del ministro también sirvieron para colocar a otra amiga —«con quien mantenían alguna relación personal previa», según el juez—. La ex Miss Asturias Claudia Montes consiguió una plaza en Logirail, organismo dependiente de Transportes. A diferencia de la novia, ella sí desempeñó su labor.
PREMIO POR AIR EUROPA
Ábalos accedió a la solicitud de Aldama para «impulsar» una nota de prensa gubernamental favorable a Air Europa, que por entonces atravesaba serias dificultades derivadas de la pandemia. Esto «tranquilizó» a los acreedores y le reportó al ministro unas vacaciones gratuitas en Marbella, cortesía del empresario que, en esa época, asesoraba a la aerolínea.
LICENCIA Y CHALÉ
Koldo y Ábalos gestionaron que representantes de Villafuel, interesados en obtener una licencia para la compraventa de hidrocarburos, se entrevistaran con Juan Ignacio Díaz Bidart, jefe del Gabinete de la entonces ministra de Industria, Reyes Maroto. Como contraprestación, el ministro recibió el pago del alquiler de un chalé en La Línea de la Concepción (Cádiz).
DEUDA A HACIENDA
De modo similar, Aldama consiguió que Koldo, «con el conocimiento y aprobación» de Ábalos, «ejerciera también su influencia» para que el empresario tuviera un encuentro con Carlos Moreno Medina, entonces jefe de gabinete de la Ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Gracias a esta gestión, el empresario logró el aplazamiento de una deuda pendiente.
MOVILIDAD CON COVID
El grupo que será juzgado también facilitó que, desde el Ministerio de Transportes, se emitieran «certificados de movilidad o salvoconductos» para las personas indicadas por Aldama. Esto les permitió desplazarse libremente por España, sin cumplir las restricciones impuestas durante la pandemia.

