La imagen clásica del detective siguiendo a cónyuges furtivamente ha quedado en el pasado. Actualmente, estos especialistas detectan desde lesionados que participan en competiciones deportivas hasta aquellos que, durante su reposo médico, trabajan en la construcción de sus propias viviendas

El absentismo laboral se ha instalado en la agenda política durante varios días. Especialmente tras que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, lo definiera como “un cáncer” y afirmara que “quien no acude a trabajar” no debería recibir iguales remuneraciones que quienes sí cumplen con su jornada laboral presencial. Asimismo, el incremento de los números de empleados ausentes cotidianamente y su repercusión en las finanzas públicas y de las empresas han intensificado el debate público.
En respuesta, los expertos en investigaciones privadas, como los detectives, se han posicionado como un recurso clave para el sector empresarial a fin de determinar cuándo una baja médica es fraudulenta. Controlar a los trabajadores sospechosos es un procedimiento completamente avalado por la legislación laboral y, actualmente, representa cerca del 80% del volumen de trabajo de estas agencias en España, según la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (APDPE).
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La imagen tradicional del detective persiguiendo a parejas a escondidas ha quedado obsoleta. Hoy en día, estos expertos identifican a diario situaciones evidentes, desde trabajadores supuestamente lesionados que participan en torneos deportivos hasta quienes aprovechan el reposo indicado para edificar su vivienda. David Blanco, CEO de Gran Vía Detectives y presidente de la Asociación de Detectives de la Comunidad de Madrid, confirma a Infobae que “durante muchos años la labor del detective se centró en el ámbito familiar, especialmente en casos de divorcio, aunque esto hace tiempo que pasó a un segundo término”. “La parte sentimental ha quedado reducida a un porcentaje muy bajo”, asegura el especialista, y añade que “la mayor parte del trabajo se enfoca en el ámbito laboral, donde radica la fuerza de nuestra labor”.
“La única herramienta que tienen las empresas para poder combatirlo”
¿Por qué las compañías recurren cada vez más a estos servicios? La explicación radica en la escasez de otras opciones legales. “El aumento se debe a que somos uno de los pocos mecanismos que el empresario posee para resguardarse frente a estos fraudes laborales”, explica Blanco, quien advierte que “no existe nada en el marco jurídico y social que facilite al empresario defenderse o protegerse ante estas situaciones”. En esta línea coincide Rubén, responsable de Centinela Detectives, resaltando que “somos la única herramienta con la que cuentan las empresas para hacer frente a esta problemática”.
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Los detectives explican que el principal obstáculo para las empresas radica en que quienes abusan del sistema suelen sentir una gran impunidad. Blanco aclara que “para el trabajador no supone un coste defraudar”, pues “si simula correctamente la baja, puede prolongar esta situación hasta dos años”. Además, si la empresa decide despedirlo sin contar con un informe sólido que lo respalde, se arriesga porque los tribunales comúnmente fallan a favor del empleado, forzando la readmisión y, en ocasiones, la obligación de pagar indemnizaciones y sueldos atrasados.
Límites legales y sospechas previas
Para llevar a cabo esta supervisión, las empresas se apoyan en la normativa laboral, que les otorga la facultad de adoptar medidas para verificar que las dolencias alegadas por sus empleados sean reales. Sin embargo, es imprescindible que exista una causa justificada que ampare esta intervención, excluyendo cualquier forma de vigilancia indiscriminada.
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De este modo, la actuación de los detectives “se inicia cuando la compañía siente sospechas, ya sea por información proporcionada por el propio trabajador, filtraciones o simplemente por compañeros que lo han observado en ciertas localizaciones”. En la misma línea, David Blanco destaca que ellos no pueden “investigar sin criterio a todos los empleados ni acometer investigaciones prospectivas para eliminar a alguien de la empresa sin justificación”.
Por otra parte, la legislación que regula la seguridad privada prohíbe tajantemente la invasión de domicilios o espacios con expectativa clara de privacidad, así como la intervención de comunicaciones del investigado. “No actuamos como mercenarios sin control alguno”, defiende David Blanco, recordando que se regulan por normas específicas y están expuestos a sanciones severas si traspasan esos límites. Rubén refuerza esta postura asegurando que “el trabajo se realiza siempre en espacios públicos. No se permiten grabaciones en entornos privados ni aquellas que puedan vulnerar la intimidad”.
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Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, responde a las críticas sobre sus declaraciones relacionadas con la ley de nacionalidad, el absentismo laboral y las ayudas a futuros padres. “Que me da igual”, afirma, declarando que su meta es mejorar el país para las nuevas generaciones.
No es obligatorio que el empleado sea avisado con antelación sobre la vigilancia, ya que el elemento sorpresa es vital para desvelar la verdad. Según Blanco, “es una prueba obtenida de manera discreta y sorpresiva. Es objetiva».
“Casi un 90% de las investigaciones revelan fraude”
Por otro lado, dado que las agencias descartan casos sin base y actúan únicamente cuando existen indicios fehacientes, su porcentaje de éxito es casi absoluto. Blanco indica que “casi el 90% de las investigaciones terminan confirmando el fraude”, una cifra que se reduciría significativamente si solo se basaran en suposiciones. Al analizar la rutina del trabajador, los investigadores registran actividades incompatibles con las dolencias declaradas.
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David Blanco comenta algunos casos, como cuando “una persona que supuestamente no puede conducir para su empresa de transportes, estando de baja, realiza un viaje de 14.000 kilómetros a Rumanía en una semana. O quien no puede trabajar en la obra de su empresa se dedica a construir su propia casa en el campo”. También es común el engaño vinculado a actividades recreativas y deportivas, detectando personas que, pese a no poder mover el brazo en su trabajo como reponedores, participan y ganan torneos de tenis o juegan al pádel».
Finalmente, Rubén relata experiencias similares con empleados que creen que nadie los observa y algunos aprovechan para llevar a cabo labores económicas no declaradas. “Me viene a la mente un trabajador de baja por una lesión en el pie que enviaba fotos a la empresa evidenciando su imposibilidad para caminar, cuando en realidad competía en culturismo y entrenaba en el gimnasio”, relata el responsable de Centinela Detectives.
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