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. :: 11.01.09 – 13:10 :: -Noticias y comunicados de lxs presxs por la liberación animal…

El artículo lo firma Alison Banville y aclara algunos puntos del entramado legal que está llevando a varios activistas por los animales a prisión

By Alison Banville 12/20/08 El activista por los derechos de los animales Sean Kirtley se encuentra en la actualidad cumpliendo una condena de cuatro años y medio tras haber sido condenado en el Tribunal de la corona de Birmingham en Mayo del pasado año. ¿Qué había hecho para cumplir una condena así?, ¿algún tipo de acto violento?. Un amigo de Sean comentó que ese mismo día dos chicos fueron condenados a dos años, ya que estos habían golpeado a un hombre hasta dejarlo ciego. Es comprensible entonces pensar que Sean recibió una condena mayor por un acto aun mas despreciable. Quizá, como poco, amenazó a alguien violentamente o usó algún tipo de intimidación. No, Sean no hizo ninguna de estas cosas. Nunca fue acusado de ningún tipo de acto violento, ni verbal ni físico. Nunca se dudó de que hubiese actuado de manera pacífica. A Sean le declararon culpable en base a un añadido al Acta policial de Crimen Organizado (llamado SOCPA en Reino Unido), sección 145, y condenado por “conspirar para interferir en las relaciones contractuales con el fin de dañar a una organización de investigación animal”. ¿Qué significa todo esto? ¿qué hizo Sean para verse ahora mismo languideciendo en una celda?. El “crimen” de Sean fue llevar adelante una web (Stop Sequani Animal Testing – Paremos la experimentación animal en Sequani) que ofrecía información sobre manifestaciones totalmente legales. De este modo se hace aun mas complicado digerir estos hechos: Sean actualizó una web con información sobre encuentros que eran legales, ¿cómo es posible que esto lleve a una persona a la cárcel durante varios años?, ¿cómo una paradoja así puede existir en nuestro sistema judicial?. Bueno, gracias a la Sección 145 del SOCPA, cualquiera puede ser acusado de “intento de daño”, por lo que pasará a ser otro objetivo de esta inconsistencia, y si eso choca con el concepto de “sociedad libre”, entonces el derecho a la protesta llega a unos niveles absolutamente lamentables. Pero, ¿por qué no se dan protestas públicas por este asalto a nuestras mas fundamentales libertades?, ¿por qué no hay titulares pidiendo una explicación al encarcelamiento de un hombre por llevar adelante una página web?. La respuesta reside en una combinación de unos cuantos facores, porque una ley ridícula y éticamente cuestionable como esta solo se puede mantener si tiene ciertos pilares que la apoyen por detrás. El primero de estos factores que Sean pertenece a un colectivo con no muchas simpatías por parte del público en general, los activistas por los derechos de los animales. Gracias a los media, siempre dispuestos a dar su versión distorsionada y sensacionalista de las cosas, este colectivo ha sido pintado como peligroso, violento y extremista. Y los anti viviseccionistas se llevan la peor parte del pastel, ya que desde los medios no se nos para de decir que los experimentos con animales son un mal necesario en la búsqueda de curas para las enfermedades humanas. Nunca cuentan que los efectos de los fármacos y las drogas son la cuarta mayor causa de muerte en la sociedad occidental; nunca avisan de que las empresas farmacéuticas ignoran los resultados de las investigaciones con animales cuando sus medicamentos fallan, poniéndolas a la venta sea como sea; nunca revelan que si los medicamentos son testados en animales y una vez puestos a la venta matan a miles de personas, como sucede cada año, la eficacia de esos modelos animales nunca es cuestionada; nunca se dice que los experimentos en animales son solo una manera de asegurar la economía de la empresa para poder hacer frente a las demandas que les ponen los familiares de las personas a las que matan con sus medicamentos; nunca se sugiere que los enormes beneficios que obtienen las grandes compañías farmacéuticas son lo que está en riesgo cuando los activistas sacan a la luz la verdad, así como la reputación de aquellos que han construido sus carreras en ese terreno; y nunca se le pide a nadie explicaciones por tantos y tantos experimentos bárbaros y totalmente inútiles que se practican con el pretexto de la cura de enfermedades y que en realidad solo responden a la curiosidad y el morbo de los propios investigadores. El segundo factor, como se ha dejado entrever un poco mas arriba, es que los media no están interesados en dar una visión real del asunto, ya que han de ser leales a sus dueños corporativos y los anunciantes deben continuar siendo lo primordial. El tercero es que la gente está convencida de la integridad profesional de los productores de las noticas que leen o ven por televisión. No les cabe duda de que la información que reciben es veraz y no oculta nada. Una gran cantidad de apatía es la guinda que corona el pastel de esta mezcla aparentemente digerible. Desafortunadamente, y como muchas comidas sabrosas, pero carentes de valor nutricional, sus efectos a largo plazo no son muy beneficiosos y se extienden por la sociedad como un cáncer no detectado, comiéndose sus órganos vitales: la justicia, la humanidad y la moralidad en sí misma. Esta no es la primera vez que el SOCPA es usado para socavar libertades civiles. Brian Haw, el hombre que ha acmpado durante seis años enfrente del Parlamento, primero, en protesta por las sanciones contra Iraq y mas tarde por la guerra en si misma, fue la única razón por la que la Sección 132 fue añadida en 2005. Esto hizo que las protestas espontáneas a menos de un kilómetro del parlamente fuesen consideradas ilegales, pero tan apresuradas fueron las medidas para echar a Brian que aquellos que las idearon se olvidaron de hacerlas retroactivas, asegurando que él era el único hombre en Gran Bretaña capaz de protestar allí sin permiso. Esto no ha detenido a la policía para intentar acabar con la protesta de este hombre durante la noche (ilegalmente, como ha sido establecido) o acosando a Brian regularmente. Este es el mundo del SOCPA, un acto infame capaz de dar cabida a cualquier vericueto legislativo que permita que el gobierno elimine a esas molestas personas que defienden obsoletos valores como la libertad de expresión. Y con el encarcelamiento de Sean Kirtley hemos alcanzado finalmente un nivel de corrupción que, junto con las nuevas y porpuestas leyes antiterroristas, ha envenenado los principios que cualquier sociedad libre debería poseer para poder ser considerada de esa manera. Después del juicio de 18 semanas contra los activistas anti-Sequani en Mayo del 2008, el Inspector y detective Dave Williams de la policía del oeste de Mercia aseguró que Kirtley era “ un actiista dedicado a la lucha por los derechos de los animales que dedicaba una significante parte de su vida a organizar campañas contra Sequani Ltd con el fin último de llegar a cerrar la compañía”. Observemos cuidadosamente lo que está diciendo: ahora es ilegal realizar campañas pacíficas contra cualquier organización que el gobierno desee proteger. El grupo por los derechos civiles, Liberty, no estaba interesado en este caso. Deberían, ya que cuando un hombre es condenado, a través de una tan flagrante degradación de la justicia, cuando se le puede negar su libertad por unas leyes que no tienen ni el menor rastro de integridad, entonces ha llegado el momento de que todxs lxs que valoran las libertades fundamentales actúen. Alison Banville 2008

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