Fran Sánchez, psicólogo, explica que el amor genuino no implica mantener a alguien en incertidumbre prolongada

Mantener a una persona en un estado de expectativa indefinida dificulta el duelo de la ruptura e impide que quien espera pueda reconstruir su vida

El psicólogo Fran Sánchez (@middtalk / Montaje Infobae)

“Me asaltaba todo el rato el deseo de romper para dejar de depender de una llamada, para no sufrir más”. En 1991, la premio Nobel Annie Ernaux describía en Pura pasión la espera obsesiva de una mujer por su amado, un hombre casado. La vida de la protagonista se reduce a la espera, “el tiempo regalado” al que se referiría años después Andrea Köhler.

Anticipar una llamada, un mensaje o una decisión que eternamente demora su llegada es una experiencia cada vez más común en las relaciones amorosas. Los vínculos intermitentes y la dificultad para asumir compromisos generan que muchas personas permanezcan durante meses en un estado de incertidumbre, sin claridad sobre si la relación tiene futuro o si, por el contrario, ha finalizado.

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Esa espera extendida puede causar ansiedad, desgaste emocional y una sensación constante de estancamiento. Por ello, numerosos expertos destacan que la claridad, aun cuando implica una ruptura, resulta mucho menos perjudicial que la ambigüedad permanente. Mantener a alguien en una expectativa indefinida no solo complica el duelo tras la finalización de la relación, sino que también impide que la persona que espera pueda rehacer su vida emocional y decidir con libertad.

Manifestar el amor también en la ruptura

En relación a este tema, el psicólogo Fran Sánchez reflexiona en un vídeo difundido en TikTok (@minddtalk), donde analiza las consecuencias de quedar atrapado en ese “limbo” afectivo. “Alguien que te ama realmente no te mantiene durante meses en un limbo mientras decide qué hacer contigo”. Según él, cuando ambas personas creen que la relación aún tiene potencial, el compromiso debe ser recíproco: “Si cree que la relación merece la pena y que aún puede construirse, luchará por ella, se comprometerá y pondrá de su parte tanto como tú para saber si ese vínculo puede progresar”.

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No obstante, Sánchez señala que el afecto puede reflejarse también al aceptar el fin de la relación cuando ya no existe un proyecto común. En este sentido, afirma que, “si, por el contrario, siente que no desea continuar, que no puede aportar lo que la relación requiere o que hay una incompatibilidad demasiado grande, tendrá la valentía de alejarse, pero de alejarse de verdad con todas las consecuencias”. A su entender, esta decisión es también una muestra de respeto hacia la otra persona: “Tendrá el coraje de permitirte avanzar abriéndote el camino, porque eso es otra forma de querer al otro: saber irse para evitar seguir haciéndonos daño”.

Una mujer espera triste en un banco (Magnific)

“Nadie merece esperar a que el otro decida si quiere elegirte”

El psicólogo centra su atención en ciertas dinámicas que alimentan la incertidumbre y prolongan el sufrimiento. “Lo que no hace quien realmente te quiere es dejarte siempre a medias, enviarte mensajes contradictorios a todo momento, acercarse cuando teme perderte o cuando te ve avanzar, para luego alejarse al sentirte seguro nuevamente”. Este tipo de actitudes, señala, mantienen viva una esperanza que pocas veces se concreta en un compromiso auténtico.

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“Nadie merece vivir una relación en la que deba esperar constantemente a que el otro decida si quiere o no elegirte”, afirma. “Si alguien te mantiene en esa situación durante meses, es importante no olvidar que se está priorizando a sí mismo por encima de cualquier otra cosa. Desde un equilibrio tan desfavorable, rara vez podría formarse una relación saludable”, concluye.

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