Una localidad de Canarias en España con playas de arena negra y dunas milenarias, similar a una isla griega, perfecta para el descanso

Este pequeño poblado pesquero de Gran Canaria se ha transformado en uno de los sitios más peculiares de la costa de Telde, donde convergen playas volcánicas, restos aborígenes y una atmósfera marinera que apenas ha sufrido cambios con el paso de los años

Foto: Las características casas blancas de este rincón de Gran Canaria contrastan con el paisaje volcánico y el azul del océano. (iStock) Seguir en Google Síguenos

  • Solo 10 habitantes residen aquí: el pueblo pesquero más encantador y apartado de Canarias entre antiguos molinos, cuevas marinas y acantilados

  • El pintoresco pueblo canario con una ermita levantada dentro de una barca y altares adornados con conchas

Casas blancas a orillas del mar, una playa de arena negra resguardada por un cono volcánico antiguo y unas imponentes dunas fósiles formadas hace miles de años convierten a este rincón de Gran Canaria en una de las escapadas más impactantes y fotogénicas del verano.

A primera vista, las casas blancas con típica carpintería azul, que miran hacia el Atlántico, recuerdan a algunos pequeños pueblos de las islas griegas. No obstante, este paisaje único corresponde a Tufia, un discreto núcleo marinero de Telde que ha preservado su tradición y que en la actualidad destaca como uno de los lugares más pintorescos y tranquilos en la costa este de Gran Canaria.

Una playa volcánica y un mar ideal para el esnórquel

El mayor atractivo de Tufia es su pequeña playa de arena negra volcánica, una cala en forma de media luna protegida por un cono volcánico ancestral que mantiene las aguas especialmente tranquilas. Gracias a estas condiciones, se ha convertido en uno de los sitios favoritos de Gran Canaria para la práctica de esnórquel y para las primeras inmersiones de buceo, con fondos poco profundos donde es habitual avistar sargos, pejeverdes y fulas negras durante gran parte del año.

El encanto de Tufia va más allá de su playa. Sus calles estrechas, las barcas varadas frente al océano y las viviendas que parecen asomarse al agua conforman la imagen de un auténtico pueblo marinero. Desde el mirador que domina el caserío se obtienen una de las panorámicas más reconocibles de este enclave de Gran Canaria, un sitio donde el tiempo transcurre con un ritmo distinto.

El poblado prehistórico de Tufia, considerado entre los yacimientos aborígenes más importantes del municipio. En este lugar se conservan cuevas talladas en la roca, viviendas de piedra, una necrópolis y restos de una antigua muralla. Reconocido como Monumento Histórico-Artístico en 1973 y posteriormente declarado Bien de Interés Cultural, representa uno de los testimonios más relevantes del pasado prehispánico de la isla. A escasos metros se encuentran también las conocidas dunas fósiles, formaciones originadas hace miles de años por variaciones antiguas del nivel del mar y consideradas una de las grandes singularidades naturales de esta zona costera.

La visita puede complementarse fácilmente con una parada gastronómica en los alrededores de Telde. Entre las opciones destacadas se incluyen Casa Mario, famoso por platos como la tabla de quesos canarios o el calamar sahariano con salsa de gofio y cilantro; la Cofradía de Pescadores de Taliarte, especializada en pescado fresco; y El Mago Karlin, situado junto al paseo marítimo de Melenara. El acceso a Tufia es sencillo: basta con tomar la salida 13 de la GC-1, en dirección a El Goro, y seguir la carretera señalizada hacia la costa. Este pequeño pueblo está a pocos minutos del aeropuerto de Gran Canaria, lo que lo convierte en una escapada accesible para descubrir una de las joyas menos conocidas de la isla.

Casas blancas a orillas del mar, una playa de arena negra protegida por un cono volcánico antiguo y unas imponentes dunas fósiles formadas hace miles de años convierten a este rincón de Gran Canaria en una de las escapadas más impactantes y fotogénicas del verano.

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