El líder del PP pretende disputar el voto del PNV con propuestas económicas situadas en la «centroderecha», en contraposición al «sanchismo de pura cepa» que atribuye a los nacionalistas.

Alberto Núñez Feijóo se traslada este martes a Bilbao para reunirse con empresarios y enviar un mensaje claro de compromiso con la ortodoxia económica del centroderecha, la cual, a su parecer, el PNV ha dejado de lado para adoptar un perfil más «sanchista».
El presidente del PP no buscará el respaldo de los empresarios, sino que les advertirá que llegará a Moncloa con o sin su colaboración. En otras palabras, repetirá el enfoque de su intervención ante el Cercle d’Economia, en Barcelona, el 2 de junio, donde manifestó a los directivos catalanes que no recorrerá «atajos, ni pedirá ni regalará favores», sino que su único objetivo es asegurar que en España regrese la decencia, «con ayuda o sin ella».
Ahora, en Bilbao, Feijóo emitirá «un mensaje semejante», según fuentes del PP. «Presentaremos nuestra visión económica centroderechista a un público que la comparte: Feijóo expondrá sus propuestas y consultará si desean retomar políticas sobre vivienda o inflación», explican.
«Contamos con un plan. Si deciden sumarse, será bienvenido. Y si no, en un momento en que Euskadi está en declive, [Feijóo] les dejará claro que alcanzaremos La Moncloa con o sin la cooperación de los empresarios vascos, y sin pedir favores», agregan fuentes de Génova familiarizadas con el discurso que ofrecerá Feijóo en la capital vizcaína.
Uno de los pilares principales de la estrategia popular para expandirse en el País Vasco es captar los votos desencantados con el PNV, en el que el PP identifica un notable potencial: «Disponemos de un gran margen de crecimiento en el País Vasco y no estamos para proteger al PNV, sino para potenciar sus errores. Son sanchismo de pura cepa», concluyen fuentes de Génova.
Desde hace un año, el PP ha intensificado su ofensiva contra los jeltzales, acusándolos de plegarse a los intereses de Sánchez y de haber abandonado los principios liberales —al menos en materia económica— de la formación. «No les ofrecemos un palacete», critican, en alusión a la devolución al PNV de un edificio parisino que fue sede del gobierno vasco en el exilio.

