La presión policial en Cádiz y Huelva obliga a las mafias a operar desde Portugal para distribuir drogas en toda España

Agentes españoles y portugueses con parte del material incautado en la operación contra el narco.

La Guardia Civil logró desarticular durante la pasada semana la mayor red logística vinculada a los narcos que introducen droga en España. Fueron arrestadas 64 personas en ambos países y se incautaron bienes y sustancias ilegales valoradas en 36 millones de euros.

A primera vista, podría parecer una operación rutinaria. Sin embargo, no es así. En primer lugar, porque representa la organización más extensa de este tipo activa en toda la Península Ibérica y, según fuentes del operativo antidrogas, evidencia que la presión ejercida por las fuerzas de seguridad en Cádiz y Huelva ha obligado a los traficantes a desplazarse hacia Portugal.

De hecho, en territorio portugués se registraron hasta 32 arrestos y la incautación de 35 vehículos. Además, se confiscaron 18 embarcaciones de alta velocidad valoradas en alrededor de 8 millones de euros, 40 motores potentes, 12 vehículos más y nueve armas de fuego.

¿Y en España? La Guardia Civil, junto a la Guardia portuguesa, decomisó 650 kilogramos de cocaína, 7.273 kilogramos de resina de hachís, detuvo a 32 individuos y se incautó de 12 vehículos, una embarcación semirrígida de alta velocidad, así como dos fusiles de asalto, tres armas cortas, una escopeta y joyas de varios valores.

La operación conjunta, «dirigida por la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva y gracias a la estrecha cooperación» con las fuerzas portuguesas, según explican fuentes del Instituto Armado, confirma que la presión en el Campo de Gibraltar ha forzado la migración de las redes hacia el oeste.

Tajo y Guadiana

Esta vasta red de narcotráfico operaba entre España y Portugal utilizando los ríos Tajo y Guadiana, alejándose del Estrecho, que hasta ahora concentraba las operaciones de estas bandas.

Así lo corroboran los responsables del operativo, quienes detallan que «debido a la presión policial desde el inicio del Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar, se ha detectado cómo las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico han modificado sus métodos.»

En consecuencia, ahora se observa un cambio en los puntos de alijo, moviéndose cada vez más hacia la zona del río Guadiana y la frontera con Portugal.

¿Cuál es la causa? «La condición fronteriza de este río, así como los múltiples caños que se desprenden de él, han sido aprovechados como posibles puntos de alijo por estas organizaciones, que emplean embarcaciones semirrígidas de gran potencia y cilindrada para evadir la presión en el Campo de Gibraltar», explican.

La acción de la Guardia Civil y la Policía Nacional ya había desplazado a los narcos anteriormente. En 2019, hace cinco años, se detectó el tránsito de los traficantes desde Cádiz y el Campo de Gibraltar hacia la zona de Huelva. Ahora, han dado un paso más.

En aquel entonces, desde el Instituto Armado explicaban que se multiplicaron las entradas de droga en las costas onubenses. Fueron testigos de ello, por ejemplo, en Punta Umbría, lugar donde se frustró en ese año un importante intento de descarga de un cargamento significativo por parte de los narcos.

Actualmente, la situación se repite. Fuentes del operativo de esta semana afirman que el éxito de la estrategia radica en el desempeño de los agentes y, asimismo, en la cooperación con las fuerzas portuguesas.

Dicha colaboración estrecha, que ha logrado desmantelar «la principal estructura narcológica de la Península Ibérica», comenzó en 2022. En ese momento se detectó «un asentamiento relevante de la logística de las organizaciones criminales que operan en España dentro de territorio portugués».

Fue ahí donde se iniciaron las investigaciones. Los agentes observaron que, al trasladarse a Portugal, los narcos eludían la legislación española que prohíbe la fabricación o posesión de narcolanchas, embarcaciones muy rápidas empleadas para el transporte de drogas.

En concreto, los traficantes se establecieron en la boca del río Tajo en Portugal, cerca de las zonas de Lisboa y Setubal, según fuentes del operativo.

En 2023, cuando se pudo acreditar una relación directa entre los objetivos de las operaciones de la Guarda Nacional Republicana y la Guardia Civil, comenzó la operación conjunta SONDER-RAMPA.

Lo primero que hicieron los agentes portugueses y españoles fue determinar hasta qué punto habían extendido su influencia en Portugal las mafias del narcotráfico y la magnitud de esta expansión.

Así comprobaron su presencia en las provincias españolas de Badajoz, Sevilla, Cádiz y en la Ciudad Autónoma de Ceuta, además de en ocho distritos portugueses.

«Después de meses de investigación», lograron detener seis grandes traslados de droga por los ríos Tajo y Guadiana. Los narcos «utilizaban embarcaciones semirrígidas de alta potencia botadas desde la ribera del río Tajo en Portugal«, detallan.

Estas operaciones, desarrolladas entre noviembre de 2023 y octubre de 2024, «permitieron obtener inteligencia policial de gran valor y clave para el desmantelamiento total de la organización criminal», explican los agentes.

Desde Portugal, igualmente, trabajaron para cercar a los traficantes. Así, la Guardia lusa pudo confirmar mediante sus investigaciones que la organización criminal botaba al mar las embarcaciones semirrígidas desde Portugal para llevar a cabo los alijos en España.

A partir de aquí comenzó la cuenta atrás para esta macro operación. La planificación arrancó en marzo de este año, tras cuatro meses de meticuloso diseño de un despliegue que, según la Guardia Civil, ha desarticulado a la red más relevante de la Península.

Por tanto, entre el 7 y el 11 de julio se llevó a cabo la operación de manera coordinada por ambas fuerzas. Desde la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Huelva se coordinó la acción en España, mientras que en Portugal ejerció la misma función la Seção de Investigação Criminal del Grupo de Intervenção de Operações Especiais.

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