Argentina : Latinoamérica
24-03-2001
Desde ayer, Brasil y la Argentina no comparten más un arancel externo común, núcleo del Mercosur, pero Cavallo aseguró que eso es transitorio. Los brasileños quieren que la Argentina crezca.
El Virus A (la A es por la Argentina, y el virus lleva el germen del default) funcionó. Por miedo a la cesación de pagos del vecino, que podría convertirse en una catástrofe suya, el gobierno brasileño apoyó la iniciativa de Domingo Cavallo de cambiar los aranceles de importación con un argumento que el canciller Celso Lafer explicó con gran claridad: “El tiempo del comercio exterior es más lento que el de los flujos financieros. El gobierno argentino tiene que lidiar ahora con su credibilidad financiera ante el mundo. Ya habrá tiempo de evaluar con ellos los temas de comercio exterior”.
El acuerdo significa de hecho la suspensión temporaria del Mercosur y su conversión, también transitoria, en un área de libre comercio sin arancel externo común de la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay para productos que ingresen de países que no integren el club.
Cavallo y el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini desayunaron ayer con Lafer, el ministro de Hacienda Pedro Malán y el de Desarrollo y Comercio Exterior, Alcides Tápias, que no dieron muchas vueltas al momento de preguntar.
Quisieron confirmar si, como suponían, la rebaja de aranceles del 35 por ciento para la importación de máquinas desde la Argentina regiría solo para países que no fueran socios del Mercosur.
Los argentinos lo confirmaron.
–El perdón que ustedes piden para cambiar ahora aranceles, ¿es temporario o permanente? –interrogaron después los brasileños.
–Temporario –contestó Cavallo, que estos días contesta lo mismo a todo el mundo en todo el mundo.
–Y una pregunta de fondo: ¿la Argentina apunta a movimientos más complejos o cambios en el diseño del Mercosur?
–De ninguna manera –dijo Cavallo, y tanto él como Rodríguez Giavarini aclararon que se trataba de “medidas para salir del pozo”.
La preocupación de Brasil surgía de una expresión de Cavallo el miércoles por la noche, cuando dijo que veía la relación con Brasil y con Chile dentro de un área de libre comercio. Como el Mercosur es un mercado en construcción, con un arancel común para gravar productos de terceros países, el área de libre comercio sería un retroceso, y podría directamente esfumarse dentro de áreas de libre comercio más amplias como la que proyecta toda América bajo la batuta de los Estados Unidos o, en simetría, la que busca Europa con América latina.
“No se puede tener un Mercosur en el que sólo un país crece mientras los otros tres sufren el estancamiento de sus economías”, dijo el embajador brasileño para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves. “Todos tienen que crecer”, afirmó.
“La comprensión brasileña fue extraordinaria, y éste es el fruto de la mejora de las relaciones políticas con ellos”, comentó a Página/12 Rodríguez Giavarini, y aprovechó para subrayar que es partidario de un Mercosur más desarrollado. Cavallo dijo que dejaba Brasil “con una gran alegría”, confirmando aquello de que la alegría no es solo brasileña.
Al menos por lo que pudo saber este diario tras consultar a funcionarios argentinos y brasileños no hubo discusión entre el canciller y el ministro de Economía, pero en el pasado Cavallo no era amigo de dotar de instituciones centrales al Mercosur.
De todos modos, el viaje relámpago que ambos iniciaron el jueves por la noche, un tour que podría llamarse café da manhá na Brasilia, desayuno en Brasilia, buscaba solo la solución de las necesidades urgentes. A tal punto Brasil está preocupado por el Virus A que el tema no necesitó ser planteado en términos de peligro explícito frente a los pocillos de café y los jugos. El peligro estaba implícito, como surge de las declaraciones de Lafer tras el encuentro. Claro como el académico que es, Lafer hizo esta síntesis: “El plan de Cavallo tiene dos vertientes: una es la sustentación de la convertibilidad de la moneda argentina; la otra es la sustentación de una competitividad compatible con esa convertibilidad”.
Después definió el interés de Brasil en sintonía con Botafogo. “Una Argentina que supere la crisis es fundamental para nosotros y para el Mercosur”, dijo. Y agregó que cuando hablaba de crisis también lo hacía incluyendo la “crisis especulativa mencionada por Cavallo”. Era, sin duda, una manera de decir que Brasil teme el contagio de un default y por eso está dispuesto a mirar para el costado.
Alberto Pfeifer, director ejecutivo del Consejo de Empresarios de América Latina, recordó desde San Pablo que “inclusive la propia Organización Mundial de Comercio permite que un país quiebre las reglas de la organización por un plazo determinado, en caso de emergencia económica”. Pfeifer no dudó de que Cavallo privilegiaría medidas favorables para la Argentina, y no para el Mercosur, pero no se espantó. “Todo es superable, basta con negociar”, dijo.
Fuente: Pagina 12
Martín Granovsky
