El rey emérito expresa su tristeza por el exilio y manifiesta que no pretende «interferir» en la gestión de su hijo al frente de la Corona

«¿Qué hombre está exento de cometer errores?», se justifica Juan Carlos I en una entrevista para la revista Paris Match, que sirve como adelanto a la publicación de sus memorias, Renconciliación, previstas para el 5 de noviembre en Francia. Desde su retiro en Abu Dabi, el rey emérito admite que «todavía no existen las condiciones para su regreso a España» y confiesa sentirse «afligido» por no haber sido convocado a los actos del 50 aniversario de la democracia.
En la segunda entrevista concedida a un medio francés, tras la ofrecida a Le Figaro, Juan Carlos I aborda aspectos personales y brinda elogios hacia la reina Sofía, quien le contacta ocasionalmente para interesarse por su estado: «Sofi» es una mujer extraordinaria, dotada de un fuerte sentido de la justicia, bondad, disciplina, entrega y generosidad. Representa la grandeza del alma».
«España no podría haber tenido una reina más entregada e intachable», enfatiza el rey emérito. «Somos distintos, pero compartimos el mismo sentido del deber. No he conocido a nadie comparable en mi vida y así será, aunque nuestros caminos se hayan separado desde mi marcha de España. Ella permanece como la madre de mis hijos, una reina destacada y un vínculo emocional esencial e irreemplazable».
Paris Match subraya la marcada diferencia entre la reina Sofía y el rey Felipe, «quien parece haber olvidado a quién debe su trono y en ocasiones le envía mensajes punzantes, invitándolo a mantenerse fuera de su campo visual, animado en esto por su esposa, la reina Letizia, que ha roto los lazos y no permite que sus hijas mantengan contacto con su abuelo».
«A mediados del verano de 2020 abandoné el Palacio de la Zarzuela rumbo a Abu Dabi», relata Juan Carlos I en sus memorias. «No existía ningún proceso legal que me obligara a hacerlo, pero decidí alejarme para no entorpecer el buen funcionamiento de la Corona ni dificultar a mi hijo el desempeño de sus responsabilidades como soberano».
El motivo para escribir el libro tiene un matiz de reivindicación personal: «Siento que se me ha arrebatado la historia. En los últimos años han aumentado las interpretaciones erróneas y las falsedades acerca de mi vida que afectan a mi persona, pero sobre todo a la institución democrática de la Corona en España que he dedicado todos mis esfuerzos en construir… Es la labor de mi vida que deseo explicar y defender».
Renconciliación se gestó tras dos años de conversaciones con la escritora Laurence Debray, coautora del libro y autora en su momento de Mi rey caído: «Su único objetivo es no interferir con su hijo, Felipe VI, a quien cedió el trono en 2014, y no convertirse en una carga para la Casa Real», señala Debray.
La entrevista amable en Paris Match evita profundizar en los escándalos de Juan Carlos I, desde sus «amistades tóxicas y conexiones complicadas» hasta los «obsequios de lujo» y sus problemas con las «autoridades fiscales». La revista francesa habla de la «ingratitud de la España oficial que le dio la espalda» y plantea una cuestión abierta: «¿Podría haber sido Juan Carlos I el chivo expiatorio de la clase política española, sobre la que existen sospechas de corrupción?».
En su entrevista con Le Figaro, adelantada el martes, Juan Carlos I recuerda cómo «la democracia no surgió espontáneamente» y critica a los políticos actuales por el clima de confrontación: «Lamento que un cierto espíritu político, denominado ‘espíritu de la transición’, se haya perdido en perjuicio de España y sus intereses. En aquel entonces, la izquierda, en particular el Partido Comunista, respetaba las instituciones estatales».
«Sé que me van a atacar, tendré que armarme de un escudo», advierte el rey emérito ante la proximidad de la publicación de Renconciliación, que se pondrá a la venta en Francia antes que en España, a partir del próximo 5 de noviembre, bajo la editorial Stock.

