Carta XXIV Manuel: En mi anterior, que ya le habrá llegado, habrá visto algo de lo que motivó mi tarjeta. No puedo darle detalles: se trataba de decidir mi futuro y quise saber; saber la verdad mirándote y sintiéndome. Fueron tres días de lucha tremenda cerca de un ser. Ya pasó eso. Quedó la solución, a pesar de mi urgencia, pendiente. No es posible verte en otro pueblo en la forma que dices. Creo que no te hará mal un viaje a este pueblo: tiene una montaña maravillosa, que jamás miro, por la cual no ando sin recordarte a cada paso por el césped. Deseo que la sientas. Puedes venir por ella. Yo te daré un desengaño: ella te va a encantar. Dime cuándo puedes venir, para no irme. Acuérdate que está pendiente mi viaje lejos. Que te mejores, que sanes, que estés ya bien aliviado. Con ternura. L.
