El Estado mexicano se ha especializado en desarrollar una serie de mecanismos para manipular los procesos electorales con singular audacia, la mayor parte de dichos mecanismos están caracterizados por la corrupción y la violación a la propia normatividad estatal burguesa. En Michoacán, tanto PRI, PAN y PRD, tienen fuerza, la cual está relativamente equilibrada, puesto que el primero tiene presencia en un sinnúmero de instituciones estatales, poder judicial, ejército, municipios y sindicatos, el PAN por ser quien gobierna la federación además de estar respaldado por poderes fácticos como la Iglesia Católica, terratenientes y tener presidencias municipales importantes y el PRD por tener en sus manos la gubernatura estatal y otros tantos municipios así como por tener canales de gestión e interlocución ante organizaciones sociales y gremiales.
