Islandia solicitó por primera vez unirse a la Unión Europea en 2009, tras el colapso de su sector financiero, pero suspendió las negociaciones de adhesión en 2015.
Islandia «no tiene nada que perder» al entablar negociaciones con la Unión Europea sobre su membresía, afirmó el lunes el ministro francés de Exteriores, Jean-Noel Barrot, mientras el país se prepara para un referéndum sobre la reanudación de las conversaciones para sumarse al bloque.
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«La votación del 29 de agosto no define nada de antemano. Islandia carece de cualquier desventaja al negociar con la Unión Europea», explicó Barrot durante una visita a Reikiavik.
La ministra islandesa de Exteriores, Thorgerdur Katrin Gunnarsdottir, comentó que el respaldo de la UE a Groenlandia durante la presión del presidente estadounidense Donald Trump para controlar el territorio evidenció para Islandia la importancia de integrarse al bloque.
«Para nosotros fue crucial observar cómo la Unión Europea intervino con firmeza y empleó su influencia, apoyando a Dinamarca y a Groenlandia en ese asunto», declaró a la prensa.
Gunnarsdottir destacó que Islandia, miembro de la OTAN y sin ejército propio, percibe su ingreso a la Unión Europea como un medio para reforzar su seguridad frente a posibles amenazas rusas.
Islandia envió una solicitud de adhesión en 2009, impulsada por la crisis financiera internacional que afectó gravemente su economía insular. No obstante, en 2015, el gobierno islandés optó por retirar las negociaciones.

