El exjugador del Real Madrid se ha asociado con Ronaldo Nazario para asumir el control del Internacional de Limeira.
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Roberto Carlos sigue estrechamente vinculado al deporte que lo catapultó a la cima del fútbol mundial, aunque ahora desde una posición diferente: la gestión ejecutiva y las finanzas deportivas.
El emblemático lateral izquierdo del Real Madrid y de la selección de Brasil ha dado un paso decisivo en su faceta empresarial tras confirmar la adquisición de la Sociedad Anónima del Fútbol (SAF) del Internacional de Limeira, una institución histórica del interior de São Paulo con más de cien años de trayectoria.
Esta operación estratégica de gran envergadura no se ha realizado de manera individual. Firme a la mentalidad colectiva que lo llevó al éxito en el Mundial de 2002, el exfutbolista ha unido esfuerzos con Ronaldo Nazário.
Ambos encabezan un consorcio global ambicioso en el que participan figuras relevantes del ámbito deportivo, como el ejecutivo Enrico Ambrogini, exdirector de operaciones del Cruzeiro, junto con socios clave provenientes de Oriente Medio y África.
La incorporación de este diverso grupo supone un aire renovado para la Inter de Limeira, entidad fundada en 1913 que en 1986 marcó un hito al convertirse en el primer equipo del interior en ganar el codiciado Campeonato Paulista.
Roberto Carlos, exjugador del Real Madrid. Foto: Instagram (@oficialrc3)
El plan elaborado por los nuevos accionistas va más allá del aporte financiero, planteando un enfoque integral para transformar la institución.
La estrategia establece una inversión cercana a los 20 millones de reales durante los dos primeros años de administración.
Este capital se destinará principalmente a la renovación de las instalaciones deportivas, la actualización del centro de entrenamiento, la reducción de la deuda del club y una profunda reestructuración del fútbol base con la finalidad de posicionar la región como un foco de captación de jóvenes talentos.
Mediante esta iniciativa, los inversores pretenden devolver protagonismo a los equipos tradicionales del país.
El propio Roberto Carlos ha expresado que la meta principal de esta operación consiste en reorganizar progresivamente los clubes históricos del interior de Brasil, profesionalizar sus estructuras administrativas y asegurar que continúen siendo una fuente constante de futbolistas para la élite global.
La compra se enmarca dentro del amplio proceso de transformación que está viviendo el fútbol brasileño, donde cada vez más clubes tradicionales adoptan el modelo de SAF para sanear sus finanzas y mejorar su competitividad en los estadios.
Con esta iniciativa ambiciosa, Roberto Carlos demuestra que su visión ganadora sigue intacta fuera del campo, consolidándose a sus 53 años como un empresario exitoso capaz de redefinir el panorama deportivo desde la gestión.

