El costo de la vivienda limita la subida de Madrid y Barcelona entre las 20 ciudades universitarias más deseadas del mundo, con precios tan altos como en Dubai

España está perdiendo prestigio a nivel internacional como destino para la educación superior debido a ciertas «limitaciones», entre ellas sus «elevados» costes de alquiler.

Universitarias lavando su ropa en un colegio mayor de Madrid.

Madrid y Barcelona figuran entre las ciudades universitarias más atractivas a nivel mundial, aunque su crecimiento se ve afectado por los altos precios del alojamiento. Estos campus atraviesan un periodo favorable para captar estudiantes internacionales, en contraste con la «restricción de Canadá, Reino Unido y ciertas regiones de EEUU». Sin embargo, «el mayor obstáculo es el coste de vida, destacando principalmente el de la vivienda, que representa el punto crítico dentro de la estrategia internacional de España».

Así lo indica la consultora británica Quacquarelli Symonds (QS), que este martes ha publicado un ranking de las mejores ciudades universitarias del mundo. España logra posicionarse en lugares destacados gracias a Madrid (29ª posición, avanzando un puesto respecto al año previo) y Barcelona (32º puesto, descendiendo tres posiciones). Por delante están Seúl, Tokio y Londres (primero, segundo y tercero respectivamente, igual que en la edición anterior), seguidas por Melbourne, Múnich, Sidney, París, Berlín, Viena, Zúrich, Singapur, Pekín, Edimburgo, Taipei, Kuala Lumpur, Kioto, Hong Kong, Boston, Ámsterdam y Montreal.

Madrid y Barcelona se sitúan cerca de este top 20, ocupando respectivamente los puestos 11º y 20º en términos de «atractivo», un índice que valora aspectos como la seguridad, el sistema sanitario, el nivel de contaminación, el tráfico y el estilo de vida. Además, Barcelona destaca en la categoría de «actividad empresarial», que refleja la demanda de graduados entre los empleadores, especialmente gracias a la Universidad de Barcelona, la mejor posicionada de España según este ranking.

Ambas ciudades registran también calificaciones elevadas en «diversidad del alumnado» y en «opinión de los estudiantes», resultados obtenidos a partir de la Encuesta Internacional de Estudiantes de QS.

No obstante, aparecen entre las ciudades peor valoradas a nivel mundial en términos de «asequibilidad», que mide el coste de vida: sus alquileres resultan considerablemente «caros». Madrid ocupa el puesto 112º de 150, con una puntuación muy baja de 25,5 sobre 100, comparable a ciudades como Copenhague, Milán o Helsinki. Barcelona, por su parte, está en la posición 107º, con un índice de 29,6, situado al nivel de Dubai o Estocolmo.

Universitarias en un colegio mayor de Madrid.

El ranking evalúa las ciudades basándose en seis criterios: la calidad de sus universidades, su atractivo general, la relevancia para empleadores, la asequibilidad, la diversidad del alumnado y la percepción de los propios estudiantes. Para ser elegible, una ciudad debe tener más de 250.000 habitantes y al menos dos universidades incluidas en el QS World University Ranking. De las 150 ciudades que cumplen estos requisitos, 52 se ubican en Asia, 61 en Europa, 18 en Estados Unidos y Canadá, 12 en Oriente Medio y África, y siete en América Latina.

El informe destaca que Madrid y Barcelona están «lastradas» no por las matrículas universitarias, «que son moderadas en las universidades públicas españolas», sino principalmente por los costes de la vivienda. Valencia también aparece en el ranking, en la posición 89ª, pero resulta «notablemente más asequible», situándose en el puesto 58º.

QS señala que la población de estudiantes internacionales ha crecido cerca de un 30% en cinco años, impulsada por la demanda desde Latinoamérica y concentrada en estudios de posgrado. Además, resalta que casi el 30% de los estudiantes españoles asiste a universidades privadas, el doble que hace una década, y que «es precisamente el sector privado el que está expandiendo con mayor rapidez la oferta de cursos impartidos en inglés».

El análisis también menciona «una reforma migratoria» aprobada en mayo de 2025, que «permite que los permisos de estudio cubran el programa completo, concede permisos automáticos para trabajar hasta 30 horas a la semana y otorga a los graduados un plazo de 24 meses para encontrar empleo», así como un programa denominado EduBridge to Spain, que «atrae activamente a estudiantes desplazados por la incertidumbre política en EEUU».

Paro juvenil y sobrecualificación

Sin embargo, «dos factores limitantes frenan esta oportunidad y se reflejan en el ranking», añade el informe. El primero es la vivienda: «con sólo unas 117.000 plazas construidas específicamente para estudiantes, frente a una demanda que suele superar esa cifra, la escasez concentrada en Madrid y Barcelona explica por qué estas ciudades, aunque asequibles en matrícula, reciben puntuaciones bajas en asequibilidad global». El segundo problema destacado es el «mercado laboral», donde «el desempleo entre titulados de entre 25 y 34 años y la tasa más elevada de sobrecualificación en la UE provocan que la promesa de un buen nivel de vida supere a la promesa de empleo».

En junio pasado, QS publicó otro ranking universitario donde 24 de los 38 campus españoles presentes han perdido posiciones. Además, este ranking subraya que España todavía no cuenta con ninguna institución entre las 100 mejores del mundo, siendo el impacto de la investigación su principal punto débil.

Según Jessica Turner, portavoz de QS, «España está abriendo sus puertas justo cuando otros destinos clave están cerrándolas». Afirma que, «si España logra desarrollar las residencias necesarias en sus ciudades más representativas y su mercado laboral ofrece empleos acordes con el nivel de cualificación de los graduados, el avance de España como destino internacional será difícil de superar».

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