Estados Unidos rechaza la entrada a Joan Capdevila por haber jugado en Irán en 2016 antes de la final del Mundial

Joan Capdevila, junto al trofeo de la Eurocopa en un acto. El exfutbolista, campeón mundial en 2010, se dirigió directamente a Donald Trump en redes sociales intentando resolver la situación.

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Estados Unidos ha denegado el acceso al país a Joan Capdevila, vencedor del Mundial con España en 2010, impidiendo su presencia en la final del Mundial 2026 en Nueva York junto a sus hijos y la generación dorada de Sudáfrica.

La prohibición está vinculada a un partido benéfico en Irán disputado en 2016, una acción que se refleja en su historial y activó las alertas del sistema de autorización electrónica (ESTA).

Capdevila, invitado por la Federación Española de Fútbol con otros campeones del mundo para asistir a la final entre España y Argentina en el MetLife Stadium, solicitó el ESTA como cualquier ciudadano español dentro del programa de exención de visado.

Pese a ello, la petición fue denegada y sin esta autorización vinculada a su pasaporte, no le está permitido embarcar hacia Estados Unidos ni cruzar la frontera. Este revés burocrático llegó a pocos días del evento, cuando el operativo para el viaje de jugadores, familiares y autoridades ya estaba cerrado.

El lateral catalán optó por dar a conocer el caso en sus redes sociales, donde manifestó su frustración y solicitó ayuda para revisar la resolución.

«Me acaban de comunicar que no puedo viajar a la final con mis hijos», expresó, destacando la ilusión que tenían los pequeños por presenciar un partido histórico y compartirlo con la generación que llevó a España a la gloria en 2010.

En el mismo mensaje, Capdevila se dirigió directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para intentar desbloquear la situación.

El origen del problema radica en un viaje realizado hace diez años. En 2016, Capdevila participó en Teherán en un partido benéfico con exjugadores y leyendas de distintas ligas, un evento que figura como elemento crucial en la revisión de su caso.

Estados Unidos aplica desde hace tiempo una política estricta contra personas que han estado en países como Irán, lo que puede provocar un rechazo automático bajo el programa de exención de visado y obligar al solicitante a tramitar un visado convencional, con plazos mucho más extensos que los requeridos para el Mundial.

Más allá del aspecto administrativo, el caso refleja el enfrentamiento entre dos realidades: por una parte, el mundo del fútbol y sus eventos internacionales, que suponen la presencia de campeones, invitados VIP y figuras emblemáticas en los grandes encuentros; por otra, la rigurosidad de los controles migratorios, capaces de impedir la entrada incluso a un deportista destacado en un momento clave para su país.

En la práctica, la negativa implica que, salvo un cambio de última hora, Capdevila verá el partido desde España en lugar de la grada en Nueva York, y que sus hijos perderán la oportunidad de vivir una final del mundo junto a su padre y a la generación que marcó un hito en la selección.

La historia de Joan Capdevila sirve como ejemplo de cómo un encuentro disputado en Irán en 2016 puede pesar más que un título mundial a la hora de obtener autorización para entrar en Estados Unidos.

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