Incendio continúa expandiéndose: 100.000 hectáreas afectadas en cinco días y la extinción progresa lentamente

Una imagen del incendio en La Adrada (Ávila). Las claves

En un lapso de cinco días, se han quemado más de 100.000 hectáreas en incendios que afectan a las provincias de Ávila, Madrid, Toledo, Castellón y Guadalajara.

El fuego ha obligado a evacuar y confinar a más de 150.000 personas en numerosos municipios, impactando especialmente en la Sierra Oeste de Madrid y Ávila.

Las condiciones extremas de calor, viento y baja humedad han facilitado la propagación acelerada de las llamas, catalogándose como el incendio más grave en la historia reciente de España.

La intervención de la UME y los servicios de emergencia busca impedir que los frentes de Ávila y Madrid se unan y controlar los puntos más críticos, aunque la extinción progresa con lentitud.

«Es el incendio más significativo y agresivo de la historia de España». Así se expresó con contundencia Marlaska en su aparición el domingo en el CECOPI que presidió en Navalcarnero, al referirse a los incendios de Ávila, Madrid y Toledo.

Sin embargo, la tendencia ha mostrado un cambio. «Estamos avanzando positivamente en comparación al sábado, aunque muy lentamente», insistió. «Estos avances se deben al esfuerzo colectivo, dado que la meteorología no está facilitando la situación», destacó Marlaska este domingo.

La combinación explosiva de la tercera ola de calor del verano, vientos variables y baja humedad desató uno de los peores episodios de incendios en la historia reciente del país, con 150.000 hectáreas devastadas.

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El frente que afecta la Sierra Oeste de Madrid, la provincia de Ávila y parte de Toledo ya suma más de 77.000 hectáreas quemadas y un perímetro destruido que supera los 200 kilómetros.

Si a esa superficie se añade la del Vall d’Uixó (Castellón), con casi 6.000 hectáreas calcinadas, y las 35.000 de La Mierla (Guadalajara), ya en nivel 1, en poco más de cinco días se han consumido más de 100.000 hectáreas (del total de 150.000 acumuladas en 2025).

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A esas cifras estremecedoras y representativas, hay que añadir un balance humano que supera los 150.000 afectados entre evacuados y confinados en decenas de municipios, en una carrera contra el tiempo de los equipos de extinción para frenar el avance del fuego y limitar los daños.

Inicio de la catástrofe

El primer aviso serio de esta cadena de emergencias ocurrió la tarde del miércoles 22 de julio, alrededor de las 17:00 horas, en el bosque de la urbanización El Pinar, entre Almorox y Villa del Prado, mientras en Guadalajara seguía activo el incendio de La Mierla.

Con temperaturas cercanas a récords históricos y el terreno muy seco, este frente inicial obligó a evacuar rápidamente zonas residenciales y confinó a poblaciones enteras en la frontera entre Toledo y Madrid.

Lejos de quedar contenido, al día siguiente surgieron dos nuevos focos de forma casi simultánea al norte y al oeste, colapsando la situación.

Sin embargo, en la mañana del 23 de julio nada hacía sospechar que se estuviera gestando una «tormenta perfecta», como la denominó Ayuso. La realidad es que a las 13:00 horas se desató el voraz incendio de Burgohondo (Ávila), provocado por chispas de maquinaria pesada utilizada en un momento y lugar totalmente inadecuados.

Unas horas más tarde, a las 16:22 horas, se activó la alerta en San Martín de Valdeiglesias tras la quema de un vehículo en el kilómetro 57 de la M-501, extendiéndose rápidamente hacia la masa forestal.

  • 24 de julio

    Se declara la Emergencia Nacional. Alimentadas por el viento y el calor extremo, las llamas descontrolan los frentes y arrasan la Sierra Oeste de Madrid y Ávila, alcanzando rápidamente las 20.000 hectáreas quemadas.

  • 25 de julio por la madrugada

    El fuego progresa implacable a 3 km cada 40 minutos, forzando evacuaciones rurales urgentes entre la cortina de humo. Horas después, una reducción del viento permite a las brigadas intentar controlar las llamas.

  • 25 de julio por la mañana

    Un cambio brusco del viento hacia el noroeste redistribuye las llamas de forma impredecible. La situación empeora y provoca un desalojamiento masivo de decenas de localidades entre Ávila y Madrid, como El Tiemblo.

  • 25 de julio

    El megaincendio crea su propio microclima. Con rachas de viento de 39 km/h, la densa humareda se desplaza hacia el sur de Madrid. La DGT cierra casi 40 carreteras para facilitar las labores de extinción.

  • 26 de julio madrugada

    Cientos de efectivos forestales, la UME y apoyo internacional trabajan intensamente en un perímetro superior a 280 kilómetros. A pesar del despliegue, las llamas continúan fuera de control consumiendo la masa forestal.

  • 26 de julio

    En el amanecer se confirma la catástrofe: 77.000 hectáreas calcinadas entre Ávila (50.000) y Madrid (25.000). Las autoridades confirman que este es el mayor incendio en la historia reciente del país.

En cuestión de pocas horas, la coincidencia de estas negligencias y accidentes aislados bajo condiciones climáticas extremas permitió la unión de los frentes de Almorox, Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias.

Frente a la gravedad, Ayuso solicitó al Gobierno declarar el Estado de Emergencia de Interés Nacional, lo que fue aprobado la noche del 23 de julio. Además, se activó a la UME para combatir el fuego.

Fuera de capacidad de extinción

El 24 de julio fue el día más crítico. El incendio continuó avanzando y consumiendo hectáreas. «Está fuera de capacidad de extinción y en su punto álgido», admitió Carlos Novillo, Consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid.

«Es una catástrofe, la tormenta perfecta, una situación sin precedentes. El mayor incendio en la historia de la Comunidad de Madrid», informó Ayuso en su declaración.

Ese mismo día 24, se sucedieron desalojos de municipios uno tras otro, alcanzando 13 para el sábado sólo en la Comunidad de Madrid: Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, Navalagamella, Valdemaqueda, Aldea del Fresno, Zarzalejo, Peralejo, Cadalso de los Vidrios, Rozas de Puerto Real y Cenicientos.

Este último, Cenicientos, sede del Mando Único, también fue desalojado tras la comparecencia de Sánchez el sábado. El presidente del Gobierno calificó el incendio esa mañana como «complejo».

Con un cielo rojizo sobre Madrid, la situación empeoró en Ávila, donde hasta ahora se han evacuado 16 municipios.

En total, las provincias de Madrid, Ávila y Toledo suman 90.000 personas afectadas, entre evacuados y confinados.

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Ávila y Madrid no se juntan

Desde el sábado 25 de julio, la UME comenzó a trabajar en conjunto en los incendios de Ávila, Toledo y Madrid como un solo frente.

Simultáneamente, se declaró Emergencia en Toledo tras la reactivación del incendio de Almorox y surgió uno nuevo en Vall d’Uixó (Castellón).

Con este enfoque, parte del esfuerzo de los servicios de Emergencias fue evitar que los incendios de Ávila y Madrid convergieran cerca de San Martín de Valdeiglesias. «Hemos logrado detener su avance, aunque persisten puntos discontinuos», reconoció Francisco Javier Marcos, jefe de la UME la noche del 25.

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Así, después del domingo, la previsión ha mejorado y muestra evolución positiva en los incendios de Toledo, Madrid y Ávila.

En cambio, el incendio del Vall d’Uixó enfrenta horas decisivas para su extinción, con 6.500 hectáreas quemadas, 16.000 vecinos desalojados y 64.000 personas confinadas.

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