Impacto temporal en el PIB tras la victoria en el Mundial: expectativas y limitaciones económicas en seis meses

Un estudio de la Universidad de Aberdeen examinó datos de la OCDE de 48 países desde 1961 hasta 2018 y determinó que el impacto económico proviene de las exportaciones, no del consumo interno

Ferran levanta la copa de campeones del mundo. (Europa Press)

Más allá del profundo orgullo colectivo, la identidad compartida y la euforia, la victoria de España en el Mundial 2026 podría influir positivamente en la economía. Individualmente, cada jugador recibirá una recompensa —una prima bruta aproximada de 865.000 euros— y para el país, la evidencia científica indica que podría registrarse un incremento del PIB de al menos 0,48 puntos porcentuales en los dos trimestres siguientes. Sin embargo, es importante destacar que este efecto desaparece completamente a partir del tercer trimestre, y existe una razón para ello.

Durante mucho tiempo se ha observado este fenómeno sin pruebas sólidas. En 2024, el economista Marco Mello, de la Universidad de Aberdeen y la Universidad de Surrey, decidió corroborarlo y analizó datos trimestrales de la OCDE para 48 países abarcando desde 1961 hasta 2018. Su conclusión, publicada en el Oxford Bulletin of Economics and Statistics, revela que la economía del país ganador recibe un beneficio. A continuación, se presentan sus cálculos.

PUBLICIDAD

Mediante un diseño de estudio de eventos y una técnica de diferencias en diferencias sintéticas, el estudio crea un escenario contrafactual —es decir, cómo habría evolucionado el PIB del país campeón si no hubiera ganado el torneo— y lo contrasta con la trayectoria real de la economía ganadora.

Los resultados indican que el PIB aumenta 0,454 puntos porcentuales en el primer trimestre tras la victoria y 0,683 en el segundo, siendo estos dos efectos estadísticamente equivalentes. Desde el tercer trimestre, el crecimiento vuelve a la tasa previa al torneo y ningún coeficiente posterior resulta estadísticamente significativo. Publicado en el volumen 86 del Oxford Bulletin of Economics and Statistics, el estudio estima el efecto promedio en 0,481 puntos porcentuales para la suma de ambos trimestres según el modelo más conservador.

PUBLICIDAD

El motor que impulsa el efecto: las exportaciones

La investigación también descompone los componentes que influyen en el crecimiento del PIB. Al replicar el análisis para el consumo privado, consumo público, formación de capital, exportaciones e importaciones, Mello identifica que el principal impulso proviene de las exportaciones. En el segundo trimestre tras la victoria, las exportaciones del país campeón crecen en promedio 5,12 puntos porcentuales más que su contrafactual sintético.

El autor interpreta esto como un canal de visibilidad internacional: ganar el torneo más visto globalmente aumenta el atractivo de los productos y servicios del país ganador en los mercados mundiales. La OCDE ha señalado un fenómeno similar en el ámbito olímpico; el propio Comité Olímpico Internacional (COI) usa argumentos parecidos para promover las candidaturas a los Juegos, mientras que el gobierno de Corea del Sur afirmó en 1988 que organizar los Juegos de Seúl serviría para “incrementar el conocimiento internacional de los productos manufacturados coreanos”.

PUBLICIDAD

Rodri, de España, levanta el trofeo de la Copa Mundial junto a sus compañeros mientras celebran la victoria. (REUTERS/Brian Snyder)

El análisis identifica a las exportaciones como el motor principal del crecimiento económico, aunque con una precisión limitada. Al aplicar el método estadístico más riguroso —que genera un escenario contrafactual más exacto para aislar el impacto real de la victoria—, se calcula un aumento en las exportaciones de 4,5 puntos porcentuales. Sin embargo, el margen de error es suficientemente amplio para que el resultado no sea concluyente. En otras palabras: los datos apuntan en esa dirección, pero con menor certeza que el aumento del PIB demostrado por el estudio.

¿Qué significado tiene el crecimiento del PIB?

Al analizar qué implica un crecimiento cercano a medio punto en el PIB español, se puede tomar como referencia el dato de 2025, ubicado en 1,69 billones de euros según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto equivaldría a un incremento de la economía española de 4.000 millones de euros.

PUBLICIDAD

No obstante, si se compara con 2010, cuando se obtuvo la primera estrella para la camiseta en Sudáfrica, el país atravesaba una crisis con un desempleo cercano al 20%. La entonces vicepresidenta económica, Elena Salgado, admitió que el efecto sería “a muy corto plazo”, aparte de una mejora en la imagen y autoestima colectiva. Dos años después ocurrió el rescate financiero y el Mundial no afectó en absoluto las variables fundamentales de la economía española.

Un contraste frente a la narrativa del “anfitrión”

Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio de Mello es que organizar el Mundial no genera los mismos beneficios que ganarlo. El coeficiente asociado a ser país anfitrión resulta negativo y no significativo estadísticamente, ratificando el escepticismo existente en la literatura académica sobre los retornos económicos de albergar grandes eventos deportivos. Investigaciones anteriores calcularon que las ciudades estadounidenses que acogieron el Mundial de 1994 sufrieron pérdidas acumuladas de hasta 9.300 millones de dólares, frente a ganancias proyectadas de 4.000 millones. En el Mundial de Sudáfrica 2010, cada turista atraído tuvo un costo de hasta 13.000 dólares en construcciones de estadios.

PUBLICIDAD

Rodri, de España, alza el trofeo de la Copa Mundial junto a sus compañeros de equipo mientras celebran la victoria. (REUTERS/Amanda Perobelli)

Sin embargo, ganar no implica asumir estos costos. El país campeón recibe un impulso económico de corta duración sin enfrentar los gastos de organización.

Solo ocho países han conquistado el Mundial

El análisis se apoya en un grupo reducido de ganadores: únicamente ocho países —Argentina, Brasil, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, España y Uruguay— han levantado el trofeo en alguna de las 22 ediciones del torneo masculino celebradas hasta 2018, todos ubicados en Europa Occidental o América del Sur. En el período con datos trimestrales disponibles, los campeones considerados como “tratados” en el estudio son Inglaterra (1966), Alemania (1974, 1990 y 2014), Italia (1982 y 2006), Francia (1998 y 2018), Brasil (2002) y España (2010).

PUBLICIDAD

La solidez de los resultados se verifica mediante especificaciones alternativas del modelo, distintos retrasos del PIB y submuestras de países con características similares en tamaño económico y población. En todos los casos, el efecto positivo en los dos primeros trimestres posteriores al torneo se mantiene estadísticamente significativo al nivel del 10%.

El estudio también examina la competencia directa entre finalistas: en una comparación entre campeones y subcampeones en nueve ediciones, el ganador presenta un crecimiento del PIB 1,022 puntos porcentuales superior y un aumento de las exportaciones de 6,357 puntos porcentuales más que el finalista derrotado, con el dato de exportaciones significativo al nivel del 1%.

PUBLICIDAD

El trabajo de Mello adquiere mayor relevancia con la propuesta de la FIFA de disputar el Mundial cada dos años en lugar de cada cuatro, iniciativa que, en caso de concretarse, duplicaría la frecuencia con la cual un país puede aprovechar este impulso económico temporal.

Scroll al inicio