-¡Te dije que enterraras bien los huesos! ¡No lo hiciste!, ¿cierto?
-Camarada, los metí debajo de una piedra… bien pesada… no pueden haberse salido de ahí, camarada…
-¡Fue lo primero que te dije, que los enterraras, no que los metieras debajo de las piedras!… ¡Claro que ellos no se salen pero huelennnnnnnnn!
El Paisa mandó a José a enterrar los huesos del pollo que acababan de almorzar, porque a lo lejos vio que se acercaban los soldados y había que organizar la emboscada antes que los descubrieran.
-José, ellos siempre cargan perros y no se puede dejar nada que los alerte- dijo El Paisa- eso tú lo sabes, ¿Por qué no los enterraste?
