El control estadounidense y chino domina el sector europeo de chips ante tensiones globales que impactan el mercado de semiconductores en la UE

Una encuesta entre especialistas, autoridades y agentes del sector indica que los riesgos geopolíticos definirán el porvenir de la Unión

Una pista de fotorresina en el laboratorio del Departamento de Ingeniería de Semiconductores de la Universidad de Corea, en Seúl (Corea del Sur)

La Unión Europea ha tomado un papel activo en el comercio internacional. Desde Bruselas se han establecido tratados comerciales con terceros países, dirigidos a los bienes y servicios de los Veintisiete, reduciendo progresivamente la dependencia comercial respecto a Estados Unidos y China. Este avance se ha manifestado especialmente en la agricultura y la ganadería, así como en los productos tecnológicos, donde la UE enfrenta controles comerciales provenientes de ambos grandes mercados globales.

Una encuesta aplicada entre expertos, autoridades y representantes del sector ha destacado que los riesgos geopolíticos –en particular una posible guerra en el Estrecho de Taiwán y las restricciones impuestas por otros países sobre materiales esenciales– condicionarán el futuro de la cadena de suministro de semiconductores en la Unión Europea hasta 2031.

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El informe “Encuesta de la UE sobre riesgos geopolíticos en el sector de los semiconductores”, con una proyección entre 2026 y 2031, apunta a la elevada probabilidad de interrupciones graves en los próximos cinco años en la cadena de suministro de semiconductores dentro de la Unión Europea. Entre las amenazas principales figura la posibilidad de un conflicto en el Estrecho de Taiwán y las restricciones a la exportación impuestas por otros países sobre insumos críticos utilizados en la fabricación de chips.

Según el documento, los encuestados –55 expertos, mayormente representantes de la industria, responsables políticos y analistas de think tanks– consideran que una escalada militar en Taiwán constituye el mayor riesgo individual para el abastecimiento europeo de semiconductores, alcanzando una puntuación de 8,2 sobre 10 en la escala de amenazas a la seguridad del suministro.

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“El riesgo de guerra, bloqueo o cualquier acción bélica en esa zona podría perjudicar la disponibilidad de componentes esenciales para sectores clave europeos”, advierten los autores. El informe explica que la concentración mundial de la producción de chips avanzados en Asia hace que Europa sea altamente vulnerable frente a perturbaciones en este entorno estratégico.

Otras amenazas para el sector europeo

La Unión Europea e India han dado a conocer este martes las bases de un acuerdo de libre comercio “histórico” que permitirá a los exportadores europeos ahorrar hasta 4.000 millones en aranceles anuales; sin embargo, sectores sensibles como el arroz, el azúcar y la ganadería quedan excluidos y los detalles deberán ser negociados en los próximos meses. (Fuente: Comisión Europea)

Los controles de exportación sobre materias primas como metales, productos químicos y componentes, impuestos por países proveedores, representan el segundo riesgo más significativo. De acuerdo con el informe, la limitación al acceso de estos materiales –con una valoración de 7,96 sobre 10– pone en peligro la capacidad europea para sostener su industria tecnológica, médica y de defensa. La encuesta señala que “las autoridades europeas califican estos controles como extremadamente amenazantes para la continuidad del suministro”, refiriéndose a decisiones recientes de China relacionadas con insumos críticos para la cadena global de semiconductores.

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El estudio también destaca que los actores europeos consideran “muy peligrosos” los controles sobre tecnologías aplicadas en la fabricación y equipos, así como sobre semiconductores denominados “legacy”, es decir, de generaciones anteriores fundamentales en sectores como el automotriz. Las dependencias estructurales respecto a Estados Unidos y Asia, en particular para herramientas y diseños, incrementan la exposición europea a decisiones unilaterales tomadas por terceros países.

En menor medida, el documento resalta otros riesgos geopolíticos, tales como la posibilidad de conflictos en la península coreana o enfrentamientos entre la OTAN y Rusia, además de potenciales bloqueos en rutas marítimas o aéreas vitales para el comercio de componentes. El informe distingue diferencias en la percepción de riesgo entre representantes de la industria y responsables políticos, pero existe acuerdo en que la seguridad del suministro y la competitividad tecnológica de la Unión Europea dependen de factores externos complejos de controlar.

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En cuanto al impacto, las políticas de subsidios, transferencias tecnológicas obligatorias y medidas proteccionistas adoptadas por naciones fuera de la UE también se consideran amenazas para la competitividad del ecosistema europeo de semiconductores. El informe asigna puntuaciones elevadas a estos riesgos, abarcando desde barreras comerciales hasta la imposición de requisitos de contenido local.

El estudio aconseja a los responsables europeos establecer sistemas de monitoreo continuo de riesgos y ejercicios de simulación para anticipar escenarios de crisis. Asimismo, recomienda fortalecer la colaboración entre gobiernos, industria y centros de análisis para incrementar la resiliencia del sector frente a las amenazas externas. Según el informe, “solo una estrategia europea que integre el fortalecimiento de capacidades internas con una evaluación precisa del entorno geopolítico logrará mitigar las amenazas identificadas”.

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