Colapso de más de 100 viviendas sociales turcas en Venezuela tras terremoto cuestiona el programa emblemático de Chávez

Karolyn Sánchez frente a los escombros de lo que era su edificio.

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    • Informa desde, Enviado especial a La Guaira, Venezuela
  • Fecha de publicación 13 julio 2026
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Karolyn Sánchez se apresura con tristeza mientras recoge algunas de sus pertenencias en lo que fue su apartamento, ubicado en el tercer piso de uno de los 196 edificios de cuatro plantas del conjunto urbanístico Hugo Chávez en Playa Grande, al oeste de La Guaira, conocido también como Ciudad Chávez.

Tras el terremoto del 24 de junio, el edificio quedó desplomado, apoyado sobre un montón de escombros. Desde un gran ventanal, la mujer de 37 años le grita; sin embargo, no puede acercarse demasiado debido a la inclinación, que la pondría en riesgo de caer.

Lo que permanece del edificio se sostiene literalmente sobre lo que era su planta baja, que parece haberse desvanecido, como si el suelo la hubiera engullido.

Desde esa ventana, ella hace señas mostrando una herida en la mano, causada al intentar subir hasta su apartamento.

Ha pasado gran parte de la mañana rescatando los pocos objetos que aún tiene. Pudo sacar dos bombonas de gas, algunas prendas y utensilios de cocina. Con el rostro bañado en sudor, comenta que toda ayuda es bienvenida para recuperar lo que queda.

Deja el edificio con la misma habilidad que usó para entrar: trepando ventanas, esquivando escombros filosos y peligrosos, y maniobrando por escaleras torcidas.

Antes de romper en llanto, dice: "Siete personas murieron en este edificio. No es fácil".

Relata que fueron los propios familiares y vecinos quienes consiguieron rescatar a algunos sobrevivientes.

"Pasaron horas e incluso días intentando salvar a la gente".

Torres inclinadas y sobre los escombros del conjunto Ciudad Chávez.

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Karolyn Sánchez saliendo del edificio inclinado a y bajo los escombros con la ayuda de su expareja.

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Karolyn trabajaba en Colombia durante cuatro meses cuando ocurrieron los terremotos. Su objetivo era ahorrar para hacer mejoras en su apartamento. Al enterarse de la tragedia, gastó todo el dinero que tenía en un viaje desde Bogotá a Cúcuta y luego a Caracas.

Nuevamente llora.

"Dicen que lo material se puede recuperar, pero tal vez no comprenden lo arduo que uno trabaja durante años, incluso décadas, para reunir sus pertenencias", logra expresar con dificultad.

"Viviendas de calidad"

Karolyn rememora la alegría que sintió en 2013 al recibir un apartamento de una habitación en el complejo de 3.200 viviendas conocido como Ciudad Chávez.

Para ella y sus dos hijos en ese momento, significó un gran avance. Actualmente tiene cuatro hijos.

Habían pasado cinco años en un refugio en Camuri Chico tras perder su hogar en 2005 debido a las lluvias e inundaciones que afectaron La Guaira, en la costa, en febrero de ese año. Fue la segunda vez que se quedó sin casa, ya que su familia perdió todo en el deslave de Vargas de 1999, ocurrido en el que fallecieron miles de personas.

Ahora esta historia se repite por tercera ocasión.

Escombros de acero y cartón yeso. En el medio se ve un albúm de fotos abierto.

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En agosto de 2012, durante una visita al lugar, el entonces presidente Hugo Chávez celebró en cadena nacional que el proyecto de 196 bloques representaba la revolución bolivariana. "Apartamentos y viviendas de calidad, además subsidiadas", afirmó.

En ese discurso destacó que este "milagro" era posible gracias a la cooperación con Turquía y la empresa Summa, que se encargó del proyecto.

Chávez no llegó a ver finalizado el proyecto, ya que falleció de cáncer en marzo de 2013.

Su sucesor y heredero político, Nicolás Maduro, inauguró una parte del conjunto más de un año después de aquella aparición televisiva. Fue entonces cuando Karolyn recibió las llaves de su nuevo apartamento.

Poco recuerda de la ceremonia, salvo haber visto a Maduro y que fue "muy bonito".

Interior de un apartamento en uno de los 196 edificios. En la pared está colgada una fotografía de Hugo Chávez.

Fuente de la imagen, BBC Mundo

El urbanismo Hugo Chávez forma parte de la Gran Misión Vivienda Venezuela, uno de los proyectos más representativos del expresidente y su gobierno bolivariano.

Iniciado en 2011, el plan prometía construir millones de viviendas sociales para los sectores más vulnerables de Venezuela.

Actualmente liderado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, el gobierno asegura haber entregado más de 5 millones de viviendas, aunque sus detractores dudan de esas cifras.

Quince años luego de su lanzamiento, el programa está bajo revisión, tras sufrir graves daños o el colapso total de muchas de sus edificaciones en la costa de La Guaira durante los terremotos del 24 de junio.

Una gran parte formaba parte de la OPPE (Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales) de Caraballeda y del conjunto Ciudad Chávez en Playa Grande.

Allí, se calcula que cerca del 80% de los 196 edificios sufrieron colapso o daños severos, y el resto probablemente deberá ser demolido.

Se ve una grúa frente a varios edificios bajo los escombros.

Fuente de la imagen, BBC Mundo

"Esa vaina no era fuerte para sostener tanto peso"

Los materiales usados en la construcción de Ciudad Chávez están ahora en el centro de la polémica.

Karolyn, que habitó esos edificios por más de diez años, sostiene que no eran lo suficientemente resistentes para soportar el peso que cargaban.

"Los materiales no eran los adecuados. Esta vaina no podía sostener tanto peso", declara.

Al señalar los escombros, donde se observan pedazos de acero torcido, madera y plástico, enfatiza: "Estaban en el aire. Eran como de cartón. Tenían drywall [cartón yeso] y creo que fibra de vidrio, materiales que no estaban diseñados para soportar ese peso".

Debido a los cortes frecuentes de agua en La Guaira, varios residentes instalaron grandes tanques para almacenar agua en sus edificios.

Otros llevaron a cabo modificaciones, como poner pisos y revestimientos de cerámica o ladrillos, añadiendo aún más peso a las estructuras.

Enyerber Pernalete, de 44 años, ahora vende cigarrillos frente a los escombros de lo que era su hogar.

Desde allí observa los restos de la torre I-10, convencido de que las modificaciones que hizo años atrás probablemente salvaron su vida.

Escombros de la planta baja de un edificio. Se ve acero torcido y bloques en medio de la estructura.

Fuente de la imagen, BBC Mundo

"La parte izquierda del edificio se desplomó completamente, pero donde vivo permaneció en pie", relata a BBC Mundo.

Vivía en la planta baja con su esposa y tres hijos, quienes resultaron ilesos. Sin embargo, lamenta la muerte de muchos vecinos.

"Yo había revestido todo con bloques. El apartamento entero tenía bloques", explica. "Las ratas suelen dañar el drywall, así que reforcé con bloques para evitar su ingreso".

"Estoy casi seguro que la parte superior del edificio sobre mi apartamento se mantuvo en pie gracias a los bloques que puse. Para mí, esos cuatro pisos se hubieran derrumbado sin eso", asegura.

También opina que el diseño original no consideraba modificaciones. "Es puro drywall, no estaba destinado para cerámicas ni tanques; sin embargo, hicieron esas modificaciones. Creo que por eso se produjo el colapso", señala.

"Esa zona tampoco debía recibir bloques, pero lo hice porque vivo en planta baja y creo que ayudó a sostener la estructura débil del edificio", insiste.

Enyerber Pernalete, de 44 años, cerca de su torre. Lleva una chemise azul y un short azul con rayas blancas. Al fondo se ve una gran V, símbolo de la Misión Vivienda.

Fuente de la imagen, BBC Mundo

Recuerda que la vida en Ciudad Chávez era bastante aceptable antes del terremoto. "Aquí se vivía bien, dentro de lo posible. Tenía mi negocio, que se cayó, pero al menos estamos vivos".

El urbanismo contaba con escuelas, un ambulatorio y canchas para deportes y recreación.

Aunque su familia reside ahora en un refugio, Enyerber se niega a irse, aferrándose a lo que queda de su comunidad.

BBC Mundo intentó contactar al Ministerio del Poder Popular para Hábitat y Vivienda de Venezuela, a cargo de la Misión Vivienda, pero no recibió respuesta hasta el momento.

Por su parte, la constructora turca Summa declaró haber cumplido las normas venezolanas vigentes durante la construcción del proyecto. En su respuesta al Servicio Turco de la BBC, confirmó que fue aprobado y supervisado por las autoridades locales.

Afirmaron que la magnitud del terremoto probablemente superó lo contemplado por el código sísmico venezolano vigente en 2001, cuando iniciaron las obras. Estimaciones preliminares indican que el sismo fue más fuerte de lo que dictaban las normas usadas para diseñar los edificios.

También mencionaron que no participaron en el mantenimiento ni en modificaciones posteriores realizadas más de una década después de la entrega.

"La torre subió y bajó"

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha rechazado las afirmaciones que sugieren que las estructuras de la Misión Vivienda sufrieron daños debido a errores en su diseño.

Ella atribuye los daños a la magnitud de los terremotos y sostiene que "el 80% de los edificios que colapsaron corresponden a desarrollos privados".

Los datos oficiales indican que más de 800 edificios sufrieron daños y casi 200 colapsaron totalmente en todo el país. Se aproxima una cifra de casi 4.000 muertos, y se estima que decenas de miles siguen desaparecidos.

Jhaymar Cantillos, de 30 años, expresa su agradecimiento al gobierno bolivariano por proporcionar un hogar a ella y sus tres hijos.

No obstante, reconoce que aún está traumatizada por los terremotos y prefiere dormir en una carpa en la calle, justo frente a su edificio.

"Recuerdo que la torre subió y bajó. En ese instante, una reja cayó sobre mi esposo y le rompió una pierna".

Jhaymar Cantillos sentada en una silla, junto a dos de sus hijos quienes juegan a su alrededor.

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"Salimos gateando y comenzamos a sentir cómo las torres comenzaron a derrumbarse. Muchos vecinos quedaron atrapados y corrimos a rescatar a los que pudimos".

No pudo volver a su casa hasta dos días después. Al hacerlo, encontró que no quedaba nada; habían entrado y se llevaron todo.

"Hubo muchas muertes en la planta baja. Quedaron aplastados", asegura.

Para ella, muchos de los fallecidos tienen nombre.

"Conozco a muchos amigos, vecinos y bebés que murieron. Se me murieron mi vecina Wendy, la vecina Marbelis, el papá de mi compadre Jesús, el señor de la bodega… murieron muchísimos".

Más de dos semanas después del terremoto, la joven pasa el tiempo sentada en una silla bajo la sombra de un árbol.

A pocos metros, sus tres hijos, de 8, 10 y 11 años, juegan con una pequeña pelota de baloncesto, con un resorte o colorean un cuaderno.

Su madre comenta que, aunque ama La Guaira por su sol, playa y porque es su lugar natal, ya no desea vivir allí.

Actualmente, espera que el gobierno le asigne una vivienda en otra región del país donde no haya riesgo de terremotos.

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