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- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 16 julio 2026
- Tiempo de lectura: 5 min
Un grupo de científicos ha identificado por primera vez azúcar en el espacio interestelar.
Según un estudio publicado recientemente en la revista Nature Astronomy, este descubrimiento ofrece indicios fundamentales para comprender el origen de estas moléculas en la Tierra y el surgimiento de la vida en nuestro planeta.
Un conjunto internacional de investigadores, encabezado por astrónomos del Centro de Astrobiología de España, localizó eritrulosa en el espacio interestelar, una vasta región entre las estrellas compuesta mayormente por gases y polvo.
La eritrulosa es un azúcar formado por cuatro átomos de carbono, ocho de hidrógeno y cuatro de oxígeno, presente en la Tierra en pequeñas cantidades, como en las frambuesas y en autobronceadores.
Según los especialistas, la detección de esta azúcar en una nebulosa cercana al centro de la Vía Láctea confirma que compuestos complejos importantes para la vida pueden formarse en esos ambientes, a pesar de las duras condiciones térmicas.
Los científicos calculan que millones de toneladas de este azúcar habrían llegado a la Tierra durante el llamado Bombardeo Intenso Tardío, cuando asteroides y cometas impactaron el planeta hace entre 4.100 y 3.800 millones de años, desempeñando un papel esencial en la formación de las primeras biomoléculas.

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«Este es el primer azúcar identificado en el espacio interestelar y es relevante porque indica que estos azúcares son más habituales de lo que se suponía», declaró según The Guardian la doctora Izaskun Jiménez-Serra, del Centro Español de Astrobiología, una de las investigadoras principales del estudio.
Añadió que «esto abre la posibilidad de que la vida se genere en otros planetas de manera similar a la observada en la Tierra».
Antes de este descubrimiento, los autores señalan que ya habían detectado azúcares como la ribosa o la glucosa en meteoritos y asteroides, sugiriendo que el origen del azúcar terrestre podría ser extraterrestre.
Sin embargo, hasta ahora no se había identificado azúcar en el medio interestelar ni confirmado que la eritrulosa pueda formarse de forma natural en el espacio.
Los equipos emplearon espectroscopias ultrasensibles y de amplio rango, utilizando dos radiotelescopios con diámetros de 30 y 40 metros.
Así, recopilaron señales de radio provenientes del espacio interestelar y encontraron similitudes con el espectro rotacional de la eritrulosa.
El origen del azúcar en la Tierra ha sido una cuestión central para los científicos que estudian la etapa prebiótica, es decir, el periodo anterior a la aparición de la vida.
Se considera que el azúcar debió formarse muy temprano, debido a su papel fundamental en la formación y reproducción de los primeros seres vivos.
El obstáculo hasta ahora era que los experimentos en laboratorio para recrear las condiciones químicas anteriores a la vida habían fallado repetidamente, según los investigadores.

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«No resuelve el problema del origen de la vida»
El hallazgo fue acogido positivamente por la comunidad científica.
Especialistas resaltan el aporte «significativo» y «relevante» que esta investigación puede representar para la ciencia.
No obstante, algunos investigadores han señalado sus limitaciones.
César Menor Salván, astrobiólogo y profesor de Bioquímica en la Universidad de Alcalá, afirmó según el Science Media Center de España que «lo primero a destacar es que este estudio no soluciona el problema del origen de la vida ni el de moléculas como el ADN o el ARN».
El especialista remarcó que encontrar azúcares en el espacio «puede respaldar la hipótesis de que esas moléculas, atrapadas y conservadas en hielos, podrían liberar los azúcares en entornos adecuados para que surgiera la vida, como pudo ser la Tierra primitiva».
Agregó: «Confirma la existencia de eritrulosa en una nube molecular del espacio, pero no implica que llegue a la Tierra u otro lugar donde pudiera originarse la vida; tampoco que sobreviva al viaje; que alcance niveles significativos o que participe en síntesis prebióticas».
Por otro lado, Andrés de la Escosura Navazo, investigador en el Instituto de Investigación Avanzada en Ciencias Químicas (IAdChem), señaló que «resta aún un largo camino para comprender en toda su complejidad el origen y la reproducción de la vida».
Añadió que «hallar algunos de estos componentes moleculares básicos en el espacio es, sin duda, un paso relevante en esa dirección».

