Un nuevo informe de Funcas indica que el 82% de los padres mantiene inalteradas sus condiciones laborales tras la llegada de los hijos, mientras que son las mujeres quienes concentran las reducciones de jornada y las excedencias, a pesar de enfrentar iguales obstáculos dentro de las empresas

Aunque en teoría pareciera que la igualdad en los cuidados ya se ha logrado, la realidad muestra que como sociedad aún hay un largo recorrido por delante. Así lo refleja un reciente estudio de Funcas basado en datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) de 2025, que desmiente que sean las empresas las que penalizan a las mujeres por ser madres, aunque esto no implica que exista equidad real. Porque, a pesar de que hombres y mujeres enfrentan exactamente los mismos obstáculos en el ámbito laboral, ellas son quienes terminan sacrificando su carrera profesional y sus ingresos a largo plazo por asumir las responsabilidades de cuidado.
En principio, la equiparación legal entre permisos de paternidad y maternidad promovida en los últimos años parece un éxito, ya que lo utilizan el 58% de los padres y el 57% de las madres. Sin embargo, la brecha de género reaparece al revisar cuánto tiempo deciden realmente apartarse del mercado laboral tras la baja.
PUBLICIDAD
Mientras que el 59% de los hombres regresa a su trabajo en un plazo máximo de dos meses luego del nacimiento, solo el 7% de las mujeres opta por permisos más breves. Por el contrario, un 38% de las madres prolonga su ausencia laboral por más de seis meses, mientras que apenas el 7% de los padres hace lo mismo. Lo mismo ocurre con las excedencias no remuneradas, que según el informe son solicitadas por un 8% de las mujeres activas, frente a un escaso 1% de los hombres.
El mito de que la crianza “no cambia nada”
A simple vista, podría parecer que formar una familia ya no afecta la vida profesional. Los datos de Funcas muestran que un 75% de los trabajadores afirma que sus condiciones laborales no han cambiado por motivos de conciliación. Sin embargo, la realidad es un poco diferente. Un 82% de los hombres confirma que su trayectoria laboral no sufrió alteraciones tras tener hijos, cifra que disminuye catorce puntos entre las mujeres, hasta un 68%.
PUBLICIDAD
Así son las empresas que redujeron la jornada laboral a cuatro días: “Funciona tanto la productividad como la conciliación, vivimos mejor”.
Cuando las exigencias familiares aumentan y es necesario ajustar horarios, el impacto lo asumen principalmente ellas. Un 8% de las trabajadoras se ve forzada a reducir su jornada laboral, accediendo a empleos a tiempo parcial y la consecuente precariedad económica, una medida que solo adopta el 1% de los hombres. La opción más equitativa, consistente en modificar el horario sin disminuir horas (como cambiar turnos o la hora de entrada), apenas alcanza al 10% de los empleados con responsabilidades familiares, sin diferencias significativas entre géneros.
El problema no es tu jefe, es la inercia social
En este punto, podría pensarse que los trabajos de las mujeres son más adversos a la maternidad, obligándolas a ceder terreno profesionalmente. Sin embargo, la EPA de 2025 desmiente esta hipótesis, ya que señala que los impedimentos generados por los empleadores son iguales para ambos géneros.
PUBLICIDAD
Un amplio 68% de los trabajadores con hijos no detecta dificultades especiales para conciliar en su empleo, percepción compartida tanto por hombres (67%) como por mujeres (68%). Quienes sí reportan obstáculos, apuntan a los mismos problemas sin importar el género: horarios de trabajo imprevisibles o complicados (10%) y jornadas laborales demasiado extensas (10%).
Finalmente, si los empleadores y las barreras dentro de las empresas son idénticas para padres y madres, pero las renuncias laborales recaen casi exclusivamente sobre ellas, la desigualdad no proviene únicamente del entorno laboral. La penalización profesional femenina responde a roles familiares profundamente arraigados y a expectativas sociales que continúan estableciendo que, cuando se trata de cuidados, la responsabilidad sigue recayendo en la mujer.
PUBLICIDAD

