‘El Pelusa’ ya pronosticó el ‘éxito’ que tendrían México, Estados Unidos y Canadá, las tres selecciones anfitrionas.
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En 2018, dos años antes de su muerte, Maradona compartió una reflexión que con el paso del tiempo ha tomado un carácter casi profético.
El astro argentino evaluó la decisión conjunta de México, Estados Unidos y Canadá como sedes del Mundial que ahora se está desarrollando, mostrando un profundo escepticismo sobre el modelo que, según él, terminaría dominando el torneo.
Fiel a su estilo franco y sin tapujos, ‘El Pelusa’ criticó la creciente influencia que tienen la televisión y la publicidad en el fútbol.
«Los americanos querrán cuatro tiempos para la publicidad. No me gusta, no hay pasión. Los canadienses serán buenos esquiadores, todo lo que quieran, y los americanos quisieron dividir el partido en cuatro tiempos de 25 minutos por la publicidad. Teníamos que jugar cien minutos», señaló entre risas, pero con un mensaje que hoy resulta sorprendentemente vigente.
Maradona también expresó duras críticas hacia el papel de México como uno de los principales beneficiarios de aquella candidatura conjunta. «Con ese Mundial, México sale ganando, cuando no lo merece. En realidad, si México gana dos partidos, los mexicanos llegan o a Brasil o a Alemania, como me tocó a mí, y quedan eliminados», afirmó contundentemente.
Julián Quiñones celebra su gol ante Ecuador con sus compañeros.
Ocho años más tarde, algunas de esas palabras parecen haberse materializado en la realidad. La selección mexicana ha realizado una fase inicial sobresaliente en el campeonato, logrando cuatro victorias que le han asegurado un lugar en los octavos de final, donde deberá enfrentarse a Inglaterra.
Este desempeño contrasta con el escepticismo que manifestaba Maradona sobre el nivel competitivo del ‘Tri’ en citas de gran calibre.
Sin embargo, donde el pronóstico del campeón del mundo de 1986 resulta más llamativo es en la duración de los partidos y en la importancia que han cobrado las interrupciones durante el juego.
Al igual que en la edición pasada del Mundial de Clubes celebrada el verano anterior, la FIFA ha instaurado dos pausas para hidratación en cada partido —una en cada tiempo— con el fin de proteger la salud de los futbolistas ante las altas temperaturas que se están registrando en buena parte de Norteamérica.
Las pausas de hidratación
Esta medida, basada en criterios deportivos y médicos, ha generado inevitablemente nuevos intervalos para insertar publicidad durante las transmisiones televisivas.
Exactamente el escenario que hace años Maradona señalaba al denunciar el creciente dominio de intereses comerciales en el fútbol.
A lo anterior se suma un fenómeno cada vez más habitual: la extensión de la duración total de los partidos. Entre las pausas para hidratarse, las revisiones del VAR, las sustituciones y el prolongado tiempo añadido, la mayoría de los encuentros superan con facilidad los 100 minutos de juego efectivo, incluso sin recurrir a tiempos extra o tandas de penaltis.
Aunque originalmente las palabras de Maradona surgieron como una crítica cargada de ironía, con el Mundial en curso, muchas de esas advertencias hoy resuenan con una vigencia inesperada hasta hace ocho años.

