Entre lomas, tradición vinícola y panorámicas al Mediterráneo, un lugar conserva la serenidad típica de pueblos que no requieren grandes atracciones. A pocos kilómetros de Barcelona, este destino es el sitio favorito para desconectarse del futbolista
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Marc Cucurella posee una conexión especial con un rincón de Cataluña donde el paisaje transcurre pausadamente entre colinas, bodegas y vistas al Mediterráneo. A menos de treinta minutos de Barcelona, este pueblo del Maresme une tradición vitivinícola, legado histórico y un entorno natural que lo ha transformado en un destino codiciado para quienes buscan tranquilidad, enoturismo y senderos cercanos al mar.
Ese sitio es Alella, el municipio donde nació y se crió el futbolista internacional antes de incorporarse a La Masia y forjar una carrera destacada en importantes clubes europeos. El nombre de Cucurella ha sido noticia tras la victoria de España frente a Austria por 3-0, encuentro en el que el lateral tuvo un rol relevante con asistencias. No obstante, más allá del ámbito deportivo, Alella preserva la esencia de pueblo mediterráneo entre viñedos, masías y senderos naturales.
Un pueblo del Maresme entre viñas y mar
Ubicada en la parte alta del Maresme, muy próxima a la costa y a la capital catalana, Alella es reconocida por su marcada identidad vitivinícola. Sus viñedos integran la Denominación de Origen Alella, uno de los símbolos más identificativos del municipio, donde las visitas a bodegas, las catas y los recorridos entre cepas constituyen un importante atractivo turístico. Además, el paisaje está protegido por la proximidad del Parc de la Serralada Litoral, un espacio ideal para hacer senderismo, explorar bosques mediterráneos y observar el contraste entre montaña y mar.
Entre los puntos más destacados se encuentran la iglesia de Sant Feliu de Alella, edificada sobre una construcción románica y ampliada en siglos posteriores; además de masías, casas señoriales y espacios culturales como Can Manyé. La localidad también mantiene vivo su calendario con eventos ligados a su identidad, tales como la Fiesta de la Vendimia, que tiene lugar en septiembre y ofrece actividades relacionadas con el vino. Por ello, el refugio catalán de Cucurella no solo refleja sus raíces personales, sino que también representa un destino sereno, con patrimonio, naturaleza y una de las panorámicas más características del litoral barcelonés.
Marc Cucurella mantiene un vínculo especial con un rincón de Cataluña donde el paisaje parece avanzar sin prisa entre colinas, bodegas y vistas al Mediterráneo. A menos de media hora de Barcelona, este pueblo del Maresme combina tradición vinícola, patrimonio histórico y un entorno natural que lo ha convertido en una escapada atractiva para quienes buscan calma, enoturismo y rutas cerca del mar.

