Messi comenta la sorprendente situación de haber sido fotografiado con Lamine Yamal y ahora competir contra él en una final del Mundial

Leo Messi y su icónica fotografía con Lamine Yamal de bebé. El astro argentino, antes de la final del domingo, habló de su icónica campaña junto a la estrella española cuando era bebé.

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Lionel Messi se expresó por primera vez sobre la ya famosa imagen en la que aparece bañando a un bebé llamado Lamine Yamal, actual figura de la selección española, calificando como «increíble» que ahora se enfrenten en una final de Mundial.

En la antesala del partido entre Argentina y España, el capitán argentino combinó halagos hacia el joven delantero del Barça con la carga emocional de una imagen que ha pasado de ser una anécdota solidaria a un símbolo generacional en la cima del fútbol.

«Es increíble que estemos compitiendo ahora en una final del Mundial», sintetizó Messi, consciente del significado narrativo que rodea al encuentro.

Durante su discurso, Messi colocó a Lamine Yamal entre los mejores futbolistas actuales y destacó el seguimiento que ha realizado de su evolución debido a su vínculo con el Barça.

«Lamine es un excelente futbolista, a quien he seguido mucho porque juega en un club que amo y siempre le deseo lo mejor. Es un referente mundial con 19 años, tiene una carrera por delante y la oportunidad de lograr algo histórico; nosotros intentaremos darlo todo para que esta vez no lo consiga», afirmó el argentino, perfilando en pocas palabras al atacante español y el contexto competitivo de la final.

A partir de ese punto, el rosarino se centró en la fotografía que se ha convertido en uno de los grandes relatos del torneo: aquella en la que aparece con un bebé de apenas meses, sin imaginar que años después se encontrarían en el escenario más importante.

«Esa imagen es increíble porque refleja la vida misma, y que ahora estemos enfrentándonos en una final mundial es realmente increíble», reiteró Messi, empleando la repetición para enfatizar el carácter casi improbable de la coincidencia y cómo el fútbol conecta épocas y generaciones.

Leo Messi, a la izquierda, Sheila Ebana y Lamine Yamal, de bebé, en Barcelona en 2007

Leo Messi, a la izquierda, Sheila Ebana y Lamine Yamal, de bebé, en Barcelona en 2007 Joan Monfort Unicef

Más allá de la anécdota, Messi enlazó sus palabras con el porvenir del Barça, club al que sigue conectado emocionalmente en su discurso a pesar de su presente en la selección argentina.

«Le deseo mucha suerte porque su éxito será también el del Barcelona. Por otra parte, intentaremos jugar un buen partido para que no esté en su mejor versión. También hay que reconocer que España cuenta con jugadores excepcionales», agregó, alternando el deseo individual de éxito para Lamine con la intención competitiva de limitar su influencia en la final y destacando el potencial colectivo de España.

Las declaraciones del capitán argentino construyen así una narrativa con varios matices: respeto hacia un talento emergente ya considerado «referente mundial», reafirmación de su cariño por el Barça y reconocimiento de una historia que parece destinada a convertirse en leyenda futbolística.

Desde una campaña solidaria y una sesión de fotos con un bebé desconocido, hasta una final de Copa del Mundo con ese mismo niño transformado en rival y posible sucesor, Messi verbalizó una coincidencia que refleja la dimensión humana del fútbol y realza el valor histórico del enfrentamiento Argentina-España.

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