De acuerdo con el informe ‘The Global Energy Outage Report’, el incremento constante de fenómenos climáticos extremos, junto con una infraestructura eléctrica envejecida y un índice creciente de vulnerabilidad energética, coloca al país en una situación especialmente delicada

España se encuentra ante una combinación crítica de factores. La persistente alza de eventos climáticos extremos, unida a su infraestructura eléctrica antigua y a una creciente vulnerabilidad energética, genera una fragilidad notable en el país. Según el informe The Global Energy Outage Report elaborado por iSelect, España ocupa el sexto puesto mundial y el segundo en Europa, solo superado por Italia, como país con mayor riesgo de sufrir apagones energéticos.
Este estudio señala que el problema principal del sistema eléctrico español radica en su elevada exposición a desastres climáticos. El índice Climate Risk Score otorga a España un valor de 22,13, el doble del riesgo que enfrentan potencias europeas como Alemania (10,93). Esta vulnerabilidad deriva de amenazas constantes como DANAs, sequías severas y olas de calor.
PUBLICIDAD
“La demanda energética genera fuertes picos, y la red actual no está preparada para soportarlos debido a la necesidad de mejoras”, explica a Infobae Cecilia Foronda, ingeniera química y responsable de la Dirección de Acción para la Transición Ecológica Justa en la fundación ECODES. La creciente incorporación de energía de parques eólicos y fotovoltaicos, combinada con los picos de consumo en verano, “crea una situación perfecta que aumenta el riesgo”, advierte Foronda.
“La pobreza energética en verano se torna un problema cada vez más relevante”
A esta fragilidad estructural se suma una crisis social. El informe indica que un 17,43% de la población española está en situación de vulnerabilidad, lo que significa que casi uno de cada cinco ciudadanos sufriría un impacto grave ante un corte de suministro. Este dato coincide con las cifras oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO): en 2024, el 17,2% de los hogares destinó un gasto excesivo en sus facturas, el 12,6% padeció pobreza energética oculta y el 17,6% no pudo mantener una temperatura adecuada en sus hogares durante el invierno.
PUBLICIDAD
El calor extremo en verano aumenta en España, generando riesgos como golpes de calor y cáncer de piel. Sanidad recomienda hidratación, protección solar y prevención para evitar complicaciones, especialmente en grupos vulnerables.
Sin embargo, el cambio climático está alterando no solo las temperaturas, sino también el perfil de vulnerabilidad energética. “Hasta ahora, la pobreza energética tenía carácter estacional, concentrándose en invierno. Pero hoy en día, ha dejado de ser un problema exclusivo de los meses fríos”, destaca Cecilia Foronda. Según la experta, el porcentaje de españoles afectados por pobreza energética “llega al 33% en verano”.
“La pobreza energética en verano se ha convertido en un desafío aún más relevante que en invierno para España, dado que los veranos son cada vez más extremos y los inviernos más benignos”, aclara la responsable de ECODES. Frente a este escenario, una falla en la red durante una ola de calor podría acarrear consecuencias sociales y sanitarias de gran magnitud. “Si se produjera un apagón prolongado, el número de personas en pobreza energética en verano aumentaría considerablemente, ya que muchas no disponen de equipos, y otras que sí los tienen no podrían utilizarlos por el coste de las facturas”, lamenta Foronda.
PUBLICIDAD
“Electrificar la totalidad del sistema es la vía hacia la independencia energética”
No obstante, hay aspectos positivos. España se destaca como un líder indiscutible en la transición ecológica, alcanzando que las energías renovables cubran ya el 47% de la demanda eléctrica nacional, superando a otros países europeos como Italia (40,97%) y Alemania (39,38%). Esta fuerte expansión de renovables, sumada a medidas estatales como la excepción ibérica y el fortalecimiento del Bono Social Eléctrico —beneficiando a más de 1,69 millones de hogares vulnerables en 2025—, ha permitido contener los costos energéticos. En 2024, el país registró precios de electricidad un 16% inferiores al promedio de la Unión Europea.

Sin embargo, producir energía limpia y accesible no es efectivo sin una red eléctrica adecuada. “España debe avanzar hacia la electrificación completa del sistema, que es el único camino para lograr independencia energética”, sostiene Foronda, enfatizando que el país necesita “incrementar y optimizar la capacidad de la red eléctrica” para alcanzar esta meta.
PUBLICIDAD
Para proteger la economía ante posibles apagones, la especialista de ECODES destaca que “es imprescindible mejorar la red y los sistemas de almacenamiento, además de avanzar hacia un modelo de producción y consumo energético más descentralizado, en lugar de concentrarlo en grandes parques”. La creación de comunidades energéticas locales a lo largo del territorio ayudaría a minimizar el impacto de los cortes de suministro en la población.
Respecto a las medidas necesarias, Foronda apunta que “el sector eléctrico debería apostar de manera decisiva por renovables y sistemas de almacenamiento autónomos con recursos propios, evitando prolongar tecnologías dependientes de combustibles fósiles”. Además, solicita al Gobierno y a las empresas que abandonen la energía nuclear y redoblen inversiones en renovables y en la “mejora de la red eléctrica”.
PUBLICIDAD

