Extremadura destaca en ‘National Geographic’ por un pueblo con una muralla singular en España

‘National Geographic’ ha centrado su interés en una villa extremeña rodeada por una muralla peculiar, construida con piedras de río y recomendada para una escapada otoñal

Foto: Galisteo (Turismo Cáceres)
  • El rincón de Extremadura que destaca por su arte y cultura: la impronta romana permanece y está repleto de monumentos

En Extremadura, donde el patrimonio se funde con paisajes que varían sus tonalidades según las estaciones, existe un pueblo que ha captado la atención de National Geographic. Su muralla, un anillo de piedra que ha perdurado más de ocho siglos, se transforma cada otoño en el escenario de un espectáculo natural que tiñe de oro los campos y caminos de su ribera.

Se trata de Galisteo, en la provincia de Cáceres, un pueblo que destaca por mantener una de las fortificaciones más singulares de España. Erigida en el siglo XIII durante el dominio almohade, su muralla está construida con cantos rodados del río Jerte y argamasa, un método poco común en la península ibérica. Su extensión, de aproximadamente 1.200 metros, rodea íntegramente el casco histórico y alcanza alturas que varían entre tres y doce metros, defendiendo las viviendas encaladas que se alinean dentro de sus límites.

Una joya arquitectónica que fascinó a National Geographic

Desde el Ayuntamiento la definen como “el mayor tesoro” del municipio, y es sencillo comprender la razón. Las tres puertas principales (la del Rey, la de la Villa y la de Santa María) dan acceso a un recinto que transporta al viajero al pasado. A lo largo de los siglos, la muralla ha sido restaurada respetando su trazado original, preservando ese aire medieval que la convierte en una verdadera joya arquitectónica.

Durante el período comprendido entre 1229 y 1837, Galisteo fue capital del Señorío de Galisteo, un núcleo administrativo y militar destacado en la región. Sin embargo, sus orígenes datan de la era romana, cuando ya existía un asentamiento en este punto del Valle del Alagón, donde confluyen el río Alagón y el Jerte.

La fortificación alberga en su interior varios monumentos que completan el atractivo del conjunto. La Torre Picota, antiguo torreón cristiano del siglo XIV rematado por una pirámide octogonal, domina el horizonte del pueblo. Asimismo, destaca el llamado monumento del Pericutín, un antiguo cadalso medieval del que aún se conserva el sillón de granito donde el juez dictaba sentencias. La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de origen mudéjar y con un ábside semicilíndrico, completa la imagen monumental del recinto.

Fuera de la muralla, el visitante puede explorar el puente de piedra sobre el río Jerte, edificado en el siglo XVI, o la ermita de San Isidro, rodeada de campos de cultivo regados. Los alrededores del pueblo forman parte de la Vía de la Plata, ruta transitada por peregrinos del Camino de Santiago que suelen alojarse en el albergue local.

Los caminos que parten desde la muralla se cubren entonces con hojas de encinas, alcornoques y olivos, formando un tapiz natural que acompaña al visitante con el crujir de las ramas bajo sus pasos. En su interior, Galisteo también conserva la esencia gastronómica de Extremadura. Los visitantes pueden probar migas, frite de cordero o chanfaina, acompañados de dulces tradicionales como las perrunillas o las flores extremeñas. Y como broche final, no falta el reconocido queso Torta del Casar, emblema de la tierra cacereña.

  • El rincón de Extremadura que destaca por su arte y cultura: la impronta romana permanece y está repleto de monumentos

En Extremadura, donde el patrimonio se funde con paisajes que varían sus tonalidades según las estaciones, existe un pueblo que ha captado la atención de National Geographic. Su muralla, un anillo de piedra que ha perdurado más de ocho siglos, se transforma cada otoño en el escenario de un espectáculo natural que tiñe de oro los campos y caminos de su ribera.

Scroll al inicio