Pedro Sánchez ha sido sometido a un intenso interrogatorio en el Senado que se prolongó por más de cinco horas, con un ambiente cargado y confrontativo, evitando responder sobre las supuestas irregularidades financieras.
El presidente del Gobierno ha acusado al PP de emplear el Senado como un «instrumento partidista» y ha calificado a esta institución como un «circo» y un «lodazal».
Sánchez ha eludido aclarar cuestiones sobre presuntos encuentros y contratos irregulares vinculados al PSOE, usando expresiones evasivas como «no me consta» y «no recuerdo».
El PP ha descrito la intervención de Sánchez como «una deshonra total», resaltando la ausencia de respuestas del presidente y su negativa a enfrentarse a otros implicados en el caso.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha enfrentado este jueves un interrogatorio que superó las cinco horas en el Senado, dentro de una sesión caracterizada por la tensión y confrontación.
Frente a un PP con un enfoque preelectoral, el jefe del Ejecutivo evitó responder a las principales dudas relacionadas con los sobres en metálico que circularon por Ferraz y aprovechó sus réplicas para criticar a Isabel Díaz Ayuso.
«Me pregunto qué dirían si mi Gobierno hubiera entregado 1,5 millones a una empresa y mi hermano cobrase 280.000 euros por mascarillas«, comentó Sánchez, refiriéndose a la presidenta madrileña.
También comparó su situación con la del hermano de Ayuso y el escándalo que llevó a la caída de Pablo Casado: «Le destituyeron y pusieron al amigo del narco al frente del PP. Es que doy consejos que no aplico a mí mismo», añadió con sarcasmo.
La sesión, en el marco de la comisión del caso Koldo, se extendió sin interrupciones por más de cinco horas. Desde el principio, la atmósfera fue hostil, con varios enfrentamientos entre Sánchez y el presidente de la comisión, Eloy Suárez, quien debió reprender a varios parlamentarios socialistas.
El presidente del Gobierno desacreditó la labor del Senado, calificándolo de «un circo» y «una institución al servicio del barro». «Han transformado esta Cámara en un pantano para el acoso y la revancha», señaló.
En su discurso final, Sánchez expresó tener «gran pesar» por la «burda utilización política» del Senado, acusando al PP de emplear su mayoría absoluta «con fines reprochables». «Han convertido el Senado en un centro de la máquina del fango«.
«No me consta»
El tono áspero se combinó con las frecuentes evasivas del presidente. A preguntas del PP y otras formaciones, Sánchez empleó más de veinte veces expresiones como «no me consta» o «no recuerdo».
Ejemplo de ello es cuando evitó confirmar si el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, participó en juntas sobre obra pública en Navarra, si se tramitaron 128 contratos irregulares o si Leire Díez, conocida como la fontanera del PSOE, trabajó para el partido.
Tampoco aclaró si José Luis Rodríguez Zapatero intervino en el rescate de Plus Ultra o si hubo aportes de empresas como Servinabar o de su suegro Sabiniano —propietario de las saunas— para las primarias de 2017.
El PP preguntó: «¿Cuándo cobró en efectivo por última vez?». A lo que Sánchez respondió: «No lo recuerdo».
No obstante, el presidente admitió que «en alguna ocasión» había realizado pagos en efectivo al PSOE, siempre respaldados por factura y justificante.
Este reconocimiento llegó tras la insistencia reiterada —nueve veces— de la senadora de UPN María Caballero.
Sánchez ha defendido que la financiación del partido es «totalmente transparente, regular y legal» y ha negado la existencia de una contabilidad paralela. «Mi organización es la más transparente», afirmó.
Además, acusó al PP, Vox y UPN de emplear la Cámara Alta «como herramienta partidista» y de transformar la comisión en «una caza de brujas organizada para engañar a la sociedad».
El momento de mayor tensión ocurrió durante el interrogatorio del senador del PP Alejo Miranda. Sánchez se quejó de que algunos diputados tomaban fotos, provocando la inmediata respuesta del popular: «No somos tan susceptibles. Hoy está de ofendidito«.
El presidente acusó a Miranda de actuar como «inquisidor» y bromeó diciendo que ya tienen a su «Torquemada particular«.
El enfrentamiento hizo necesario que el presidente de la comisión interviniera de nuevo, recordando que el portavoz del PP «no formaba parte de la investigación».
«Deshonra total»
Desde el PP describen la intervención como «una deshonra total». Según Génova, Sánchez utilizó más de 40 evasivas: «No me consta», «no recuerdo»…
Advierten que «el presidente no precisaba ni war room ni 950 asesores para evitar responder. Conseguimos que se sentara y que los españoles constataran su falta de voluntad para colaborar».
Los populares subrayan que Sánchez rechazó confrontar con el exministro José Luis Ábalos y el presunto intermediario de la trama, Víctor de Aldama. «Teme enfrentarse al corrupto y al corruptor», agregan.
«La jornada resume su legislatura: por la mañana, un presidente en minoría hablando de corrupción; por la tarde, pendiente del independentismo del que depende», concluyen fuentes del partido.
«No me consta», «no recuerdo»
– La asistencia de Santos a reuniones sobre obra pública en Navarra.
-La fiesta con prostitutas en el Parador de Teruel.
-Que Leire Díez trabajara para el PSOE.
-Que se advertiera previamente a Ábalos sobre la investigación.
-La manipulación de 128 obras públicas según Víctor de Aldama ante el Tribunal Supremo.
-La intervención de Zapatero en el rescate de Plus Ultra.
-Que hubo donantes venezolanos en ‘Bancal de Rosas’.
-Que Servinabar aportara fondos para las primarias de 2017.
-Que la empresa dueña de las saunas de Sabiniano donara para las primarias de 2017.
-Que Sabiniano personalmente hiciera aportaciones para las primarias de 2017.
-No recordar la última vez que cobró en efectivo.

