Causas comunes de la hinchazón en los pies durante el verano

Las altas temperaturas dificultan la circulación sanguínea y favorecen la acumulación de líquidos

Las altas temperaturas provocan hinchazón de pies (Magnific)

Con la llegada del verano, muchas personas comienzan a experimentar una sensación de pesadez en las piernas junto con un aumento del tamaño de los pies y tobillos. Aunque generalmente se trata de una molestia temporal, la hinchazón puede resultar incómoda e incluso dificultar actividades cotidianas como caminar o calzarse. Este trastorno, que afecta sobre todo a las mujeres, tiene una base fisiológica vinculada a las temperaturas elevadas.

Los especialistas del centro de fisioterapia Vicente Toledo llaman a este fenómeno edema periférico, una acumulación de líquidos en los tejidos de las extremidades inferiores que ocurre cuando el retorno sanguíneo hacia el corazón se vuelve menos eficiente. El calor provoca la dilatación venosa, lo que complica la circulación y ocasiona que una parte del líquido se concentre en pies y tobillos.

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Aunque el aumento térmico es uno de los principales desencadenantes, existen otros factores que pueden facilitar la aparición de esta hinchazón, como mantenerse varias horas de pie o sentado sin apenas movimiento, una causa muy común. La inactividad disminuye la efectividad del llamado “bombeo muscular”, un mecanismo clave para impulsar la sangre de regreso al corazón.

Los cambios hormonales también juegan un papel relevante. Durante la menstruación, el embarazo o la menopausia es habitual que se incremente la retención de líquidos, lo que puede intensificar la inflamación en los pies, especialmente en los meses más calurosos.

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La dieta influye de igual forma en este problema. Un consumo elevado de sal favorece la retención hídrica y puede agravar la sensación de hinchazón. También el sobrepeso u obesidad dificulta la circulación sanguínea al incrementar la carga que sostienen las piernas.

En ciertos casos, la hinchazón en los pies puede reflejar enfermedades que requieren atención médica. La insuficiencia venosa, diabetes, linfedema o ciertos problemas renales se manifiestan mediante inflamación persistente en las extremidades inferiores. Además, lesiones como esguinces o golpes causan inflamación localizada.

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Otro factor que a menudo pasa desapercibido es el uso de calzado inadecuado, señalan los expertos. El calzado demasiado ajustado o calcetines que comprimen el tobillo dificultan el retorno venoso y promueven la acumulación de líquidos. Asimismo, ciertos medicamentos pueden incrementar la retención líquida o alterar la circulación, por lo que es recomendable consultar con el médico si la hinchazón aparece tras iniciar un tratamiento farmacológico.

Descubre por qué la percepción de la temperatura varía tanto de una persona a otra. La ciencia explica cómo factores como la genética, la grasa corporal y el estrés influyen en si eres más propenso a sentir frío o calor.

Cómo evitar la hinchazón de los pies en verano

En la mayoría de los casos, la inflamación mejora con medidas simples que estimulan la circulación. Una de las más eficaces es elevar las piernas durante unos 15 o 20 minutos al día para favorecer el retorno sanguíneo. También es útil mover los tobillos con frecuencia cuando se está sentado por períodos prolongados, realizando pequeños círculos o flexiones que estimulan la circulación.

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El agua fría resulta una gran aliada en los días de calor intenso. Sumergir los pies durante algunos minutos contribuye a contraer los vasos sanguíneos y proporciona un alivio inmediato. De manera similar, los masajes ascendentes desde los dedos hasta el tobillo facilitan el drenaje de líquidos y reducen la sensación de pesadez.

El ejercicio físico es otra herramienta valiosa para prevenir este problema, ya que actividades como caminar, montar en bicicleta, subir escaleras o ejercitarse en el agua mejoran la circulación sanguínea y fortalecen la musculatura de las piernas. Caminar dentro del agua, ya sea en la playa o en la piscina, añade además un efecto refrescante junto con la presión natural del agua, que favorece el retorno venoso.

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La hidratación cumple un rol esencial. Aunque resulte paradójico, beber suficiente agua ayuda al organismo a mantener el equilibrio hídrico y evita una mayor retención. Los expertos aconsejan conservar una buena hidratación durante todo el día, especialmente cuando las temperaturas son elevadas.

Respecto a la vestimenta, es preferible elegir prendas cómodas y poco ajustadas. Los pantalones excesivamente estrechos pueden obstaculizar la circulación, mientras que un calzado amplio, especialmente sandalias con correas ajustables, se adapta mejor a la ligera inflamación que suele ocurrir al final del día.

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Aunque la hinchazón de los pies en verano es generalmente una reacción habitual al calor, conviene estar alerta cuando esta inflamación surge de forma repentina, afecta a una sola pierna, viene acompañada de dolor intenso, enrojecimiento o dificultad para respirar, o persiste durante varios días sin mejoría. En estas circunstancias es aconsejable consultar con un profesional sanitario para descartar problemas circulatorios o enfermedades más graves.

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