Juan Carlos I elogia profundamente a la Reina Sofía como «íntegra, devota y excepcional» y expresa su deseo de «restablecer vínculo» con Felipe VI

El rey emérito expresa su tristeza por el exilio y manifiesta que no pretende «interferir» en la gestión de su hijo al frente de la Corona

El Rey emérito Juan Carlos en septiembre en Sanxenxo.

«¿Qué hombre está exento de cometer errores?», se justifica Juan Carlos I en una entrevista para la revista Paris Match, que sirve como adelanto a la publicación de sus memorias, Renconciliación, previstas para el 5 de noviembre en Francia. Desde su retiro en Abu Dabi, el rey emérito admite que «todavía no existen las condiciones para su regreso a España» y confiesa sentirse «afligido» por no haber sido convocado a los actos del 50 aniversario de la democracia.

En la segunda entrevista concedida a un medio francés, tras la ofrecida a Le Figaro, Juan Carlos I aborda aspectos personales y brinda elogios hacia la reina Sofía, quien le contacta ocasionalmente para interesarse por su estado: «Sofi» es una mujer extraordinaria, dotada de un fuerte sentido de la justicia, bondad, disciplina, entrega y generosidad. Representa la grandeza del alma».

«España no podría haber tenido una reina más entregada e intachable», enfatiza el rey emérito. «Somos distintos, pero compartimos el mismo sentido del deber. No he conocido a nadie comparable en mi vida y así será, aunque nuestros caminos se hayan separado desde mi marcha de España. Ella permanece como la madre de mis hijos, una reina destacada y un vínculo emocional esencial e irreemplazable».

Paris Match subraya la marcada diferencia entre la reina Sofía y el rey Felipe, «quien parece haber olvidado a quién debe su trono y en ocasiones le envía mensajes punzantes, invitándolo a mantenerse fuera de su campo visual, animado en esto por su esposa, la reina Letizia, que ha roto los lazos y no permite que sus hijas mantengan contacto con su abuelo».

«A mediados del verano de 2020 abandoné el Palacio de la Zarzuela rumbo a Abu Dabi», relata Juan Carlos I en sus memorias. «No existía ningún proceso legal que me obligara a hacerlo, pero decidí alejarme para no entorpecer el buen funcionamiento de la Corona ni dificultar a mi hijo el desempeño de sus responsabilidades como soberano».

El motivo para escribir el libro tiene un matiz de reivindicación personal: «Siento que se me ha arrebatado la historia. En los últimos años han aumentado las interpretaciones erróneas y las falsedades acerca de mi vida que afectan a mi persona, pero sobre todo a la institución democrática de la Corona en España que he dedicado todos mis esfuerzos en construir… Es la labor de mi vida que deseo explicar y defender».

Renconciliación se gestó tras dos años de conversaciones con la escritora Laurence Debray, coautora del libro y autora en su momento de Mi rey caído: «Su único objetivo es no interferir con su hijo, Felipe VI, a quien cedió el trono en 2014, y no convertirse en una carga para la Casa Real», señala Debray.

La entrevista amable en Paris Match evita profundizar en los escándalos de Juan Carlos I, desde sus «amistades tóxicas y conexiones complicadas» hasta los «obsequios de lujo» y sus problemas con las «autoridades fiscales». La revista francesa habla de la «ingratitud de la España oficial que le dio la espalda» y plantea una cuestión abierta: «¿Podría haber sido Juan Carlos I el chivo expiatorio de la clase política española, sobre la que existen sospechas de corrupción?».

En su entrevista con Le Figaro, adelantada el martes, Juan Carlos I recuerda cómo «la democracia no surgió espontáneamente» y critica a los políticos actuales por el clima de confrontación: «Lamento que un cierto espíritu político, denominado ‘espíritu de la transición’, se haya perdido en perjuicio de España y sus intereses. En aquel entonces, la izquierda, en particular el Partido Comunista, respetaba las instituciones estatales».

«Sé que me van a atacar, tendré que armarme de un escudo», advierte el rey emérito ante la proximidad de la publicación de Renconciliación, que se pondrá a la venta en Francia antes que en España, a partir del próximo 5 de noviembre, bajo la editorial Stock.

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