El sevillano muestra una especial admiración por Chari Peña, quien trabajaba todos los días de la semana realizando tareas de limpieza para que a sus hijos no les faltara nada.
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La trayectoria de Fabián Ruiz permite comprender por qué el futbolista internacional español siempre ha mostrado orgullo por sus orígenes y su familia.
Originario de Los Palacios y Villafranca (Sevilla), nacido el 3 de abril de 1996, creció en un entorno modesto donde las dificultades económicas marcaron gran parte de su niñez. La separación de sus padres cuando contaba con apenas doce años fue un momento decisivo para la familia.
Desde ese instante, su madre, Chari Peña, asumió en solitario la tarea de sacar adelante a sus tres hijos. «Mi madre tuvo que mantenernos a mis hermanos y a mí sola. Ignoro exactamente cuánto ganaba, pero no era mucho. Con una casa, tres hijos, la escuela, llevarme a entrenar al Betis… Fue complicado, atravesamos momentos económicos difíciles», recordó el jugador.
Mientras Fabián destacaba en las categorías inferiores del Real Betis, su madre trabajaba sin descanso de lunes a domingo en la limpieza para que a sus hijos no les faltase nada. Además, el respaldo de una de sus tías fue fundamental en esos años tan complicados.
«Por suerte, contamos con la ayuda de mi tía, que tampoco estaba en una buena situación económica, pero que brindó un gran apoyo, especialmente a mi madre. Afortunadamente, el fútbol nos ha reportado la recompensa», rememoró.
Fabián Ruiz, en un entrenamiento de la Selección. Reuters
El propio Real Betis también tuvo un papel relevante en la historia familiar. Mientras el mediocampista crecía en las categorías inferiores verdiblancas, Chari encontró empleo como limpiadora en las instalaciones del club, incluyendo los vestuarios donde su hijo se preparaba antes de cada sesión de entrenamiento.
El futbolista reconoció que durante su adolescencia esa realidad le generaba cierta incomodidad. «Al principio me daba algo de vergüenza porque mi madre limpiaba los vestuarios del Betis y yo me cambiaba allí».
Sin embargo, con el tiempo, esa sensación fue cambiando hacia un profundo respeto por el sacrificio y dedicación de su madre. «Luego pasó todo lo contrario. Sentía orgullo de verla trabajando allí y haciendo lo posible por nosotros», afirmó en una entrevista concedida a ABC.
Su cambio de vida
El gran cambio en la vida familiar se produjo en 2018, cuando el Nápoles apostó por su incorporación. El salto al fútbol italiano revolucionó totalmente su situación económica y permitió a Fabián retribuir parte de lo recibido.
Una de sus primeras decisiones fue persuadir a su madre para que dejara de trabajar. «Tuve la suerte de poder costear que dejara su empleo y asumir la responsabilidad económica de mi familia, y sin dudarlo lo hice. Al principio fue complicado para ella, lo pensó mucho tiempo. Era su rutina y abandonarla de repente le costó. Después disfrutó mucho poder venir conmigo a Nápoles, verme jugar, estar conmigo y mis hermanos».
Desde entonces, el futbolista internacional ha procurado que su familia no enfrente más dificultades financieras. «A mi familia nunca le faltará nada. Todos tienen actualmente una vivienda y un coche. Eso es lo fundamental para mí. Mientras tenga estabilidad económica, no les faltará nada. Son personas humildes y apenas me piden nada. Somos una familia sencilla, del pueblo».

