Las claves
Pedro Sánchez inició su campaña con un discurso marcado por un optimismo destacable, subrayando una renovación sin igual durante sus años al frente del Gobierno.
Argumentó que la gestión ha impulsado la creación de empleo, fortalecido la protección social para familias y personas mayores, y ampliado las oportunidades para la juventud.
Sánchez enfatizó el crecimiento económico de España y la reducción histórica del desempleo, comparándolo con las políticas de ajuste del PP.
El presidente defendió un modelo basado en el fortalecimiento de los servicios públicos, la lucha contra el cambio climático y la preservación de la integridad democrática junto con el multilateralismo.
Pedro Sánchez se presentó este martes en su rueda de prensa de cierre del curso político en una versión mucho más optimista y triunfante de sí mismo.
Con un discurso con claras intenciones electorales, afirmó que «queda un año» para continuar avanzando «y hay mucho por cumplir», pero que la transformación lograda en estos ocho años en Moncloa «carece de precedentes» y busca que los españoles «sientan orgullo» por su país.
No cabe duda de que él se mostró así. Y «sin caer en la autocomplacencia», defendió que, «sin exagerar, no es algo habitual, es extraordinario«.
El presidente describió esa transformación como algo que trasciende «las leyes y los recursos».
Lo atribuyó a «cambios específicos» que, en su opinión, se reflejan en «empleos más estables, familias más protegidas, jóvenes con más posibilidades y mayores con más dignidad«.
Según sus palabras en la conclusión, «no se trata de leyes, sino de personas que viven un poco mejor«, recalcó.
En ese mensaje final, Sánchez apeló al orgullo nacional y a la identidad política, «en contraste con la década perdida de recortes, cuando en Moncloa se aplicaba el credo neoliberal«.
Reclamó que ser español significa formar parte de un país «con las ideas claras», que «juega limpio» y que «defiende la paz», y que es respetado internacionalmente por combinar el crecimiento económico y la protección social «sin necesidad de elegir uno sobre otro».
Sánchez se presentó como líder de un «Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo… el de coalición progresista, el Gobierno de España”.
Cinco pilares
Como base de su relato, anteriormente Sánchez definió los cinco pilares que sustentan su acción gubernamental.
No obstante, los dos últimos, la regeneración democrática y la geopolítica, fueron tratados en apenas cinco minutos de la más de una hora que duró su discurso… y sin apoyarse casi en las diapositivas que antes mostraban datos y gráficos.
Inició su repaso mencionando los incendios y la «emergencia climática», adoptando un tono marcadamente político.
Sánchez solicitó un pacto de Estado contra el «negacionismo» más que únicamente contra el cambio climático. Defendió que su Gobierno ha priorizado la lucha contra este fenómeno «como un reto presente y futuro», frente a las posturas opositoras, que, según dijo, en los territorios gobernados por PP y Vox «acuerdan detener las energías renovables».
Sin embargo, no respaldó estas afirmaciones con datos, cifras o citas concretas.
En el ámbito económico fue donde mostró mayor confianza y dosis de autocomplacencia.
Utilizó datos de crecimiento y empleo para resaltar su relato exitoso en contraste con «los recortes del pasado».
Recordó que España lleva casi tres años siendo «la economía europea con mayor crecimiento» y que el desempleo ha disminuido desde «niveles crónicos» hasta mínimos en 18 años, «es un dato relevante». Frente a «una década de ajustes» del PP, preguntó «cómo habrían afrontado todas estas crisis otros… no es necesario responder«.
Pero advirtió que ese crecimiento «sin que llegue a los ciudadanos no tiene sentido».
En relación con el Estado del bienestar, Sánchez reivindicó haber «fortalecido» e incluso «reconstruido» los servicios públicos tras la etapa de recortes.
Presumió de haber incrementado en 145.000 millones el gasto en prestaciones sociales y de recuperar lo perdido en sanidad, educación y dependencia. Frente al «dogma neoliberal» que congeló pensiones, destacó más plazas MIR, más becas y mejores prestaciones para dependientes como muestra de su política.
En su reflexión final, conectó estos tres pilares con el resto de su gestión gubernamental.
Incluyó en el aspecto de integridad democrática «el respaldo del TJUE a la Ley de Amnistía». Y sobre política exterior, la definió como la defensa de un multilateralismo «que debe reformarse y ampliarse», frente a la «ley de la jungla» de unos pocos poderosos que «cada vez son menos, pero con más poder acumulado».
Todo forma parte de una narrativa de renovación sin precedentes que, según Sánchez, justifica este nuevo mandato al que se presentará «dentro de un año».

