La reserva hídrica en el país disminuyó un -1,35 % respecto a la semana pasada, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

La capacidad de los embalses en España se sitúa en un 77,08 %, conforme a la actualización más reciente del Boletín Hidrológico Peninsular, ofrecida por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).
Esto indica que la cantidad de agua retenida en el territorio descendió en comparación con la cifra reportada hace siete días.
El estado de los embalses funciona como un indicador clave para evaluar la situación hídrica nacional. A lo largo del año, los datos sobre la capacidad almacenada cobran especial relevancia debido a su influencia en la vida diaria y en diversos sectores productivos.
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Estado actual de las reservas de agua en España
Fecha: lunes 13 de julio de 2026.
Capacidad total: 56.043 hm3.
Volumen de agua embalsada: 43.199 hm3.
Porcentaje de agua almacenada: 77,08 %.
Diferencia respecto a la semana anterior: -756 hm3.
Variación porcentual semanal: -1,35 %.
Volumen registrado hace un año: 39.856 hm3.
Porcentaje almacenado hace un año: 71,12 %.
Situación de los embalses en España

Andalucía: 81,18%.
Aragón: 76,60%.
Asturias: 82,68%.
C. Valenciana: 53,12%.
Cantabria P. Vasco La Rioja: 79,76%.
Castilla-La Mancha: 66,93%.
Cataluña: 86,67%.
Comunidad de Castilla y León: 81,07%.
Extremadura: 78,04%.
Galicia: 75,84%.
Murcia: 31,08%.
Navarra: 72,72%.
Consejos para ahorrar agua en el jardín
Sin importar las condiciones actuales de los embalses en España, es fundamental hacer un uso responsable del agua. Por este motivo, el Miteco ha difundido recomendaciones para optimizar el consumo doméstico, especialmente en los jardines.
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En las viviendas unifamiliares españolas con jardín, el consumo de agua es entre 2 y 5 veces mayor que en los apartamentos. Por lo tanto, el jardín representa un punto significativo de uso. Sin embargo, existen métodos para reducir este gasto.
Una alternativa clara para minimizar el consumo hídrico en el jardín consiste en seleccionar plantas que demanden poco riego o que, tras un adecuado arraigo, no requieran riego adicional. Esto no implica que
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se deba llenar el jardín exclusivamente con cactus o chumberas. De hecho, la mayoría de las especies mediterráneas tradicionales—árboles, arbustos y matorrales— requieren riegos muy limitados.
Normalmente, más de dos tercios del agua usada en un jardín se destinan al cuidado del césped. Por esta razón, se puede afirmar que el césped es el principal consumidor de agua en los jardines modernos. Reducir su tamaño es la manera más eficaz de disminuir el consumo.
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Cubrir áreas del jardín con materiales naturales, tales como piedras, grava o corteza de árbol, disminuye considerablemente la necesidad de riego y aporta valor estético. Estas coberturas previenen el calentamiento excesivo del suelo, protegen contra el viento y la erosión, dificultan el crecimiento de malas hierbas y ayudan a ocultar los sistemas de riego.
Los sistemas de riego localizado distribuyen el agua por medio de goteros que operan a baja presión. Esta tecnología asegura que cada planta reciba la cantidad precisa de agua, evitando pérdidas por evaporación, y requiere entre el 25 % y el 50 % del volumen que emplearía un riego por aspersión.
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El agua de lluvia recogida en tejados y patios puede ser reutilizada para el riego. Captada por canaletas o drenajes, el agua se conduce a un depósito donde se almacena para su posterior uso.
Un depósito semienterrado es ideal para acumular agua pluvial, aunque también se pueden utilizar otros recipientes como toneles, bidones o bañeras viejas. Conviene ubicar el depósito en un punto elevado del terreno para facilitar el riego por gravedad.
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Es recomendable regar en las horas más frescas del día para evitar evaporaciones y prevenir daños en las plantas. Además, el exceso de riego puede debilitar la resistencia de las plantas a la sequía y aumentar su vulnerabilidad a enfermedades.
