EL ESPAÑOL conversa con la piloto toledana tras proclamarse campeona del mundo tras alzarse con la victoria en el Women’s Circuit Racing, el primer Mundial femenino
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María Herrera (Oropesa, Toledo, 1996) representa la resiliencia encarnada en una piloto. Su trayectoria deportiva ha estado constantemente marcada por obstáculos que se han interpuesto entre su talento y el éxito. Sin embargo, la toledana ha sabido superar cada una de esas dificultades para finalmente alcanzar su sueño de dedicarse profesionalmente al motor.
Las lesiones, las complicaciones económicas en un ámbito sumamente costoso y su condición de mujer en un entorno masculino la han perseguido hasta llevarla al límite. No obstante, María ha destacado siempre por ser la más rápida, tanto dentro como fuera de la pista. Gracias a ello, ha logrado evadir las barreras que la vida le ha impuesto para forjarse un presente y un porvenir.
Desde que era apenas una niña de 5 años, su vida ha girado en torno a las motos. Ya soñaba con subirse a la KTM que su padre adquirió para su hermana mayor. Su padre, también un gran aficionado a las dos ruedas, siempre ha estado a su lado apoyándola en cada paso, tanto en la seguridad de hacer lo correcto como en la incertidumbre de avanzar hacia lo desconocido.
María ha tenido que caminar a menudo a ciegas para luchar por su ambición. Cerca de los treinta años y con muchas batallas atrás, incluso con pilotos de renombre como Fabio Quartararo, a quien logró superar, se encuentra ahora en su etapa de mayor madurez tanto personal como profesional.
Es por eso que disfruta de sus logros con mayor intensidad. Su más reciente triunfo ha sido coronarse campeona del Women’s Circuit Racing World Championship, el primer Mundial exclusivamente femenino de motociclismo.
Hace dos años, EL ESPAÑOL ya conversaba con María acerca de la importancia de este campeonato: «Es una forma de abrir puertas». Tras ser subcampeona en 2024 en medio de varias controversias que la afectaron, incluyendo decisiones cuestionables y caídas provocadas, y triunfar en 2025 frente a Beatriz Neila en una temporada que no estuvo exenta de tensión, María sigue percibiendo este campeonato como una oportunidad, pero no como el fin último. Su verdadero objetivo es competir en igualdad con los hombres.
A lo largo de su carrera, María ha demostrado en incontables ocasiones su capacidad para ello. Desde sus victorias en el Campeonato de España de Velocidad hasta su incursión en MotoE —que compaginaba con el WCR— y su paso por el Mundial de Moto3, su única opción en MotoGP.
Actualmente, la piloto de Oropesa saborea este éxito, o más bien estos triunfos, como relata en esta entrevista a EL ESPAÑOL, a la que acude tras recibir el calor de su gente en un emotivo homenaje. Al mismo tiempo, hace un repaso a su trayectoria.
Una trayectoria marcada por lesiones, como la grave que sufrió en la espalda años atrás que casi pone fin a todo. María ha estado desde niña enfrentándose a adversidades y a detractores, esquivando las siempre incómodas comparaciones y llevando con orgullo y humildad la responsabilidad de abrir camino para las jóvenes promesas que vienen pisando fuerte.
María Herrera posa como campeona del WCR. Imagen cedida
María, campeona del mundo. El éxito que has alcanzado suena impresionante, ¿verdad?
Sí, parece que pasa rápido, pero ha sido un proceso largo y arduo. Creo que muchas veces no se valora todo el esfuerzo detrás, pero ahora llegan los frutos que tanto esperábamos y me siento muy feliz porque es el momento en el que más disfruto. Nos ha costado mucho. El campeonato femenino arrancó el año pasado y pensamos que ya merecíamos el título, así que estoy muy satisfecha.
¿Cómo te sientes y qué fue lo primero que cruzó en tu mente?
Ingresar al Campeonato del Mundo femenino no fue sencillo para mí y pensé en eso. No contaba con equipo. También me vinieron a la mente todos los recuerdos, especialmente la caída del año pasado, cuando me tiraron y casi perdí la pelea por el título. Sobre todo pensé en el sacrificio de mis padres, que han pasado largas horas fuera de casa por mis entrenamientos. Valoro mucho todo lo que hemos hecho.
¿Consideras que este es el mayor logro de tu carrera?
El título lleva ese nombre, campeón del mundo, así que en ese sentido sí. Pero para mí hay otras cosas igualmente importantes. Por ejemplo, en MotoE, lidiar con una moto que pesa 250 kilos enfrentándome a pilotos de 1,80 m de altura… Terminar cuarta en una carrera este año tiene para mí mucho mérito, aunque no siempre se reconozca así. Por eso creo que, aunque el título tiene más peso a nivel popular, internamente he conseguido logros más significativos.
¿Por qué piensas que algunas personas consideran este campeonato fácil? He visto por ahí esa opinión, no sé si se plantea como crítica. ¿Cuál es tu visión?
No he leído mucho al respecto. ¿Si es fácil? Invito a quien lo crea a intentarlo. Aunque solo haya tres o cuatro pilotos fuertes, eso ya complica las cosas. Todavía no existe un grupo amplio, de 10 o 15 competidoras luchando por el título, pero es cuestión de tiempo hasta que el nivel suba y la competencia se iguale. Siempre habrá opiniones positivas y negativas. Personalmente me he distanciado porque hay mucho «hater», tanto de rivales como de aficionados, que no suelen apoyarme.
En el campeonato, con la moto disponible, el nivel es elevado. No contamos con una moto especialmente desarrollada, es un modelo estándar de tienda, y con esa moto se rueda realmente rápido. Hay pilotos jóvenes que la manejan de forma diferente. Además, el peso influye; no se puede pilotar igual con 60 kilos que con 40. Por eso estamos logrando tiempos fuertes. Quien dude puede probar en pista con nosotras.
El año pasado lograste el subcampeonato en medio de muchas adversidades. ¿Para ti, aquello fue un logro o una motivación para regresar más fuerte este año? ¿Sentiste en algún momento que se te escapaba una gran oportunidad? Llegar segundo dejando al alcance la victoria es significativo, pero puede verse como la oportunidad perdida. ¿Cómo lo experimentaste?
Durante todo el año sentí que intentaban arrebatármelo. Tuvimos problemas para entrar en el campeonato. El objetivo era que Ana Carrasco fuera la primera en la clasificación, y yo lideré casi todo el campeonato hasta que me tiraron en Italia. Luego, en Estoril, la moto se me paró, tuve que remontar hasta la primera posición y justo cuando iba segunda para ganar, de nuevo…
Estos factores me impidieron conseguir el título, pero moralmente me sentí campeona porque ofrecí una temporada muy atractiva para el público. Creo que hice disfrutar a la audiencia con adelantamientos en cada curva, no solo en recta, como algunas otras pilotos. Estoy muy satisfecha con la temporada pasada y no considero que haya perdido.
¿Sientes que ha existido una persecución hacia María Herrera desde la creación del campeonato?
Algunos piensan que todo me resulta fácil, que me sale sin esfuerzo. Me ha costado muchos años y he entrenado tanto como cualquiera. Si he logrado este nivel ha sido gracias a méritos propios y a que mi familia se ha desplazado a circuitos y ha hecho sacrificios que quizás otros no. Quizás les preocupaba que pusiera el listón muy alto. Este año estoy muy contenta porque he competido de tú a tú y hemos hecho el campeonato más entretenido.
¿Cómo viviste las rivalidades con Bea Neila este año después de lo ocurrido en 2024? ¿Crees que se exageró o fue ese toque de emoción que todo campeonato necesita?
Ese toque de emoción es necesario para mantener el interés del público. Comprendo que si me voy sola en una carrera sea aburrido. Lo veo en Márquez, que cuando se despega parece un piloto increíble, pero esas carreras suelen ser monótonas. Hay que luchar hasta la última vuelta de la última carrera, y esa fue la intención. Este año lo he disfrutado mucho. Los duelos han sido muy inteligentes, con esfuerzo hasta el último instante y mucha estrategia. Me ha exigido al máximo y ha sido un año muy entretenido.
¿Crees que esa intensidad surgió también por factores externos, poniendo obstáculos a propósito?
Cuando tienes un nivel alto, siempre hay dificultades para el piloto más rápido. Pero este año la igualdad fue notable, con mucha paridad mecánica. Ella hizo un excelente trabajo, por eso para mí fue mejor temporada. Cada año será mejor porque es solo el inicio del campeonato y estamos aprendiendo.
¿Has notado evolución en la categoría estos dos años en cuanto a infraestructuras e ingresos?
Las motos son prácticamente las mismas del año anterior, revisaron el motor pero sin cambios significativos. En cuanto a pilotaje y otros aspectos, sí han avanzado mucho. Un despiste en condiciones como lluvia puede costarte décimas. Han mejorado el nivel, y esto seguirá creciendo porque hay más entrenamiento y preparación. Les están observando; somos un ejemplo las que estamos al frente y el público ve cómo actuamos.
En cuanto a organización, están analizando opciones para optimizar costos, ya que es muy alto, pero hacen esfuerzos para atraer más patrocinadores, que faltan, con el fin de aumentar el número de carreras más allá de las seis actuales.
Entiendo que tu objetivo es una competición mixta, dado que has demostrado estar a la altura. Pero ¿crees que este campeonato femenino es una solución válida o es más bien un paso provisional para brindar visibilidad y oportunidades a más mujeres, que luego puedan saltar a competir con hombres?
Justamente creo que la segunda opción es la adecuada. Este campeonato ofrece gran visibilidad y motivación. Estar en la punta te da experiencia para luego competir en otros ámbitos y encontrar apoyo en equipos más consolidados. Sería ideal que esta categoría siguiera y se complementara con una segunda categoría dentro de MotoGP. Eso permitiría mostrar que podemos pilotar motos grandes rápido y con buenos tiempos. Es cuestión de tiempo. Para mí esto no es provisional, sino que ha llegado para quedarse.
De pequeña, tu hermana tenía una KTM que tu padre compró y tú soñabas con tener tu moto. ¿Qué queda de esa María infantil que quería subirse a ella?
Queda la ilusión por seguir en este deporte. Me encanta el motor. Cuando llego a un circuito todavía siento nervios, por si rindo bien o mal, y eso me llena. Conservo algo de esa María pequeña. Lo único que cambiaría es tener una mente más despejada, ya que en el camino hay gente que lastima y ahora se piensa más. Pero mantengo las ganas de continuar.
Hace unos años atravesaste problemas serios en la espalda. ¿Qué tan cerca estuviste de abandonar debido a esos dolores y lesiones?
Fueron etapas complicadas. Me fracturé la parte baja de la espalda, la L5 S1, y estuve casi cinco meses sin entrenar porque la postura en la moto es exigente y no podía soportarla. Ni siquiera podía subirme. Empecé la temporada de MotoE sin apenas pruebas en circuitos grandes.
El año fue duro y pensé en retirarme, me frustraba porque no era el momento. Pero con paciencia y consultas médicas encontré soluciones. El dolor no desapareció, pero tengo recursos para mantenerme activa unos años más y seguir disfrutando de la moto.
María Herrera durante una carrera esta temporada en el WCR. Imagen cedida
Ahora probablemente dirás que ha valido la pena, aunque a menudo la gente olvida que todos los deportistas compiten con dolores y lesiones. ¿En algún instante pensaste que todo ese sufrimiento no valía la pena?
Sí, cuando los resultados no llegan es cuando más dudas surgen, todo el esfuerzo parece en vano. Pero olvidamos que el camino es hermoso. Pocas personas pueden decir que con 18 años viajaron a Japón o Malasia. Mi padre, que era su primera vez, me comentaba: ‘yo ya tengo 50 años, hija’. No lo valoramos en el momento porque estamos obsesionados con la meta, pero eso me permitió disfrutar aún más este año. Para mí cada año es como el último, ese placer de pilotar contra los mejores en circuitos que quizás nunca vuelva a pisar. Creo que ahora vale la pena todo lo que hacemos.
A lo largo de tu carrera has competido contra pilotos como Quartararo, Bastianini, Bagnaia o Remy Gardner. ¿Consideras que has tenido menos oportunidades que ellos? ¿Ha sido más injusto contigo?
Creo que sí. Llegué al Mundial como líder del Campeonato de España con gran nivel y solo me dieron una oportunidad en Moto3. Al año siguiente mi padre tuvo que arriesgarse con un socio y formar un equipo. Después de tantos años compitiendo, solo te brindan un año para demostrarte. Me parece vergonzoso. Ahora llegan pilotos con equipos oficiales y quizás sin los resultados que yo logré. Por lo tanto, tuve menos oportunidades.
Más adelante he tenido numerosas oportunidades, aunque no siempre en la categoría ideal, que para mí es MotoE. Allí luché contra viento y marea, pues la moto es grande. Hay quienes dicen que no es para mí, pero nunca quedo última, estoy siempre en el grupo. En la primera carrera hice un cuarto lugar y en otras peleé al máximo. Tengo que seguir y vivir de la moto, que es lo que me apasiona. No siempre es por elección, sino por donde puedo estar.
¿Por qué crees que te han puesto más obstáculos? ¿Por ser mujer o por razones económicas?
Es complicado. Conseguir un patrocinador puede ayudarte un poco, pero nunca he tenido uno que garantizara una estancia de tres años. Siempre he saltado de un sitio a otro. A veces no hemos seguido caminos claros, hemos ido a tientas. En momentos clave me faltó confianza para apretar cuando debería haberlo hecho. Adaptarse rápido y confiar mientras todo conspira en contra es difícil. Ahora, con la experiencia, quizá hubiera actuado con más calma, disfrutado el instante y apretado solo por mí, sin pensar en lo que dirían. Ha sido muy duro.
¿Cómo es correr con la presión del dinero? Contabas que tu padre ha hecho muchos sacrificios y se ha involucrado avalando proyectos. ¿Qué se siente al subirse a la moto sabiendo que hay tanto detrás y que quizá las cosas no salgan bien?
Mi padre tomó el equipo de Moto3 un año. Después, por suerte, pude continuar como profesional. Me pagaron y en años posteriores fue mejorando, pude cambiar de equipo y finalmente entrar en MotoE como profesional. Hasta ahora he vivido diez años de forma profesional sin pedirle dinero a mi padre.
Como a muchas deportistas, el término ‘pionera’ se asocia frecuentemente contigo. ¿Cansa ese enfoque constante? ¿No sería mejor dejar de preguntarlo para normalizar que una mujer alcance éxito en motos, tenis, fútbol…
Lo preguntan bastante. Para mí es un cumplido, porque efectivamente somos las primeras en abrir camino. Antes hubo mujeres, pero no sentí ayuda, tuve que abrir mi propio camino picando piedra con mi familia, especialmente en lo mental. Que te digan que no porque eres mujer es frustrante. Me gusta ser un referente para las nuevas generaciones y ejemplo de trabajo, porque todo lo que he conseguido ha sido a base de esfuerzo. No me levanto a las 11, sino a las 6 para entrenar.
Veo que tienes muy presente el campeonato de MotoE. ¿Cómo ha sido para ti compatibilizar ambas disciplinas?
MotoE ha significado un desafío enorme. No esperaba poder con una moto tan pesada, que son 260 kilos, una bestialidad. Para mí fue un reto: «Si puedo con esto, ¿por qué no con algo más?» Me ha abierto la mente para pilotar otras motos. Evidentemente una moto potente exige más fuerza física, pero ha sido una gran oportunidad para ganar visibilidad en MotoGP, donde he estado seis años en el paddock.
¿Cómo has tomado la noticia de que no habrá MotoE el próximo año?
Ha sido duro porque le tomé cariño a la categoría y tenía un equipo técnico que me gustaba. Al ser motos tan similares, la diferencia la marca el piloto y la relación con el equipo, con la que ya contaba. Cambiar no ayudó, pero ya tenía un equipo técnico muy bueno. Fue un golpe fuerte para todas, quedamos un poco desamparadas. Por suerte está el campeonato femenino, pero hay gente que no tiene nada y nos avisaron muy tarde.
Con tus 29 años recién cumplidos, ¿crees que has cerrado la puerta para regresar al mundial y a MotoGP?
No pienso cerrar esa puerta. Nunca tuve oportunidad en Moto2 a pesar de estar allí. No está cerrada, ni tampoco abierta. Espero obtener alguna chance para probar Moto2 y, si va bien, ¿por qué no? Me gustaría tener esa oportunidad antes de retirarme para ver cómo me va.
Acabas de recibir un bello homenaje en tu tierra natal. ¿Qué representa para ti sentir el apoyo de quienes te han visto crecer y vencer barreras?
Es maravilloso. Lograr objetivos es difícil y mi motivación era ganar un Campeonato del Mundo. Ahora que lo conseguí, que se reconozca. Especialmente el respaldo de la gente, que te ve y sienta que es tu pueblo el que te apoya. Me alegra ver personas que no esperaba en la calle.
¿Consideras que se te ha valorado poco a nivel nacional o no en la medida de lo que mereces?
Sí, pienso que se ha puesto en valor a otros pilotos que quizás no han luchado con la transparencia con la que yo lo hago. No me gustan las comparaciones porque suelen ser odiosas, pero creo que no se ha reconocido todo lo que he logrado. He estado en categorías exigentes.
Este Mundial es importante, pero una cuarta posición compitiendo con pilotos como Jordi Torras, que mide 1,80 y ha estado en MotoGP, me parece increíble. Me gustaría que mucha gente reconociera eso. Eso es lo que creo no se valora.
Para terminar, ¿hacia dónde se dirigen tus próximos pasos? ¿Cuáles son tus retos y objetivos siguientes?
Me gustaría revalidar el título. Creo que la categoría evolucionará, ojalá el próximo año cambie la moto, que ha mejorado mucho y será interesante con las nuevas generaciones que ya dominan la moto y no tienen excusas de falta de experiencia. El grupo crecerá y el control mejorará. También estoy explorando otras opciones además de este campeonato, y espero tener novedades pronto.

