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- Autor, Lorena Arroyo y Pablo Esparza*
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 15 junio 2025Actualizado 13 minutos
- Tiempo de lectura: 12 min
Cuando Reino Unido acordó su salida de la Unión Europea en 2020, el pacto relacionado con el Brexit dejó fuera a Gibraltar, dejando al Peñón en un vacío legal dentro de Europa.
Sin embargo, este 15 de julio se espera un cambio trascendental: se quitará el control fronterizo internacional que separa Gibraltar -territorio británico de ultramar- de la localidad española de La Línea de la Concepción.
De esta manera, se garantizará la libre circulación entre España y Gibraltar.
Más allá del impacto para turistas y visitantes, esta medida simplificará el paso cotidiano de aproximadamente 15.000 españoles que cruzan mañana y tarde para trabajar en el Peñón.
La supresión del control fronterizo, vigente por más de un siglo, es fruto de un acuerdo meticulosamente negociado entre la Unión Europea y Reino Unido tras la salida de esta última del bloque. De hecho, era uno de los desafíos finales pendientes tras el Brexit.
Según las autoridades, el convenio que posibilita este cambio pretende mantener la estabilidad, fomentar la prosperidad compartida y asegurar la libre circulación de personas y mercancías desde y hacia Gibraltar, un territorio de 6,7 km² con alrededor de 38.500 residentes permanentes.
Posicionado estratégicamente frente al estrecho que une el mar Mediterráneo con el océano Atlántico, el Peñón ha sido británico desde 1713, aunque España nunca ha renunciado a sus reclamaciones sobre él.
Dejando a un lado las controversias sobre la soberanía, BBC Mundo expone algunos aspectos fascinantes e interesantes de este pequeño territorio británico situado al sur de la península ibérica.

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1. El llanito, el espanglish de Gibraltar
Aunque alguien domine español e inglés, lo más probable es que al oír a un gibraltareño hablar llanito (también conocido como yanito) quede desconcertado.
El llanito, término que también se usa popularmente para referirse a los habitantes de Gibraltar, incorpora vocabulario y estructuras del español -con un fuerte acento andaluz- y del inglés británico, que es la lengua oficial.
«Este idioma surgió cuando un inglés y un español no lograban entenderse y las palabras que intercambiaban iban transformándose», relata a BBC Mundo el historiador gibraltareño Tito Vallejo Smith, autor del Diccionario Llanito.
Así, los términos que han ido surgiendo en las calles de Gibraltar suelen ser incomprensibles tanto para españoles como para ingleses.

«Las tuberías se representan en llanito como piperías (del inglés pipe y el español tubería). Ahí lo tienes: pipería».
Además de vocablos como tipá -tetera (en inglés tea pot)- o chinga -chicle (en inglés chewing gum)-, el llanito posee expresiones propias como «stop giving me the tin», que equivale a un «deja de dar lata» o «deja de molestar» mal traducido literalmente.
Una voz curiosa recogida por Vallejo Smith en su Diccionario Llanito es «chachi», utilizada aunque en desuso también en España para referirse a algo muy bueno.
El historiador señala que el término proviene del periodo posterior a la Guerra Civil española «cuando en Gibraltar abundaba la comida y en España había mucha hambre y se llevaban toda la comida para allá».
Por ello, explica, «todo lo bueno venía del (entonces primer ministro británico Winston) Churchill», que los hispanohablantes creían escuchar como «chachi».
«Y de ahí nació el chachi: esto es de chachi, esto está chachi», comenta.

La Real Academia Española incluye el término sin explicar su origen. Otras teorías apuntan a que procedería del caló, el idioma de los gitanos en España.
Además, por la historia del territorio, el llanito presenta influencias de varios idiomas como el italiano -especialmente el genovés-, el hebreo, el francés, el caló (gitano), el portugués y el árabe.
«Gibraltar es como una pequeña América. Aquí ha habido gente de todo el Mediterráneo. Almirantes que venían de Italia, Francia, Portugal para dirigirse a América decidieron quedarse y dejaron su huella en el lenguaje», señala Vallejo Smith.
El historiador aclara que el llanito difiere del espanglish hablado en Puerto Rico y en barrios hispanos de Estados Unidos.
No obstante, lamenta su menor uso por comodidad.
«La gente se está volviendo perezosa. Como domina bien tanto el español como el inglés, lo que se habla es una especie de espanglish«
«Se dice la palabra que viene primero a la mente y eso está afectando al llanito propio. La necesidad previa de inventar y corromper palabras propias se va perdiendo».
2. ¿Por qué Gibraltar parece un pueblo genovés?
Ventanas con contraventanas verdes y azules, fachadas en tonos pastel, puertas con arcos… En ciertos lugares de Gibraltar podría parecer que se está en un pueblo genovés del norte de Italia.
El visitante no hallará aquí las calles angostas y casas encaladas típicas de Andalucía, ni tampoco las casas victorianas con ladrillos y chimeneas humeantes propias de un asentamiento británico.
Este estilo ligur responde a la influencia de una de las comunidades más antiguas y numerosas del territorio.

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En 1753, el 34% de la población local tenía raíces genovesas, siendo el grupo más numeroso en ese tiempo. Diversos motivos explican esta migración: intereses comerciales, pesqueros, y que Gibraltar era una escala frecuente en las rutas hacia América.
Incluso en la actualidad, los apellidos italianos representan el 20% del censo, y algunos nombres se volvieron notables.
Entre ellos se encuentra el ministro principal Fabian Picardo, la ex Miss Mundo Kaiane Aldorino y el diseñador John Galliano.
Por ello, la influencia arquitectónica resulta lógica.
«Tras el gran asedio de 1779 a 1783, el pueblo de Gibraltar fue devastado por los ataques de los españoles desde las baterías de La Línea. La ciudad quedó en ruinas», relata Tito Vallejo.
«Entonces llegó desde Génova la familia Moschetti, arquitectos y albañiles, y el gobernador les encargó reconstruir el pueblo, introduciendo así la influencia italiana».
3. Los únicos monos en libertad de Europa
Gibraltar presume de ser el único sitio en Europa donde los monos viven en estado salvaje.
Los aproximadamente 200 macacos gibraltareños, también llamados monos de Berbería, constituyen una atracción turística central del Peñón.

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Las versiones sobre su procedencia son variadas: desde la leyenda local que afirma que llegaron desde Marruecos a través de un túnel bajo el Estrecho de Gibraltar sin evidencia que lo confirme, hasta la teoría que sostiene que fueron traídos desde su hábitat en el norte de África durante la ocupación árabe en la Península Ibérica entre 711 y 1492, o la hipótesis que indica que el ejército británico los introdujo tras ocupar el Peñón en 1704.
Un estudio en 2005 del Instituto Antropológico de la Universidad de Zurich aportó datos científicos que indican que la colonia fue fundada por ejemplares procedentes de dos grupos distintos de Argelia y Marruecos.
Lo cierto es que estos pequeños mamíferos están íntimamente ligados al Peñón: el cronista Alonso Hernández de Portillo los identificó a comienzos del siglo XVII como los «verdaderos dueños de la roca». Según un refrán local, los británicos sólo abandonarán Gibraltar cuando desaparezcan los monos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, su número disminuyó, así que para no quebrantar la superstición y subir la moral de las tropas, Winston Churchill ordenó traer más monos desde Marruecos y Argelia para preservar la población.

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4. Una roca con 52 kilómetros de túneles
Que un peñón como el de Gibraltar disponga de 52 kilómetros de túneles puede sorprender.
Sin embargo, debido a su pequeña superficie (5 kilómetros de largo y 1 de ancho), gran parte de su infraestructura se encuentra bajo tierra.
Durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a existir una ciudad subterránea completa con kilómetros de túneles, depósitos de agua y combustibles, generadores de electricidad, servicios telefónicos, carnicerías, panaderías e incluso hospitales.
«Los británicos supieron de un plan de invasión por parte de los alemanes y, al ser Gibraltar tan pequeño, concluyeron que no podrían protegerse en superficie durante los bombardeos, por lo que se trasladaron bajo tierra», detalla el historiador Tito Vallejo Smith.

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Tras evacuar a mujeres, niños y ancianos, comenzaron a construir túneles en el peñón para proteger a toda la guarnición militar. Según Vallejo Smith, todo estaba preparado «para resistir nueve meses sin depender de nadie».
Además, parte del suelo extraído para excavar fue depositado en el mar para construir la pista de aterrizaje, clave en la invasión del norte de África durante la guerra.
«Gibraltar se transformó en un portaaviones gigante», comenta el historiador.
Actualmente, muchos túneles están cerrados; otros permanecen exclusivos para el ejército británico; y algunos se destinan a usos civiles, como almacenes de agua o combustible.
«Todo está dentro del peñón: el petróleo, la gasolina… Desde fuera no se perciben, pero adentro es otro mundo», sostiene Vallejo Smith.
5. El aeropuerto en el que los aviones cruzan una carretera
Gibraltar es tan reducido que para cruzar la frontera por la única carretera que conecta el enclave con España es necesario atravesar la pista de aterrizaje del aeropuerto.

Durante años, un semáforo indicaba rojo cuando aterrizaba un avión, obligando a esperar a quienes querían acceder a la ciudad.
A veces, la llegada de aeronaves generaba largas filas de vehículos tanto en la entrada como en la salida del peñón.
La pista atraviesa el istmo que conecta la península gibraltareña con tierra firme, y parte de ella se ubica sobre terrenos ganados al mar.
Para resolver la situación, el gobierno de Gibraltar construyó un túnel bajo la pista que permite el paso del tráfico mientras llegan los aviones.

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El aeropuerto fue erigido durante la Segunda Guerra Mundial y su uso fue exclusivamente militar hasta 2006, cuando España y Reino Unido acordaron las condiciones para vuelos civiles.
El sitio web del Aeropuerto de Gibraltar informa que esta instalación es el aeródromo más próximo a la ciudad a la que sirve, situado a sólo 500 metros del centro urbano.
También destaca que aterrizar allí figura entre los más arriesgados del mundo.
6. ¿Es la mayor "colonia" británica en España?
Las personas nacidas en Gibraltar tienen la condición de ciudadanos británicos.
La población del enclave se estima cercana a los 40.000 habitantes, según datos oficiales, lo que convierte a Gibraltar en la ciudad con mayor número de habitantes con nacionalidad británica en la Península Ibérica.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística de España, para 2022 en ese país residían 293.171 ciudadanos del Reino Unido, número que supera ampliamente la población gibraltareña.
La comunidad autónoma con la mayor cantidad de británicos es Andalucía, con aproximadamente 92.000.

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7. ¿Por qué Gibraltar era el límite del mundo conocido?
Las columnas de Hércules, según la mitología griega, señalaban el fin del mundo conocido. Así denominaban los antiguos navegantes a las dos montañas que flanquean el estrecho de Gibraltar.
Según la leyenda, el mismo semidiós habría erigido un pilar a cada lado del canal de 15 km de ancho que separa Europa de África.
«El Peñón de Gibraltar es uno, y el otro está en la montaña al otro lado del estrecho, conocida por los romanos como Mons Abila y por los árabes como Jebel Musa», explica Tito Vallejo a BBC Mundo.

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Más allá de Gibraltar, hacia el este, el Mediterráneo se convierte en el océano Atlántico. Para los navegantes antiguos ese era el punto a partir del cual no se debía avanzar: el «non plus ultra», en latín, o «no ir más allá».
En el siglo XVI, el rey Carlos I de España adoptó esta expresión como lema personal, aunque con un cambio de significado: el «non plus ultra» se transformó en «plus ultra».
Esto se debió a que hacía pocas décadas que embarcaciones españolas habían llegado a América y la navegación oceánica era un reto cada vez menor.
Actualmente, el escudo de España muestra una columna de Hércules a cada lado con una cinta entrelazada que lleva las palabras «plus ultra».
Para algunos es irónico que una de esas columnas se encuentre en suelo británico y la otra en territorio marroquí.
8. La comunidad judía más antigua de la Península
Gibraltar albergó durante casi 300 años la única comunidad judía en la Península Ibérica.
En 1492, los judíos fueron expulsados de España bajo el mandato de los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.
Este decreto fue derogado sólo en 1992, 500 años después.
«La mayoría huyó hacia el sur, muchos a Marruecos. Así empezó la comunidad sefardí que se extendió a todo el Mediterráneo», explica a BBC Mundo Sharman Kadish, directora de la asociación Jewish Heritage del Reino Unido y autora del libro Herencia judía en Gibraltar.

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Sin embargo, casi desde el inicio de la ocupación británica, se estableció en el territorio una comunidad judía.
«Cuando Gibraltar fue conquistado por los británicos, una de las cláusulas impuestas por España en el Tratado de Utrecht fue impedir el regreso de judíos y moriscos».
«Pero los británicos hicieron la vista gorda y permitieron la llegada de mercaderes judíos que les eran útiles, por lo que regresaron a la roca y se fundaron sinagogas en el siglo XVIII», señala Kadish.
Cuando se constituyó la primera sinagoga, a mediados del siglo XVIII, la comunidad judía gibraltareña contaba con unos 600 miembros, casi un tercio de la población civil de ese entonces.
«Muchos provenían de Tetuán, Marruecos, a donde habían emigrado dos siglos antes», comenta Kadish.
Actualmente queda una pequeña comunidad judía, aunque durante siglos fueron los únicos representantes de este grupo en la Península Ibérica que antes de la expulsión había alcanzado decenas de miles de miembros.
*Esta es una actualización de un artículo publicado originalmente en 2013.

