Nueva Radio Intercontinental

La tijera llegó a los empleados del PAMI

El recorte, de $ 30 millones, compensará la marcha atrás en el cierre de Télam y de la imprenta del Congreso; confían en cumplir las metas pautadas con el FMI

El Gobierno estudia recortar los salarios a los empleados del PAMI para sumar unos $ 30 millones más al ajuste del gasto público que se lanzó para cumplir con las metas fiscales acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

De los 11.000 empleados que tiene el PAMI, un 80% cobra por encima de los $ 1000 comprendidos en el decreto de reducción de salarios firmado la semana última.

Tras la marcha atrás en el cierre de la imprenta del Congreso y de la agencia oficial de noticias, Télam, el Ministerio de Economía quiere asegurarse que el ajuste del Estado no quede por debajo de los $ 534 millones anunciados, por el efecto positivo que provocó esta cifra en los mercados.

En ese sentido, una alta fuente de Economía dijo ayer a La Nación que, aunque mire para otro lado por estar fuera del presupuesto, el PAMI «no se salvará del recorte de salarios», que plantea una reducción del 12% para los sueldos mayores a $ 1000 y del 15% para los de más de $ 6500.

En cambio, en el Palacio de Hacienda nadie quiere adelantar el resultado de la presión que ejerce el Ministerio de Defensa para dejar a las Fuerzas Armadas afuera del recorte. El titular de esa cartera, Ricardo López Murphy, fue el primer dirigente de la Alianza en lanzar, hace un año, la idea de recortar los salarios del sector público.

El PAMI en la mira

El organismo que conduce Cecilia Felgueras cuenta con unos 11.000 empleados. Hace algunas semanas, el Gobierno estuvo a punto de anunciar su regionalización para aliviar el peso sobre el déficit de las cuentas nacionales, pero desistió ante la oposición de algunos gobiernos provinciales y de sectores del radicalismo.

Sin embargo, en Economía anticipan que el PAMI no podrá escapar de la rebaja de salarios. «Con un promedio de salarios de $ 2000 podríamos lograr un ahorro cercano a los 30 millones», estimaron en el Palacio de Hacienda.

Economía había calculado que el ajuste en los organismos centralizados le otorgaría unos $ 80 millones de ahorro.

Pero por causa de la marcha atrás en el cierre de Télam y de la imprenta del Congreso, esa cifra bajó a 50 millones. «Entonces comenzamos a tapar otros agujeros», señalaron las fuentes. Al respecto, desde Economía hubo otro «no» rotundo a un pedido similar del Banco Nación.

El directorio presidido por Chrystian Colombo pidió que los empleados de la entidad quedaran afuera del recorte «porque se trata de un banco que se maneja con los standards privados».

Con cierta ironía, en Economía respondieron que podrían pensar en eximir al banco del ajuste si «brindara una rentabilidad parecida a la que otorga una entidad financiera privada».

Metas cumplidas

En estos días, las energías de Economía están divididas. Por un lado pujan para que el ajuste no pierda fuerza y por el otro intentan convencer a la misión del FMI, que encabeza Teresa Ter-Minassian, de que se cumplirán las metas fiscales del segundo trimestre. Una alta fuente de economía dijo ayer que con más de $ 400 millones de superávit en junio, esa pauta estaría lograda. Harían posible esa cifra «un aumento en la recaudación impositiva, ingresos no tributarios por el canje de deuda y los primeros efectos del recorte del gasto público», señaló el vocero.

Como un paso previo, el secretario de Hacienda, Mario Vicens, encabezó ayer nuevas reuniones con técnicos del Fondo, Ter-Minassian y Tomás Raichmann, para verificar las metas del primer trimestre.

Entre abril y junio el gobierno debe sellar el rojo fiscal en 700 millones de pesos. Y aunque se encendieron luces rojas porque el déficit fue de $630 millones en abril y superaría los $ 500 millones en mayo, creen que no por qué alamarse ya que en junio habría un superávit suficiente como evitar cualquier tormenta con el organismo multilateral.

Por Martín Kanenguiser

De la Redacción de La Nación

Con Karlic

Un pedido al FMIpara que se logre «un alivio» del peso de la deuda externa argentina, que implica el pago de US$ 25 millones por día de intereses, fue hecho ayer por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Estanislao Karlic, al recibir a la delegación del organismo que está en el país.

Karlic pidió que el FMI propicie inversiones y la eliminación de subsidios a productos primarios en los países desarrollados.

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