Juancho Hernangómez, 30 años: «Tengo la fortuna de que ni a mí ni a mi familia nos faltará dinero; me lo han entregado todo»

Juancho Hernangómez, durante el partido ante Baskonia. El ala-pívot de Panathinaikos considera que es un deportista «privilegiado» y que ocupar esa posición conlleva la obligación de retribuir a la comunidad.

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Juancho Hernangómez se ha establecido como uno de los referentes más destacados del baloncesto español. Formado en la cantera del Estudiantes, el ala-pívot obtuvo el título mundial con la selección española en 2019 y, tras una etapa de seis temporadas en la NBA representando a Denver Nuggets, Minnesota Timberwolves, Boston Celtics y Utah Jazz, actualmente juega en el Panathinaikos.

En una entrevista concedida a El País en 2022, el madrileño manifestó sentirse en paz con la trayectoria que ha construido durante su carrera. «Tengo la fortuna de que ni a mí ni a mi familia nos faltará dinero», aseguró.

Partiendo de esta base estable, Hernangómez dejó en claro que su motivación principal sigue siendo el baloncesto. «Si me retiro ahora, ya soy la persona más feliz del mundo. Juego porque amo este deporte, no por otra razón», confesó.

En la misma charla, destaca que su carrera le ha otorgado una seguridad que le ayuda a relativizar la presión: «He dado todo, he ganado un Mundial, he jugado seis años en la NBA, he competido en la ACB… No tengo cuentas pendientes».

La idea principal es que el impulso ahora no proviene del salario, sino del deseo de seguir enfrentándose «a los mejores del mundo» y disfrutar del juego.

Juancho Hernangómez, en el partido de la Euroliga ante el Real Madrid.

Juancho Hernangómez, en el partido de la Euroliga ante el Real Madrid. Europa Press

Aunque reconoce que su carrera le ha brindado estabilidad económica, Hernangómez matiza esta realidad desde una perspectiva de privilegio.

En una amplia entrevista reciente, recuerda que él y sus hermanos han vivido «una vida soñada» gracias al baloncesto y los valores inculcados por sus padres. «Somos afortunados por todo lo que poseemos, por lo que hemos logrado y por quienes somos», expresa al referirse a la responsabilidad de apoyar a los demás.

Los valores familiares

En este mismo sentido, destaca que se considera un deportista «privilegiado» y que eso implica retribuir algo a la comunidad: «Es fundamental ofrecer a las personas y al entorno todo lo que esté a nuestro alcance: ayuda, tiempo, donaciones».

Según comenta, en su familia siempre les enseñaron que «debemos apoyar a los demás» porque «muchas personas no han tenido esa misma fortuna».

El comentario sobre que «ni a mí ni a mi familia» les faltará dinero concuerda con la relación estrecha que mantiene con los suyos. Hernangómez ha resaltado en diversas ocasiones la educación recibida: «Mis padres me transmitieron buenos valores, nos formaron bien, y llevamos una vida que para nosotros es un sueño».

Su círculo más cercano, incluidos sus hermanos, se ha convertido en un símbolo del baloncesto español: este verano, por primera vez, Juancho y Willy han sido capitanes juntos de la selección, lo que refleja la importancia de la saga Hernangómez en el equipo nacional. Para el jugador, representar a España sigue siendo una cuestión de orgullo y amor al baloncesto, más allá de cualquier beneficio material.

Lejos de la imagen de un deportista centrado únicamente en los contratos, Juancho enfatiza que su motor es la competición y la responsabilidad hacia la afición. En su etapa actual en el Panathinaikos, comenta que afronta cada encuentro con presión, consciente de que «si jugamos mal, la culpa es nuestra» y que «miles de personas regresan entristecidas a sus hogares» cuando el equipo pierde.

En resumen, la frase sobre el dinero refleja una postura poco común en un jugador en plena carrera profesional: la certeza de que su futuro financiero está asegurado, pero también la convicción de que lo que ahora le impulsa es ser el «mejor Juancho posible» y honrar el legado familiar y de la selección, por encima de aumentar su patrimonio.

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