Disminuye el comercio de aletas de tiburón en la UE mientras Bruselas considera prohibición total

Europe in Motion

Los países de la UE exportan mucho más de lo que importan. Europe in Motion analiza estos datos.

Buenas noticias para los defensores de la conservación: el comercio europeo de aletas de tiburón está en descenso.

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Según las últimas cifras de Eurostat, el volumen de exportación de la UE disminuyó un 15 % entre 2024 y 2025.

Aun así, las cantidades siguen siendo considerables. El año pasado, los estados miembros vendieron casi 3.000 toneladas de aletas de tiburón fuera del bloque, por un valor aproximado de 45.000 millones de euros.

Los tiburones azules constituyen la gran mayoría (97 %) de los tiburones cazados por sus aletas y vendidas congeladas por los países de la UE. El resto son tiburones mako de aleta corta.

La marcada reducción en las exportaciones se relaciona con la intensificación de controles y requisitos de trazabilidad impuestos por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas.

Dicha convención amplió la lista de especies protegidas añadiendo 60 especies más de tiburones, aunque los tiburones azules quedaron excluidos.

A blue shark Un tiburón azul Canva

España se posiciona como el principal exportador del continente europeo, según el estudio del International Fund for Animal Welfare (IFAW) que abarca del 2003 al 2020.

Los datos del estudio muestran que, en ese intervalo, España exportó más de 52.000 toneladas de aletas de tiburón fuera de la UE.

Portugal, Países Bajos, Francia e Italia también figuran como exportadores significativos dentro de la UE, aunque en volúmenes mucho menores.

La mayor parte de estas exportaciones se dirige a Singapur y China continental, que compran cerca del 40 % cada uno, mientras que Japón (2,5 %), Hong Kong (13 %) y Vietnam (1 %) reciben el resto.

La Unión Europea también importa aletas de tiburón, si bien en cantidades pequeñas: aproximadamente 20 toneladas valoradas en 0,3 millones de euros.

Este comercio continúa generando controversia por su impacto ecológico, puesto que los tiburones son depredadores tope esenciales para mantener el equilibrio saludable de los ecosistemas marinos.

Además, es polémico por la práctica cruel de cortar las aletas mientras el tiburón sigue vivo, para después arrojar el cuerpo al mar y dejarlo morir desangrado.

El cuerpo se desecha habitualmente debido a su escaso valor comercial, mientras que la aleta se utiliza en la elaboración de sopas.

Esta práctica está prohibida en la UE.

De acuerdo con la política de la UE «Fins Naturally Attached», los tiburones deben ser desembarcados con las aletas completamente adheridas.

Actualmente, la UE evalúa la posibilidad de prohibir las importaciones de aletas de tiburón separadas del cuerpo.

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