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Información del artículo
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- Autor,
- Título del autor, BBC News Mundo
- Autor, Kurumi Mori
- Título del autor, Corresponsal de la BBC en Tokio
- Fecha de publicación 24 julio 2026
- Tiempo de lectura: 4 min
¿Es posible dirigir un país durmiendo sólo tres horas diarias?
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, declaró que desde que asumió el cargo en octubre del año anterior, acostumbra a dormir esa cantidad de horas, lo que ha generado un intenso debate acerca de la cultura laboral en el país.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, donde compartió cómo pasó el Día del Mar —una celebración durante la cual los japoneses suelen acudir a la playa—, Takaichi comentó: «Por primera vez en mucho tiempo logré descansar cinco horas seguidas. Desde que asumí la primera ministra, dormir entre nada y tres horas se ha convertido en lo habitual».
Además, explicó que su labor requiere pasar extensas horas leyendo documentos y respondiendo correos electrónicos, lo que le deja poco tiempo para llevar a cabo las tareas domésticas.
«Durante la semana, al regresar a la residencia oficial, apenas dispongo de tiempo personal suficiente para limpiar el baño, bañarme, cenar, lavar los platos, poner la lavadora y realizar una limpieza rápida».
«Tengo especial dificultad con el planchado y me lleva mucho tiempo, por eso lo he ido aplazando […] Ya casi no tenía prendas interiores para combinar con mis trajes», añadió.

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Las reacciones a estas afirmaciones no tardaron en surgir, tanto dentro como fuera de Japón.
El post en X ha recibido cerca de 37 millones de visualizaciones y acumula unas 14.000 respuestas.
Por ejemplo, un usuario compartió una caricatura donde la primera ministra sostiene una plancha y dice: «como mi popularidad está bajando, voy a jactarme de ser muy trabajadora, lavando los platos y planchando».
Otro calificó su publicación como «vergonzosa», opinando que presumir de trabajar sin dormir no aporta ningún mérito, y que un mandatario debe ser evaluado por sus resultados y no por el esfuerzo empleado.
No obstante, el debate excedió las redes sociales y se trasladó al ámbito político dentro del país.
Toru Kunishige, legislador opositor, señaló que la privación del sueño afecta la capacidad decisoria «de modo similar a estar bajo los efectos del alcohol», lo que podría implicar un peligro en caso de una crisis nacional.
Otro parlamentario fue más allá, solicitando su renuncia y argumentando que «la verdadera tarea de la primera ministra es definir las políticas públicas y dar instrucciones, no revisar en detalle todos los documentos».
Los partidarios de Takaichi, por su lado, defienden que ella solo refleja la realidad de quienes trabajan en el sector público y más aún ante las dificultades económicas que atraviesa el país.

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Una cultura laboral problemática
Las declaraciones de la primera ministra respecto a sus patrones de sueño abrieron el debate sobre la cultura laboral japonesa y el concepto karoshi, término nipón que significa muerte por exceso de trabajo.
Japón es reconocido por su elevada dedicación al trabajo, y estudios indican que esta es una de las razones que explican las tasas altas de suicidio en el país.
En años recientes, el gobierno japonés ha impulsado reformas laborales, promoviendo la implementación de semanas laborales de cuatro días, flexibilidad en el trabajo, reducción de las horas y límites en las horas extra.
Sin embargo, estos cambios se han visto limitados por una cultura profundamente arraigada que valora el esfuerzo extremo y critica a quienes no se ajustan a esa norma.
Según un informe del ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, en 2022, el 10,1% de los hombres y el 4,2% de las mujeres trabajaron más de 60 horas semanales. Aproximadamente 3.000 muertes fueron atribuidas al exceso laboral en ese mismo año.
En este contexto, que la primera ministra reconociera abiertamente sus jornadas exhaustivas fue interpretado por muchos como un obstáculo a los intentos de Japón por lograr un equilibrio saludable entre trabajo y vida personal.
Takaichi ya había sido objeto de controversia en noviembre anterior, cuando se supo que convocó a su equipo de trabajo a una reunión poco después de las 3 de la madrugada.

