La ola de calor vuelve a afectar Madrid y un espacio oculto en pleno centro se presenta como un refugio inesperado frente a las elevadas temperaturas
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Con Madrid atravesando otra ola de calor, caracterizada por temperaturas que alcanzan cerca de los 39 grados y avisos meteorológicos por calor intenso, cualquier lugar que proporcione un alivio ante el calor sofocante se vuelve especialmente valioso. Son pocos los que conocen que, tras una discreta fachada en el centro de la ciudad, se esconde un espacio abierto las 24 horas que brinda silencio, tranquilidad y una agradable sensación de frescura.
Ese sitio es Cachito de Cielo, una pequeña capilla de adoración eucarística perpetua ubicada en el número 1 de la Travesía de Belén, entre los barrios de Chueca y Salesas. Integrada en la planta baja de un edificio del siglo XIX y administrada por las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, este templo fue inaugurado en 1911 y, más de cien años después, continúa abierto de manera ininterrumpida para quien desee detenerse unos minutos, ya sea para rezar, descansar o encontrar un respiro al calor intenso de la ciudad.
Un templo con adoración perpetua desde 2011
La creación de la capilla está profundamente vinculada a la fundadora de la congregación, la beata María Emilia Riquelme. La religiosa recibió el inmueble con el compromiso de establecer una capilla de adoración y una escuela para niñas con pocos recursos. Sin embargo, la entonces vigente Ley del Candado, que prohibía la construcción de nuevos edificios religiosos, obligó a incluir el templo dentro de una estructura ya existente. Desde el primer día de su apertura, la adoración al Santísimo se ha mantenido contínua y, desde 2011, la capilla permanece abierta las 24 horas gracias a los turnos organizados por cientos de adoradores.
Quien atraviesa su discreta entrada encuentra un interior que contrasta con la sobriedad de la fachada. El nombre Cachito de Cielo no es casual: el presbiterio está decorado con grandes nubes de yeso, tonos blancos y azules y figuras de ángeles que crean una atmósfera casi teatral. El conjunto, que mantiene un interior cuidado de estilo neoclásico, invita a la concentración en pleno corazón de Madrid, convirtiéndose en un espacio especialmente valorado cuando las altas temperaturas dificultan recorrer las calles centrales.
Mucho más que un refugio contra el calor
Además de su relevancia histórica y religiosa, la capilla ejerce una importante función social. Cada día ofrece desayunos a personas en situaciones vulnerables, una iniciativa que comenzó atendiendo a unas 15 personas diarias y que, con el tiempo y especialmente tras la pandemia, ha llegado a beneficiar a cerca de 300 personas. Así, la capilla no solo ofrece un refugio contra el calor y el ruido urbano, sino que también acoge a quienes más requieren ayuda, integrando patrimonio, atención y compromiso social bajo un mismo techo.
Cachito de Cielo permanece abierto para el público las 24 horas del día, todos los días del año, y celebra misa diaria a las 13:00 horas. El templo está situado en el número 1 de la Travesía de Belén, en pleno centro de Madrid, y es accesible en metro, descendiendo en la estación de Chueca (Línea 5), o via las líneas 3 y 10 de la EMT, que cuentan con paradas cercanas al templo.
Con Madrid atravesando otra ola de calor, caracterizada por temperaturas que alcanzan cerca de los 39 grados y avisos meteorológicos por calor intenso, cualquier lugar que proporcione un alivio ante el calor sofocante se vuelve especialmente valioso. Son pocos los que conocen que, tras una discreta fachada en el centro de la ciudad, se esconde un espacio abierto las 24 horas que brinda silencio, tranquilidad y una agradable sensación de frescura.

