El antiguo futbolista tanto del Real Zaragoza como del Deportivo fundó su empresa de inversiones con apenas 24 años.
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Ángel Lafita aborda el tema del dinero y las inversiones con la misma frialdad y pragmatismo con los que manejaba los encuentros desde la banda izquierda: sin ostentaciones, pero con la plena conciencia de que ciertas decisiones pueden transformar la vida.
Tras retirarse en 2018 después de culminar su etapa en el Al-Jazira, ubicado en los Emiratos Árabes, el exjugador reconoce que aquel último contrato fue mucho más que un simple cambio de equipo.
«Este tipo de oportunidades solo aparecen una vez. O las aceptas o las rechazas. Y para ser honesto, era una oportunidad que aseguraba el futuro», manifestó en una entrevista previa, dejando claro que consideró esa decisión como un movimiento estratégico, no solo deportivo.
Esta afirmación refleja una visión muy realista: saber cuándo un salario garantiza estabilidad y aceptar que ciertas decisiones son irrepetibles durante una carrera que dura poco.
La misma percepción sobre la limitación temporal de la carrera futbolística está presente en el origen de su faceta como inversor. Según relató en un reportaje de Heraldo de Aragón, Lafita decidió crear Anyla, su sociedad de inversión, a los 24 años, atendiendo a los consejos que recibía sobre la brevedad de la vida en la élite.
Por entonces su vida «era solo fútbol», pero, como destaca esa publicación, tuvo la lucidez de pensar en el futuro y de establecer las bases de un proyecto que actualmente le brinda estabilidad. «Comprendí temprano que la trayectoria de un futbolista es corta y que no podía esperar a retirarme para planificar mi economía», explicó.
El mensaje subyacente es que no aguardó a colgar las botas para decidir qué hacer con sus activos, sino que integró la planificación financiera como parte esencial de su carrera.
Ángel Lafita, en su época en el Deportivo.
«En el fútbol se ven a diario movimientos financieros imprevisibles. Comprendes rápidamente lo sencillo que es perder dinero si no sabes bien dónde lo colocas», afirmaba.
La forma en que se presenta hoy en LinkedIn refuerza esa imagen de inversor cuidadoso, lejos de ser un cazador voraz de oportunidades. En su perfil, donde se describe como «Inversión y desarrollo de negocios | Exfutbolista profesional», abre con una frase que podría firmar cualquier gestor de fondos prudente: «No se trata de hacer más. Se trata de decidir mejor».
Es una auténtica declaración de intenciones: no invertir por invertir, sino seleccionar con criterio, incluso si eso implica rechazar propuestas muy tentadoras.
Además, el mismo reportaje de Heraldo detalla que Lafita ha trasladado al Grupo Anyla la disciplina propia del vestuario: análisis riguroso, preparación y perseverancia como estrategia para incursionar en negocios de sectores diversos.
«Para mí, invertir no es jugar a la suerte; es construir algo que sostenga a mi familia y a los proyectos en los que creemos», definía.
La combinación de diversificación, enfoque familiar — el nombre Anyla nace de la unión de Ángel y Laura, su esposa — y prudencia en la valoración de riesgos traza el perfil de un exdeportista que comprendió lo sencillo que es perder dinero cuando se confunde inversión con aventura.
Desde esta perspectiva, su figura como inversor se apoya en tres pilares que él mismo ha ido revelando: aprovechar con inteligencia los contratos importantes, planificar el mañana mientras aún se está en el campo y asumir que, en términos financieros, la clave no es hacer mucho, sino decidir mejor qué vale realmente la pena.

