Fabián Ruiz, 30 años: recuerdos de la infancia con padres separados y el sacrificio de su madre para apoyarlo en el entrenamiento

Fabián Ruiz, junto con su madre. El mediocentro atravesó una niñez complicada, pero logró salir adelante gracias al esfuerzo constante de su madre, que trabajaba todos los días de la semana.

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El trayecto de Fabián Ruiz hacia la cima del fútbol estuvo lleno de obstáculos. Antes de destacarse como uno de los mejores centrocampistas del mundo, vivió una infancia difícil, en la que su madre tuvo que multiplicar sus esfuerzos para sacar adelante a sus tres hijos tras la separación de sus padres.

El futbolista rememora ese periodo como una etapa complicada, aunque afirma que con el tiempo logró adaptarse a la situación.

«La separación de tus padres es una experiencia dura para cualquier niño. No es agradable, pero uno se acostumbra, se asimila poco a poco. Son situaciones de la vida. Desde hace tiempo lo acepté y no añoro que estén juntos, porque he contado con otros apoyos que lo compensan. Nuestra vida como familia ha sido distinta, pero hemos logrado salir adelante», comenta.

Después de la ruptura, la madre de Fabián tuvo que convertirse en el pilar principal del hogar, asumiendo el rol de madre y padre al mismo tiempo. El sevillano no duda al reconocer el gran esfuerzo que hizo por él y sus hermanos.

«Aprecio muchísimo el sacrificio que hizo mi madre por mí. Recuerdo una etapa en la que su único objetivo era que nada me faltara, y sacaba fuerzas de donde no tenía para llevarme a entrenar o a los partidos. Se privaba de dormir, comer e incluso ducharse si era necesario. ¡Y todavía lo hace! Le digo: ‘Mamá, ya no tengo 15 años’, y ella me responde que siempre seré su niño y eso jamás cambiará», relata.

Fabián Ruiz, durante un entrenamiento con España.

Fabián Ruiz, durante un entrenamiento con España. REUTERS

Las dificultades financieras marcaron esos años. Con un ingreso limitado, su madre debía hacerse cargo de la familia y afrontar los gastos del hogar, la educación de sus hijos y los desplazamientos para que Fabián pudiera entrenar en el Betis.

«Mi madre tuvo que sacar adelante a mis hermanos y a mí sola. No sé cuánto ganaba, pero era poco. Y con una casa, tres hijos, los estudios, y llevándome a entrenar al Betis… No fue sencillo, pasamos dificultades económicas. Mi hermana menor y yo no lo percibíamos, pero sí mi hermano mayor y mi madre, quienes manejaban la casa», recuerda.

De la vergüenza al orgullo

En esa época, la madre del futbolista trabajaba limpiando los vestuarios del Real Betis. Para él, siendo niño, esta situación provocaba cierta incomodidad, pero con el tiempo se transformó en motivo de orgullo.

«Al principio me daba un poco de vergüenza, porque ella limpiaba los vestuarios del Betis y yo me cambiaba allí. Luego cambió todo. Sentía orgullo al ver a mi madre trabajando allí y esforzándose por nosotros», admite.

La familia contó con escaso apoyo externo. Según el propio jugador, solo una de sus tías les brindó ayuda tanto económica como emocional.

«Por suerte, recibimos el apoyo de mi tía, que tampoco estaba en una buena situación económica, pero nos ayudó mucho, especialmente a mi madre. Afortunadamente, el fútbol nos ha premiado», indica.

Ya consolidado en la élite del fútbol europeo, Fabián Ruiz pudo cumplir uno de sus mayores anhelos: retirar a su madre del trabajo y responsabilizarse de toda la familia.

«Tuve la fortuna de poder sacarla del trabajo y apoyar a mi familia, y sin dudarlo lo hice. Al principio le costó mucho, le llevó tiempo decidirlo, porque era su rutina, y dejarla de repente le pesó», confiesa.

Hoy, el internacional español asegura que su prioridad es garantizar que sus seres queridos no enfrenten carencias.

«A mi familia nunca le faltará nada. Todos disponen ahora de una casa y un coche, que para mí es lo esencial. Mientras tenga estabilidad económica, no les faltará nada. Son personas humildes y hasta les cuesta pedirme algo. Somos una familia sencilla, de pueblo», finaliza.

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