El PSOE reconoce su fragilidad debido al caso del hermano del presidente, mientras el candidato afirma: «Dispongo de la fuerza y la ambición necesarias para lograr un cambio en esta tierra»

Miguel Ángel Gallardo quiso zanjar ayer las incertidumbres surgidas dentro del PSOE –tanto en Ferraz como en Extremadura– acerca de si es el candidato más adecuado para enfrentarse a María Guardiola el próximo 21 de diciembre, después de que la presidenta de la Junta anunciara anticipadamente las elecciones el lunes. Mientras se espera la confirmación oficial de la fecha del juicio oral al que deberá acudir junto con el hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez Pérez-Castejón, y otros nueve altos cargos de la Diputación de Badajoz, acusado por presuntos delitos de prevaricación y tráfico de influencias, numerosos socialistas consideran su candidatura como «un error grave», además de señalar que será un aspirante «débil y carente de carisma que no logrará la victoria».
Para frenar estos rumores, Gallardo diseñó a la mañana siguiente una estrategia exhaustiva de unidad interna tras difundirse rápidamente los nombres del ministro extremeño Carlos Cuerpo, la presidenta del Parlamento extremeño, Blanca Martín, y también de Álvaro Sánchez Cotrina, presidente provincial de Cáceres, como posibles reemplazos. A primera hora, el secretario general de los socialistas extremeños convocó urgentemente en Mérida a su Ejecutiva Regional, que aprobó que la selección del candidato no requiriera, como establecen los estatutos internos, un proceso de Primarias. «Se trata de una excepción», argumentó posteriormente Gallardo, quien en rueda de prensa señaló la falta de tiempo para llevarlo a cabo. Añadió: «Sí, me presentaré. Tengo la energía y la ambición para cambiar esta tierra, salimos con la intención de ganar».
La necesidad de que aclarase y confirmase su postulación revela las tensiones internas de las últimas horas. El siguiente paso de Gallardo para proteger su posición fue convocar para hoy el Comité Regional del PSOE, donde será proclamado cabeza de lista, una decisión que debe ratificar la Ejecutiva Federal en Madrid. Ni un nuevo proceso de Primarias (el tercero en dos años) ni una candidatura externa impulsada desde Ferraz con tan poco margen serían aceptados por los socialistas extremeños, que evitarían así un conflicto interno que podría comprometer cualquier posibilidad electoral.
En esta línea se expresó el presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales, quien instó a su partido a aprender de los «errores cometidos» y a priorizar los «intereses ciudadanos sobre los personales». El debate fue concluido también por Pilar Alegría, portavoz del PSOE: «Los militantes de esa tierra han sido contundentes y solo puedo expresar todo el respaldo al secretario general».
A 53 días de los comicios y a 20 del cierre oficial de candidaturas, Ferraz no pondrá objeciones a Gallardo y lo aceptará «como mal menor», según fuentes socialistas en Extremadura. «No hay margen para cambios ni para un ‘golpe de efecto’», reconocen en el partido, que abogan claramente por una «unidad cerrada». Un dirigente explica: «En situaciones similares, el partido se une y moviliza con fuerza, y aunque sabemos que Gallardo no ganará, se cree que puede lograr un resultado razonable, evitando un desplome, porque el PSOE cuenta con una base sólida en esta tierra tras tantos años gobernando». Sin embargo, añade, «queda la duda de si podrá diseñar una campaña que movilice el voto necesario para sostenerse, aunque se apoyará en las siglas más que en la figura de Gallardo».
Cabe recordar que el sucesor de Guillermo Fernández Vara afrontó dos procesos de Primarias para ocupar la secretaría general del PSOE. En ambos, ganó de forma clara en la provincia de Badajoz, pero perdió en Cáceres, donde se concentra la mayoría de sus críticos. «Muchos no lo aceptan, pero al final terminarán apoyándolo; otra cuestión será lo que ocurra después de las elecciones, si obtiene un resultado adverso», aclaran.
En estas circunstancias, la expectativa en Ferraz y en el PSOE extremeño es que Guardiola no obtenga la mayoría absoluta y deba depender nuevamente de Vox, posiblemente con mayor fuerza que en 2023: «Abascal no facilitará la gobernabilidad a Guardiola y esa situación podría volverse en su contra, generando una oportunidad para nosotros», indican fuentes internas del PSOE.
El lunes, Gallardo expresó que Guardiola busca adelantar las elecciones para beneficiarse de su delicada situación judicial y del hecho de que «la verdad sobre el caso aún no se conoce». La juez Beatriz Biedma lo señala como principal responsable de la adjudicación directa del puesto al hermano del presidente del Gobierno.

