El castillo medieval de Navarra que acogió los veranos de infancia de Fabiola de Bélgica se transforma en un espacio cultural abierto al público

El histórico refugio estival de la reina Fabiola de Bélgica en Navarra renace como espacio cultural y ambiental, transformando una joya arquitectónica del siglo XIV en un motor de desarrollo para el valle de Echauri

Foto: Patio interior del palacio medieval del siglo XIV donde veraneaba Fabiola de Mora y Arangón. (Fuente: Palacio de Elio) Seguir en Google Síguenos

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El Palacio de Elio, ese emblemático señorío y castillo medieval datado en el siglo XIV, ubicado en el pintoresco valle de Echauri, a solo 15 minutos de Pamplona, resurge transformado en un espacio activo dedicado a la cultura, hospedaje y memoria histórica. La fortaleza que acogió los veranos infantiles de la reina Fabiola de Bélgica junto al río Arga, vuelve a abrir sus puertas tras estar cerrada varias décadas después del fallecimiento de su última dueña y tras pasar a la tutela de la Fundación INEIS. Este proyecto de rehabilitación patrimonial persigue fomentar la cohesión territorial local a través de una fusión entre hospedaje histórico, arte contemporáneo y regeneración medioambiental, posicionando así a la Navarra rural en el sector del turismo experiencial.

Promovido por Fundación INEIS y el empresario Fernando Ruiz de Ojeda, familiar de la monarca, el plan se define como un modelo sostenible de desarrollo que respeta cuidadosamente la esencia y raíces del conjunto. La emblemática construcción señorial, las cuatro viviendas auxiliares y los amplios terrenos agrícolas han pasado por un exhaustivo proceso de rehabilitación que refuerza las estructuras sin modificar la escala original del lugar. Además de proporcionar estancias exclusivas donde los visitantes descansan entre muros con siglos de historia, las espaciosas galerías y salas interiores albergan permanentemente residencias artísticas, talleres, visitas guiadas, conciertos íntimos y eventos gastronómicos que vinculan a la comunidad local con viajeros interesados en la autenticidad regional.

El valor patrimonial de este inmueble es innegable, siendo un destacado palacio de cabo de armería, título reservado a los solares de la nobleza navarra más antigua. Su arquitectura de tipología tardogótica muestra alas horizontales construidas en mampostería en sillarejo cuidadosamente ejecutada con piedras toscamente labradas, dos imponentes torres rectangulares coronadas por palomares, una puerta de entrada con arco ligeramente apuntado y un escudo rococó tallado en la segunda mitad del siglo XVIII. Al cruzar el portón principal, la fortaleza revela un luminoso patio central que sirve de núcleo en dos plantas, con una gran galería orientada al sur que domina los jardines y que incluye una capilla propia del siglo XV, conformando un complejo arquitectónico singular en la zona.

Legado medieval entre piedra y recuerdos de la nobleza

Las raíces aristocráticas del edificio conectan el linaje nobiliario navarro con casas reales europeas, a través de la historia familiar de Fabiola de Mora y Aragón. Su madre, Blanca de Aragón y Carrillo de Albornoz Barroeta-Aldamar y Elío, heredera directa del señorío de Elio, nació en Getaria en 1892. Por esta razón, el Palacio de Elio junto con la finca de Zarautz, se convirtió en el refugio estival de la joven aristócrata antes de su matrimonio en 1960 con , con quien compartió una vida caracterizada por la discreción. La memoria local aún recuerda momentos inolvidables, como la emotiva despedida entre la pareja real y la anciana cocinera de la casa, Tomasa, en su última visita al palacio antes del fallecimiento de la monarca en 2014 en el castillo de Stuyvenberg en Bélgica.

El legado histórico de las señoras que custodiaron esta residencia de verano también abarca hitos en moda y cultura internacional. Micaela Elio y Magallón, bisabuela de Fabiola, es reconocida como la verdadera descubridora del renombrado modista Cristóbal Balenciaga, un respaldo que continuaron su hija y nieta, ambas marquesas de Casa Torres. Esta estrecha relación se materializó décadas después con la confección del vestido de novia con el que Fabiola se proclamó reina de los belgas, una colaboración profesional y personal que el diseñador guipuzcoano rememoró en una entrevista otorgada a la revista Paris Match en 1968:

«Mi suerte fue que en mi pequeño pueblo (Guetaria), cerca de San Sebastián, estaba la residencia de verano de una dama distinguida, la marquesa de Casa Torres. No podía apartar la mirada de ella cuando llegaba a misa los domingos, bajando de su tílburi con sus largos vestidos y sombrillas de encaje. Un día, reuniendo valor, le pedí permiso para visitar sus armarios. Con diversión, aceptó«, relató con humor y agregó que «cada tarde, después del colegio, trabajaba con las planchadoras de la marquesa en el último piso de su palacio de verano, tocando encajes y estudiando cada pliegue, cada punto de estas obras maestras. Tenía 12 años cuando la marquesa me permitió hacer mi primer modelo. Pueden imaginar mi alegría cuando el domingo siguiente, la amable dama llegó a la iglesia con mi vestido. Así fue mi debut en la alta costura y en la alta sociedad».

Arte y sostenibilidad para el desarrollo territorial

La reapertura del Palacio de Elio pone la sostenibilidad ambiental en el centro de una estrategia para impulsar la vida socioeconómica del valle. Gracias a un acuerdo establecido en el verano de 2023, la fortaleza funciona como sede oficial de la empresa ambiental (R)Forest Project, enfocada en la reforestación activa de bosques, áreas quemadas o degradadas, y en la recogida sistemática de plásticos en ríos, playas y costas. A través de este proyecto de recuperación ambiental, los jardines y antiguos terrenos agrícolas del señorío se utilizan para talleres ecológicos y recorridos guiados entre árboles centenarios, promoviendo una vivencia donde la conservación del patrimonio histórico avanza junto a la protección del ecosistema natural.

En el ámbito cultural, las antiguas estancias del castillo se han adaptado para albergar iniciativas de proyección internacional que devuelven importancia intelectual a la comarca. La programación ha incluido desde jornadas en homenaje a María Luisa Elio —actriz y escritora perteneciente a la rama roja de la aristocracia navarra a quien Gabriel García Márquez dedicó su obra magna Cien años de soledad— hasta exposiciones de pintura y escultura contemporánea de artistas reconocidos como Carlos Ciriza. Al reflexionar sobre la filosofía a cargo de esta profunda restauración, Ruiz de Ojeda enfatiza que el verdadero reto fue «comprender el espacio, respetar su esencia, y simplemente consolidar y embellecer».

Este castillo del siglo XIV no renace para detener el tiempo, sino para que la cultura, la naturaleza y la comunidad del valle lo habiten de nuevo

Esta propuesta integral evidencia cómo el Palacio de Elio permite que el patrimonio nobiliario rural de Navarra asuma un papel activo frente al reto demográfico y a la transformación regional. El recinto recupera su esplendor histórico dejando atrás su pasado defensivo decadente para convertirse en un centro vivo de encuentro comunitario, arte contemporáneo y naturaleza. Así se cumple la responsabilidad histórica y cultural expresada por su actual promotor: «Todas las señoras de Elio han protegido este Palacio. Ahora me corresponde a mí evitar su declive con arte, no con espada».

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El Palacio de Elio, ese emblemático señorío y castillo medieval del siglo XIV ubicado en el bellísimo valle de Echauri a solo 15 minutos de Pamplona, resurge convertido en un espacio dinámico de cultura, hospedaje y memoria histórica. La fortaleza, que albergó los veranos infantiles de la reina Fabiola de Bélgica junto al río Arga, abre nuevamente sus puertas tras décadas cerrada luego del fallecimiento de su última propietaria y su posterior traspaso a la Fundación INEIS. Esta ambiciosa recuperación patrimonial busca fomentar la cohesión territorial combinando alojamiento histórico, creación artística contemporánea y renovación ambiental, situando a la Navarra rural dentro del turismo experiencial.

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