Las claves
Para los andaluces, la desconfianza y la corrupción política se han consolidado como el segundo problema más grave, solo superado por la vivienda.
Un 27,6% de los participantes en el Barómetro Andaluz identifican la vivienda como su principal inquietud, seguida de cerca por la política y la corrupción.
El PSOE enfrenta actualmente más de quince procesos judiciales abiertos y más de 120 personas investigadas, incluso en casos que implican a altos cargos y familiares del presidente del Gobierno.
Otros desafíos señalados por los andaluces incluyen el desempleo, la sanidad, la economía, los precios, la inmigración y los salarios bajos.
Más del 20% de la población andaluza coincide en que la insatisfacción con la política, junto con la desconfianza y la corrupción, representan el segundo problema más relevante en España.
El primer puesto continúa siendo para la vivienda, como apunta el 27,6% de los encuestados en el reciente Barómetro Andaluz publicado por la Fundación Centro de Estudios Andaluces (Centra), dependiente de la Junta de Andalucía.
Los datos proceden de una encuesta realizada a 3.600 residentes en Andalucía, entre el 19 de junio y el 2 de julio.
Esto coincidió con la negociación del pacto entre PP y Vox para iniciar la nueva legislatura mediante una coalición, además de darse en un contexto en el que los casos de corrupción que involucran al Gobierno, al entorno de Pedro Sánchez y al PSOE dominaban las noticias de forma constante.
Por eso, el impacto en la sociedad es evidente y se refleja en la creciente desconfianza hacia las instituciones.
Tras la imputación de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, el PSOE acumula más de quince investigaciones judiciales activas con más de 120 investigados.
Entre ellos se encuentran el hermano del presidente, David Sánchez Pérez-Castejón, condenado ya, junto con su esposa, Begoña Gómez, así como cerca de cincuenta miembros socialistas que han desempeñado cargos públicos.
No se trata, como intentó argumentar el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Comité Federal del PSOE, de «casos aislados».
La corrupción ha calado en las principales instituciones, desde la Dirección de la Guardia Civil a la Fiscalía General del Estado, pasando por el Ministerio de Transportes y el de Transición Ecológica, así como en organismos públicos como Sepi, Adif, Puertos del Estado, Enusa, Mercasa o Red.es, y alcanzando desde La Moncloa hasta la Diputación de Badajoz.
Sin duda, el caso que más repercusión ha tenido en la sociedad es el del expresidente Zapatero.
Durante su declaración como imputado ante el juez Calama a mediados de junio, Zapatero rechazó responder a las preguntas de la Fiscalía Anticorrupción y solicitó más tiempo para aclarar el origen de unas joyas valoradas en 1,3 millones de euros, que la UDEF encontró en su caja fuerte de la calle Ferraz.
No obstante, tras 40 días, no ha habido pronunciamiento judicial sobre las joyas ni en la primera entrevista que otorgó la semana pasada a RTVE.
La defensa, liderada por el experto en Derecho Procesal Víctor Moreno Catena, busca anular la principal prueba que motivó la investigación: la copia del teléfono móvil de Rodolfo Reyes (principal accionista de Plus Ultra), realizada en 2021 por la agencia estadounidense HSI (Homeland Security Investigations) y remitida a la Audiencia Nacional en marzo pasado.
Sin embargo, el testimonio de su antiguo amigo y testaferro, ‘Julito’ Martínez, lo complicó al afirmar ante el juez que Zapatero «lideraba y tomaba decisiones» y participó en el rescate de Plus Ultra.
Lejos de mantenerse al margen, como se suele decir de expresidentes del Gobierno, Zapatero ha seguido siendo el asesor con mayor influencia de Pedro Sánchez y ha intervenido directamente en las negociaciones con Carles Puigdemont en Suiza, buscando asegurar el respaldo de Junts al Ejecutivo.
Solo durante la campaña andaluza de mayo pasado, participó en cinco actos en diferentes localidades de Andalucía.
Incluso la exvicepresidenta del Gobierno y secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, admitió que tras ser presidenta de la Junta “quiso ser como Zapatero”.
Los demás problemas de los andaluces
En menor medida, los problemas secundarios para los andaluces son el desempleo en tercer lugar, la sanidad en cuarto, y el estado de la economía en quinto puesto.
A continuación, se sitúan los elevados precios e inflación, la inmigración y los salarios bajos.
Para enfrentar estos retos, la población percibe al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, como mejor preparado que al líder nacional, Alberto Núñez Feijóo, e incluso a Adelante Andalucía por encima del PSOE de María Jesús Montero.

